Escuchad los tambores

Visión – 02. 04. 2020
hacia el Mensaje Mundial „Escuchad los tambores“ 

Escuché un sonido como un tamborileo constante y vi un ejército de luz.

Los seres eran soldados de la luz, avanzaban al ritmo de los tambores. Mi corazón tomó ese ritmo y fue como si todo el universo estuviera en sintonía con ese ritmo de tambor. Un sonido vibrante se sintonizó con los tambores, como cuando un fuerte viento sopla a través de las copas de los árboles. Formaron una línea alrededor del planeta tierra. Luego entró un silencio, una voz como un trueno dijo:

Oh, escuchad los tambores, ellos golpean al ritmo del tiempo,
escuchad su profunda llamada, escuchad su advertencia:
¡Preparaos y estad dispuestos!

 Esta marcha terminó con un redoble de tambores y ritmos de timbales.

Entonces escuché las trompetas, y fue como si fuera elevado con el sonido de la Majestad, sí, la Santidad llenaba el tiempo y el espacio, y el sonido era entonces como un fuego ardiente sintonizado con la música de las trompetas. Con ellos y detrás de ellos se hizo visible otro ejército. Este era incluso más grande que el primero y se situó detrás de la primera línea, rodeando el planeta tierra. Luego hubo de nuevo silencio, una voz como un trueno dijo:

Oh, escuchad las trompetas que anuncian el Nuevo Tiempo,
y avisan: ¡Preparaos y estad dispuestos!

Esta actuación terminó con un redoble de tambores, ritmos de timbales y trompetas.

Entonces escuché trompetas y un sonido como una cascada se mezclaba con el sonido de las trompetas. Un inmenso poder, fuerza y ​​ fortaleza se expandieron y me llenaron también a mí.

Luego hubo silencio, una voz como un trueno dijo:

Oh, escuchad las trompetas, vosotros seres humanos,
elevaos por encima del tiempo y el espacio,
elevad vuestras almas, ¡Preparaos y estad dispuestos!

hacia el Mensaje Mundial „Escuchad los tambores“ 

VISIONES EN EL NUEVO TIEMPO

 

«Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré Yo mi Espíritu en esos días.»