Ciclo del Ser

Academia de Dios – Escuela del Espíritu – 02. 04. 2020

Así hoy puedo seguiros guiando para que aprendáis a comprender mejor. Ved, comprended y captad: todo transcurre en ciclos y fases. La semilla de una planta germina, se convierte en un brote, crece en una planta, florece, y en el último paso, antes de la descomposición, da frutos y luego semillas. Así es el desarrollo en vuestro interior. Eso transcurre en un proceso. Con frecuencia el ser humano es impaciente y se interpreta a si mismo de forma equivocada. Él opina, que cuando ha entendido algo, entonces eso forma parte de sus conocimientos, y piensa que eso sería así. Pero en realidad se encuentra en una ilusión, pensando ser, lo que sabe y entiende. La sabiduría se convierte en sabiduría, únicamente cuando los conocimientos coinciden con las actuaciones.

El proceso del desarrollo espiritual comienza con el conocimiento. Cuando el ser humano siente entusiasmo con una enseñanza, teoría o creencia, y la estudia, entonces reflexiona y decide, si él quiere actuar o no según lo aprendido. Él practica durante un tiempo, hasta que decide actuar según lo aprendido. Con frecuencia estos comportamientos y acciones son al principio un poco tibios o a medias. Más adelante estos comportamientos se practican más frecuencia, hasta que se convierten en una actitud. Entonces el ser humano pone automáticamente en práctica lo que sabe o ha entendido. Eso se convierte en su desarrollo y es también su desarrollo espiritual.

En esta etapa, ya no esperará que otras personas estén convencidas de sus teorías o creencias. Ya no querrá imponer su conocimiento a los demás, ni convertirles a su creencia. Si no que eso lo ha trabajado y desarrollado en sí mismo, y entonces alcanza el «Yo Soy». Es un proceso que se produce con muchas, muchísimas decisiones y pasos; a través de las lecciones que nos pone el día.

Los seres humanos han olvidado que todo lo que les acontece durante el día, cada situación, todo está especialmente planificado para ellos. Cada situación que nos llega, cada encuentro, o cuando nos preguntan por una dirección. Al igual que las situaciones del cuento de los hermanos Grimm “La Madre Nieve”. La diferencia en el desarrollo espiritual radica en la evaluación de las estaciones en el camino. A menudo pensáis que ya habéis llegado a vuestro destino y esperáis una bendición con oro. Pero justo antes de que puedan surgir las semillas, os vienen las pruebas y tareas con un nivel de dificultad superior. Es como si se hiciera un examen o prueba de resistencia para comprobar, si la desarrollada actitud interna tiene la firmeza suficiente. Ahí con frecuencia tiráis la toalla y perdéis vuestra fe y creencia, abandonando vuestro sendero, pues pensáis que la actitud interna que habéis practicado no es realizable y el examen o la prueba de resistencia no se puede superar. Pero precisamente en estas situaciones difíciles y estresantes para el ser humano, es importante permanecer firme en la actitud interna. Cuando el ser humano consigue mantener su actitud interna en la dificultad, soltando, perdonando y sin atacar, entonces sigue adelante y avanza. Recordad: ¡De forma similar sucedió en el camino terrenal de Cristo, mi ser espiritual dual, que nos precedió recorriendo el camino que le condujo hacia cruz, y solo después hacia la Resurrección!

El nivel de dificultad en el que uno debe trabajar y qué lecciones le están preparadas, corresponde a lo que el ser humano lleva en sí como mentalidad y tarea. A eso se añade lo grabado en las capas del alma, que a su vez quiere ser disuelto. El ser humano puede practicar y aprender, día tras día, minuto a minuto, en este campo de ejercicio individual. En libre albedrío sobre sus acciones determina él mismo el transcurso posterior, que no terminará con su muerte, sino que lo continuará el alma después de irse de la tierra.

Aquel que se hace consciente de ello, podrá tomar decisiones más claras y mirar dos veces en las situaciones del día, especialmente, si repetidamente se encuentra en situaciones similares. ¡Despierta, oh hombre, acepta tu proceso, el proceso de transformación! ¡Y no te ensucies con la ambición del querer ser importante, ni tampoco con la falsa modestia del no ser competente, pues todavía tienes que madurar!

Ten en cuenta, que cada situación, cada encuentro durante el día y cada golpe del destino han sido cuidadosamente sopesados, para que tu te desarrolles en el Ciclo del Ser. Antes de encarnarse en la tierra, tu alma dijo sí a esto, estando conforme con la ruta hacia una meta que ella misma se propuso. El ser humano no recuerda eso, pero cuando se vuelve silencioso y escucha en sí mismo, entonces sentirá cuando se desvía de su camino. Entonces sentirá lo que él quiere realmente. Pero poner en práctica esto requiere valentía, coraje y deseo de superación. Con frecuencia él no se atreve, evita decisiones o situaciones desagradables, se distrae y se despista, hasta que olvida lo que quería. En cada situación de su vida externa se siente deprimido, pesado e infeliz.

Entonces: ¡Elévate hacia la ligereza del Ser! ¡Acepta, decide, sigue adelante! Haz tus experiencias y comprende: ¡No existe „correcto“ o „incorrecto“! ¡Solo cambios de ruta en tu camino!

ESCUELA DEL ESPÍRITU

 

«Yo soy el ser espiritual dual de Cristo. Mi misión es conduciros en este camino. Se trata de la parte femenina del Plan de Retorno hacia el Hogar Celestial en el tercer Tiempo, que acaba de iniciarse.»