Escuchad los tambores

Mensaje Mundial – 02. 04. 2020

¡Escuchad los tambores que resuenan en el pulso del tiempo, escuchad su profunda vibración, ellos os avisan: formaros y estad a disposición!
¡Escuchad las trompetas que anuncian el nuevo tiempo y os exhortan: formaros y estad a disposición!
¡Vosotros hombres, elevaros por encima del tiempo y espacio, elevad vuestras almas, formaros y estad a disposición!

hacia la Visión «Escuchad los tambores»

Como portador y príncipe del Orden Divino llamo Yo en este vuestro tiempo: Sabed, todo lo que no se encuentre en el Orden Divino, todas las obras del ser humano van a ser llevadas de nuevo hacia el Orden Divino. Por esto es y debe volverse cada vez más visible el desorden, el caos, la confusión y la desorientación en la que se encuentra la humanidad. Sabed, cada mandamiento que se grabó en vuestra conciencia, fue ignorado y transgredido por el ser humano en su autoadoración, en su orgullo de ser él mismo un dios, sustituyéndolo con una falsa libertad. En cambio aquellos que respetaron los 10 Mandamientos, aplicándolos en su vida, haciendo de ellos su directriz y pauta, esos fueron objeto de burla, no se les tomó en serio y sus argumentos fueron ridiculizados. Se les pusieron dificultades en la vida, fueron expulsados, ignorados y marginados Los jefes y autoridades de este mundo transformaron los Mandamientos de Dios en prohibiciones y parágrafos que llenan bibliotecas enteras y ninguno tiene la visión correcta. Sin que nadie se diera cuenta, de forma silenciosa y secreta se introdujo el nuevo orden mundial de la globalización, que inadvertido se estableció muy rápidamente. Se firmaron y se firman contratos, pactos y acuerdos que conducen al pueblo hacia una falsa seguridad, convirtiéndole así en un juguete en las manos de los sistemas de la economía y de los mercados de las finanzas. Poder y riqueza son dos hermanos que se apoyan y ayudan mutuamente. Ellos sirvieron y sirven a los reinos de las sombras en su formación y organización. Con sus leyes y reglamentos quieren controlar todo y a todos. ¡Ellos siguen actuando en su locura vendiendo al pueblo un sistema de control inhumano y totalitario, presentándolo como «ayuda» y «progreso», para así poderlo establecer! Nadie se irrita o indigna por ello. Aquellos que lo ven y lo expresan son desacreditados y ridiculizados denominándolos teoréticos de la conspiración. Pero Yo os digo, vendrá un duro despertar y una sorpresa muy desagradable. Yo os aviso: ¡Orientaros, orientaros hacia los 10 Mandamientos! ¡Orientaros hacia vuestros derechos humanos, hacia vuestros logros y avances, en los que os habíais propuesto no repetir los errores del pasado!

¿Pero qué habéis hecho vosotros? Ya no seguís el Orden Divino, sino que seguís a los dioses del poder, os arrodilláis ante su dictado y os volvéis ayudantes, servidores y cómplices de los principios satánicos y del sistema de los demonios. Enviáis policía y soldados para que restablezcan tranquilidad y orden. Los ponéis al servicio del sistema y luchan en vuestras calles contra sus hermanos. Precisamente aquellos hermanos que se sienten víctimas de los sistemas económicos explotadores. ¿Hasta cuándo os queréis seguir golpeando mutuamente los cráneos, hasta cuando queréis seguir espiando, vigilando y controlando con la excusa de querer proteger vuestro país y los habitantes?

Y así os pregunto Yo: ¿a quién protegéis realmente? ¿pertenencias y posesiones? ¿vuestro poder y vuestra riqueza, vuestro bienestar y lujo? ¿a qué régimen servís y mostráis como vuestro «orden»? Preguntaros en vuestras obras, preguntaros, ¿podrían funcionar también ante la presencia de Dios y con la medida de los 10 Mandamientos?

Yo llamo hacia el Orden Divino a todos aquellos que sientan que en sus obras no existe ni puede haber una bendición. Y si se os envía para hacer callar esta voz, entonces se harán visibles vuestros caminos y vuestro actuar, más rápidamente de lo que esperáis. Si, vuestras acciones os van a volver como efectos. Aquí no se trata del instrumento, se trata de una advertencia y un aviso, un llamamiento para dar la vuelta y cambiar, también para hacer penitencia, aunque esto os suene un poco anticuado y pasado de moda. Entonces llegará el día del juicio. Por vuestras obras vais a ser medidos, no por las apariencias, que con gusto mostráis, sino por el ser y en todo lo que vosotros hicisteis y hacéis. Deponed vuestras armas, sacad las pistolas de las cartucheras, los garrotes, las porras, nudillos de acero. ¡Soltadlo todo, pues con la violencia ensuciáis vuestras manos! ¡Abandonad vuestras máquinas de guerra, no compréis más armas! ¡Desarmaros, retornad vuestros soldados de vuelta al hogar, despedidlos en su libertad! ¡Anunciad que habéis seguido falsos caminos y que os habéis equivocado! Entonces seréis redimidos en la sangre de Jesus, el Cristo, vestidos con una túnica blanca, elevados en incienso, sanados con mirra, ceñidos con oro.  Entonces entrad en el ejército de los portadores de la Luz y del Orden. ¡Acontecerán milagros y vosotros los vais a ver! Juntos limpiamos de nuevo el campo de la batalla. Vosotros podéis reparar, hacer las paces y juntos estableceremos el Orden Divino en los buscadores, en los corazones de las personas desesperadas. ¡Un gran ejército está dispuesto para ayudar a todos aquellos que llevan el Amor al Orden Divino en su corazón!

Hermanos, deponed las barreras, ninguno debería ser el más grande.
¡Todos van a volverse de nuevo hermanos, solo Dios es grande!

hacia la Visión «Escuchad los tambores»

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»