Al comienzo

Misericoria

Cuando Miriam volvió a encontrarse con María, ya no estaba satisfecha ni feliz. Decepcionada y profundamente herida, informaba sobre su conversación con los discípulos: «¡Ellos no me creen, María! ¡Han cuestionado todo lo que les he dicho, y lo han descartado como habladurías de mujeres! Yo estaba tan feliz, llena de esperanza y valor; pero...

¡Jesús vive!

Después que las dos hermanas Marta y María regresaran con la noticia de que el sepulcro estaba vacío y no habían podido encontrar a Jesús, se produjo una agitación entre las mujeres. Eso se incrementó algo más tarde, cuando Miriam entro precipitadamente diciendo las palabras: «¡Jesús vive, Jesús vive!». La gran alegría de Miriam contando...

De la oscuridad a la luz

Cinco mujeres se encontraron en el jardín temprano en la mañana. Tres de ellas se prepararon para ir al sepulcro de Jesús. Quizás podrían embalsamar a Jesús y darle la última honra. Miriam llevaba en su mano el aceite que había recibido de la madre María, y María y Susana se despidieron de las mujeres...

Sanación

Poco después de acostarme para dormir, escuché una voz suave. Sonaba como un gemido tenue. Decidí levantarme para ir a ver. Venía de la parte de atrás del jardín, del rincón en el que estuve sentada todo el día. A medida que me acercaba, oí que no era un gemido lo que había escuchado, sino...

Parálisis emocional

El día después de la crucifixión había una pesadez de plomo en el aire. Yo estaba sentada en un jardín en medio de Jerusalén y la había absorbido por completo. Las imágenes del día anterior se repetían una y otra vez en mi cabeza. Cuando Jesús se desplomó frente a mí y María, la única...

Ha llegado el momento

Totalmente exhausta María se hundió en su cama. Tenía una pequeña habitación en la que podía estar sola. Estaba agradecida por ese pequeño lujo que le daba la oportunidad de estar más en su interior. Las imágenes del día anterior volvieron a ella. Había dejado de llorar, pero rezaba pidiendo comprender el Plan de Dios....

La injusticia más grande

Cuando después de la crucifixión María y Miriam regresaron a la casa de Susana, las estaban esperando Marta, su hermana María de Betania, Jacobea y Lea. Lea se acercó a María y le preguntó: «¿Es eso cierto? ¡Di que no es verdad!» La mirada de María dijo más que cualquier palabra. Se la veía cansada...

Dolor y misión

Yo me sentía como en un frenesí. Las callejuelas de Jerusalén estaban llenas, llenas de gente, de olores y ruido. Sin recordar cómo llegamos allí después de la crucifixión, me encontraba de nuevo en medio de un grupo de mujeres en la casa de Susana. Las mujeres que no habían asistido a la crucifixión ahora...

Hacia el sepulcro

José había conseguido de Pilato que Jesús pudiera ser depositado en su sepulcro. Y así el soldado Claudio, el escriba José y el discípulo Juan, llevaron el cuerpo al sepulcro. Jesús había sido embalsamado por Miriam, la mirra y el incienso todavía le envolvían. La fragancia pudo ser percibida por los hombres y santificaba ese...

El camino de la madre

Las personas que habían asistido a la crucifixión abandonaron el lugar donde habían sido crucificados los tres hombres. Algunos de ellos complacidos y en una especie de agrado, la satisfacción de un espíritu que impulsó, tomó el control y había exigido lleno de odio la muerte de un inocente. Otros estaban profundamente inquietos y afectados...

Está consumado

La puesta de sol coloreaba las calles y los callejones de Jerusalén, y la ciudad se volvía tranquila. La tranquilidad también había regresado a María. Ella se encontraba aquí y al mismo tiempo muy lejos. Ella veía imágenes en sí misma, situaciones que eran tan reales, como si realmente las estuviera viviendo. Era como si...

Unción

Cuando nos sentamos juntos antes de la cena del día siguiente, me dirigí a Jesús con el pequeño frasco de alabastro que había recibido de María, su madre en Nazaret. Ella me lo había dado diciendo: «Al principio, en su nacimiento, me regalaron incienso y mirra para su camino. Ahora esto también deberá acompañarle en...

Lo conseguiremos

En los días previos a la gran Pascua, Jerusalén estaba llena de peregrinos que querían pasar y celebrar la fiesta más importante que conmemoraba la liberación de la esclavitud por parte de Moisés. Cuando la caravana de peregrinos, a la que se había sumado María, llegó frente a la ciudad, entonces se disolvió, pues cada...

Tentación

«¿Cómo va a ser sin Ti? ¿Quién nos guiará? ¿Qué vamos a hacer cuando Tú ya no estés aquí?» Yo estaba cayendo en pánico y esa sensación se había incrementado cada vez más a lo largo del día. Agregué de forma provocativa: «¡Tú mismo sabes que no estamos tan evolucionados!» Se había desvanecido la serenidad...

Despedida

María pensaba en Isabel. Isabel había muerto en la casa de María en Nazaret sin haberse reconciliado completamente con el destino de su hijo Juan. Su dolor y decepción por la injusticia y el poder de los poderosos, habían sido demasiado grandes. María pudo entender bien a Isabel y pudo aceptarlo cuando ella rechazó su...

La semilla ha sido sembrada

Estaba sentada con Jeschu en la colina no lejos de la casa de sus padres. Esa pesadez que pesaba sobre Jesús desde el reencuentro con su madre, tenía una nueva dimensión, un desconsuelo que nunca antes había sentido. ¿Qué podría ser lo que tanto les oprimía a Él y a su madre? «Esa sensación en...

Su compañera

Recordaba bien los días que pasamos en Nazaret justo antes de ir a Jerusalén. En esos días todo cambió. La felicidad, el sentirse seguro y protegido, se veían ensombrecidos por la pesadez; una pesadez que nunca iba a desaparecer. Sentí muy claramente que algo había cambiado entre Jesús y María durante nuestra visita a la...

José de Arimatea

Tres hombres vinieron a ver a María unas semanas antes de la Pascua para hablar sobre su hijo. «Te informo que yo soy un discípulo secreto de tu hijo. Le he escuchado hablar varias veces y le conocí personalmente.», explicó el hombre que se había presentado como José de Arimatea, «Sus palabras y discursos están...

El dolor de Isabel

A Isabel le afectaba profundamente la muerte de su hijo. Eso condujo a María todavía más hacia su propio dolor, algo atravesaba su corazón como una daga, envolvía la parte superior de su cuerpo como un anillo apretado, y cuando las situaciones externas empeoraban, ardía su interior; un dolor ardiente que no se podía calmar....

Isabel

«Tenemos visita, María.», fue Ada, la vecina, la que anunció eso en la casa. En aquel tiempo la gente iba a pie, los humildes con burros, los comerciantes con camellos y los soldados a caballo. María salió expectante y vio a Isabel, la madre de Juan el bautista. Al principio no podía creerlo, pero frente...

Santiago

Santiago buscaba la cercanía de María, quería saber por qué María y Jesús estaban tan serios, por qué María parecía de alguna manera deprimida. Jesús se había marchado con sus amigos y de nuevo estaba la casa más tranquila, pero quedaba una extraña pesadez. Santiago se sentó junto a María. «María, ¿Qué es lo que...

Dolor de Madre

Una noche, cuando todos dormían, María se había despertado y Jesús estaba aún despierto. Se sentaron juntos en una colina cercana y Jesús le preguntó a su madre qué era lo que la intranquilizaba, pues sentía su gran tristeza. La tristeza la envolvía, aunque nadie lo notaba, Jesús podía sentirlo. «¿Qué te pesa, madre?», preguntó...

En la casa de María

«Madre», María escuchó la voz de su hijo que había estado ausente durante tanto tiempo cuando estaba de camino con sus amigos. Sus ojos se llenaron de lágrimas y se giró hacia él. «¡Tú estás aquí! ¡Qué lindo, tú estás aquí!» ¡Todas las preocupaciones por su hijo fueron borradas, las imágenes, los sueños que la...

El hijo de Dios

Yo, Gabriel, explico, amplío y profundizo los acontecimientos de aquel entonces y los acontecimientos de la actualidad y muestro el camino hacia el futuro. Yo hablo en el nombre del Padre, en el nombre del Hijo, del Espíritu Santo y en el nombre de la Madre María. Cuando Jesús recorría las aldeas y enseñaba a...

Culpa de Herodes

Hermano del Espíritu, Gabriel: «¡José, José empaca tus cosas! ¡Tenéis que marcharos de Belén, corréis un gran peligro!», así escuchó José la voz en su interior, medio despierto, medio dormido. Fue mi voz, que ya la conocía. A continuación despertó a María, enseguida se levantaron para empacarlo todo. María quería despedirse de Salomé la bondadosa,...

El camino de los astrólogos

Hermano del Espíritu, Gabriel: Tres astrólogos, tres sabios, que seguían un signo celestial extraordinario, una estrella con cola que se elevaba en el cielo y podía verse en la noche. Los tres sabios astrólogos de Oriente sabían que cuando pudiera verse esa estrella, esa particular constelación de estrellas, entonces vendría a la Tierra un especial...

La bondadosa Salome

Hermano del Espíritu, Gabriel: María irradiaba algo nuevo, pues había encontrado la plenitud del ser madre. Estaba silenciosa y retraída, tratando de captar lo que estaba sucediendo en lo invisible en la gruta. No estaban solos, se sentían envueltos en una especie de alabanza de gratificación que llenaba la gruta. Era palpable, no era visible...

Gabriel y los pastores

Hermano del Espíritu, Gabriel: Fue una noche fría. Los pastores apacentaban sus ovejas y cabras en las cercanías. Hablaban juntos sentados alrededor del fuego que les calentaba. Uno dijo: «¿Qué pasa esta noche? ¡Algo flota en el aire, yo me siento completamente despierto!» Otros pastores hablaban también de un extraño malestar en su interior, se...

Las luchas de José

Hermano del Espíritu, Gabriel: José se despertó. Al escuchar el llanto suave de un niño recién nacido, en seguida se le hizo consciente su situación actual. La realidad de la vida exterior con sus preocupaciones y necesidades, quería obligarle a volver a la vergüenza. También escuchó algo como una voz, que llena de desprecio y...

La necesidad de José

Hermano del Espíritu, Gabriel: José tenía sus luchas con la ira y el enfado que tenía contra los amos de los albergues. Esto finalmente se convirtió en un dolor insoportable, a José le entraban ganas de llorar. Ver a su esposa María y al recién nacido tan indefenso en estos momentos difíciles, eso era algo...

¿Es esto tu plan?

Hermano del Espíritu, Gabriel: Las calles de Belén estaban desiertas, la noche se había hecho más oscura, María y José ya no sabían más, qué podían hacer. Una mujer se acercó a ellos, y cogió a José del brazo: «¡Venid conmigo, yo os puedo ayudar!» Dirigió su mirada con preocupación a la joven. Los condujo...

Búsqueda de albergue

Hermano del Espíritu, Gabriel: Fue un gran alivio cuando, a los pocos días, llegaron a Belén exhaustos, cansados y helados. Ellos anhelaban un lugar cálido para dormir y descansar. José llamó a la puerta de un albergue. Cuando el propietario le abrió la puerta, José dijo: «Solo necesitamos un pequeño rincón, ¡Por favor acójanos!» «¿A...

María y José en camino

Hermano del Espíritu, Gabriel: José se encontraba bajo la obligación, el derecho, las órdenes y la ley del emperador Augusto. Había tratado de posponer esa orden para esperar a que naciera el niño. Pero los soldados le instaron a que partiera y cumpliera con su obligación, y empacó sus cosas para obedecer a eso. María...

Prueba para José

Hermano del Espíritu, Gabriel: José era un carpintero muy apreciado, pero con frecuencia tenía que buscar trabajo en zonas más alejadas, ya que sus hermanos de creencia también le rechazaban. Pues ante sus ojos había caído en desgracia por haber traicionado las enseñanzas de Abraham y haberse contaminado con una mujer deshonrosa. No podía explicar...

Soledad de Maria

Hermano del Espíritu, Gabriel: Un sumo sacerdote que había acogido a María en el corazón, y como un padre se había sentido responsable de su protección, fue el que bendijo la unión entre María y José, pidiendo la bendición de Dios para ese vínculo. También él tenía conflictos y le afectaba lo que estaba sucediendo...

Deshonra de Maria

Hermano del Espíritu, Gabriel: «¿Qué es lo que va a pasar? ¿Cómo se supone que funcionará eso si no tienes ningún marido a tu lado? ¿De qué viviréis tú y tu hijo? ¿Hacia dónde os dirigiréis?» «Ayúdame, madre. No hagas mi corazón más pesado. Yo me oriento hacia Dios, mi Padre. Yo tampoco sé cómo...

Valor de Maria

Hermano del Espíritu, Gabriel: La fe requiere valor, y así fue también en aquel entonces para María: Cuando regresó con José después de su visita, que duró unos meses, en la que las dos mujeres Isabel y María se apoyaron y fortalecieron mutuamente, su corazón se hizo cada vez más pesado. Necesitaba mucho coraje, pues...

Almas duales

Nos habíamos reunido para pasar todos juntos el sábado festivo. María me había pedido que perfumara la habitación con esencia de clavo e incienso. Tuve que apurarme, ya que después de la puesta del sol no estaba permitido hacer fuego, pero si María me lo pedía, entonces habría un motivo especial para ello.

Tres preguntas

Las dos semanas en las que los discípulos querían predicar pasaron rápidamente y al final de la segunda semana llegó a Betania un grupo inusualmente jovial. Informaron que Jesús se les había aparecido varias veces. La primera vez se les mostró en el Mar de Galilea y solo Le reconocieron porque se repitió la misma...

¿Me amas?

La casa de José de Arimatea se encontraba en las afueras de Jerusalén. El color azul suave tenía un efecto acogedor y las numerosas habitaciones del interior ofrecían muchas posibilidades. También pertenecían a la propiedad de José un pequeño terreno con diversos árboles frutales y otras dos dependencias adicionales, una de ellas era un gran...

La madre oveja

En silencio recolectamos algunas cestas de higos y cuando el sol de la mañana comenzó a hacerse más fuerte, regresamos a la hacienda. Yo estaba triste, pues estaba claro que a partir de ahora nuestra vida iba a cambiar totalmente. Después de Su muerte, cuando Él regresó, eso fue la gran felicidad, pues no tuve...

En la Casa del Padre

La hora en la que el Señor se marchó llegó de forma repentina e inesperadamente. Era temprano, al amanecer, entre la noche y el día. Para ayudar a María, Marta y Lázaro, queríamos recolectar higos que luego se venderían en el mercado. Nos dirigimos temprano por la mañana a las higueras que estaban junto al...

Confianza

Después del desayuno ayudé a María y Marta en la cocina y en las labores domésticas de la hacienda. Había mucho por hacer, pues todavía teníamos muchos invitados. El trabajo monótono de moler el grano era justo lo que necesitaba. Me senté en el suelo y comencé a moler el grano.

Brechas

Con gran peso en mi corazón vi a los hermanos que partieron al día siguiente muy temprano. Estaban llenos de dinamismo y querían ir a Galilea para informar sobre el milagro, que Jesús, el famoso sanador y rabino, había resucitado. Querían contar cómo murió en la cruz, cargó con el pecado del mundo y así...

Seguimiento

También al día siguiente experimentamos, el que Cristo se nos apareciera. El Señor nos dijo:  «Así os hablo Yo para que Me podáis comprender: Yo soy el Ungido, que a través de la Resurrección se convirtió en Cristo. Yo cargué con el pecado del mundo. Cuando llegue el momento, la humanidad lo entenderá. Yo soy...

Dudas

Salí a pasear en la noche fría. Había dado vueltas y más vueltas en la cama sin poder dormir. Estaba inquieta y triste. El cielo era lo suficientemente claro como para encontrar el camino hacia las grandes piedras del olivar, allí quería sentarme y encontrar tranquilidad.

Recuerdos

Estábamos allí, afectados y avergonzados. Habíamos discutido ante nuestro Maestro. Durante Su vida Él se alejaba de nosotros cada vez que estábamos en desacuerdo. Pedro estaba visiblemente afligido, pues tenía grandes dificultades para comprender que en el seguimiento de Jesús el papel de la mujer era diferente al habitual en la sociedad.

Uvas y grano

El día siguiente era un sábado. Después de desayunar juntos, nos sentamos por la mañana para compartir nuestras experiencias de anoche. Para mi asombro rápidamente se me hizo claro, que no todos habían escuchado ni visto a Jesús. Dos días antes, cuando Él se nos había aparecido a un grupo más reducido, después de que...

El forastero

«¿Vosotros le visteis a Él? ¿Dónde? ¿Cuándo?» Sentí un hormigueo en mi barriga por la emoción. Todos esperaban con interés y querían escuchar lo que Cleofás y su hijo iban a decir. Cleofás habló: «Anteayer nos pusimos en camino para contar a nuestros primos lo que había sucedido con Jesús en Jerusalén.

Tomás

Por primera vez después de la muerte de Jesús, tenían sus seguidores algo de calma. Permanecieron en silencio y se separaron sin intercambiar palabras. Nadie quería estropear con muchas palabras lo que habían vivido. Sentían un silencio sagrado que nunca antes habían experimentado, un estar pleno de algo que habían intuido anteriormente, pues el regreso...

La reunión

Yo había dormido inquieta, constantemente pensaba en Jeschu, que tanto nos había profetizado y explicado, pero que ahora parecía no funcionar. Yo intentaba relacionar los fragmentos de recuerdos, pero no podía entender, ni podía comprender cómo iba a suceder todo.

Dos bandos

Salí a pasear en la cálida noche. Sentía una pesada carga sobre mi pecho, como un dolor punzante que me oprimía el corazón. Sentía un nudo en mi garganta y mis ojos se llenaron de lágrimas. La situación de confusión, las discusiones, los ataques verbales, todo me había afectado.

Calma de luto

Al atardecer nos sentamos todos en la gran mesa del comedor para cenar. Bendecimos la comida, agradeciendo a Dios por todo lo que nos daba, tal como Jesús nos había enseñado. En una atmósfera intima cada uno pronunciaba breves palabras de oración, pero sentíamos que nos faltaba Jesús.

El tribuno

El tribuno me condujo de forma brusca hacia una pequeña colina en los olivares, en un grupo de varias rocas grandes. «¡Siéntate!», me ordenó. Me senté sobre una roca más plana. Mi corazón estaba acelerado, yo giraba en mis pensamientos.

El interrogatorio

Me encontraba sentada frente al tribuno romano. Había dos soldados afuera en el patio, observando con desconfianza a Andrés y Pedro que discutían acaloradamente con Lázaro. El tribuno había ordenado a todos que salieran y quería hablar conmigo a solas. Estábamos sentados en la gran mesa del comedor, donde con frecuencia habíamos comido con Jesús...

En Betania

Desperté empapada en sudor. Me había volteado de un lado a otro en mi cama, la paja picaba incómodamente mis brazos y piernas. En mi sueño iba caminando por una calle. Bajo mis pies se volvía de color rojo sangre. Traté de correr más rápido, pero cada vez que mi pie tocaba el suelo, el...

¡Yo te puedo ver!

En aquel entonces mi nombre era Miriam. En la madrugada del domingo me dirigía hacia el sepulcro. Conmigo iban María y Marta. Las dos tenían experiencia en el embalsamar difuntos, para mí sería la primera vez.

El cordero del sacrificio

Me encontraba de nuevo en la colina, mirando la ciudad de Jerusalén. Me sentía como si escuchara la multitud en las calles: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!» Unos días antes Me habían alabado dándome la bienvenida con ramas de palma.

El cordero

Es la mañana de Mi juicio. Todavía está todo tranquilo. Algunos creyentes están rezando salmos en las calles, pues han venido a Jerusalén para celebrar la Pascua. Todavía no ha amanecido, pero se escuchan los primeros pájaros.