La trinidad de la verdad

Mensaje Mundial – 29. Marzo 2020

Sabed, comprended y captad: ¡Se está purificando – sí, es necesario purificar!

El cristianismo se encuentra como ante un montón de cristales rotos, dividido en muchos grupitos. Son aquellos que una y otra vez sufrieron por discordias familiares debidas a la creencia o por ser difamados, burlados, rechazados y marginados. También el cristianismo ha tenido que pasar por muchos, muchísimos filtros de purificación, sin haber reconocido que este sufrimiento pertenece a ello. El que conoce Mi enseñanza sabe que eso forma parte indispensable de Mi camino. ¡Yo mismo os lo dije y os preparé para ello! Pero vosotros creéis más al mundo intelectual que os mostraba como verdad: mi enseñanza os conduce hacia la felicidad externa. Yo os digo: ella os lleva hacia la dicha, la felicidad interna del alma y del Espíritu.

Oh sabed: La realidad humana es vuestra primera verdad, ella trae consigo tensiones y dificultades, ya que el camino conduce saliendo de lo materialista hacia una vida espiritual en un proceso, en un desarrollo. El transcurso de estos procesos lo tiene cada uno en su mano. Se necesitan los pasos internos que cada uno da con total libertad. Ellos conducen a que determinadas cosas ya no se hacen más.

¡El cristianismo está atascado, pues esa libertad mutua ya no existe! Muchos entran en grupos y toman decisiones que no surgen de su interior, sino que acogen reglas externas, opinando con ello seguirme a Mí. Así mezclan la primera realidad, en la que ellos estuvieron como hombres, con la tercera realidad espiritual, encontrándose, más pronto o más tarde, en un desmoronamiento de su ser entre ambas realidades, la humana y la espiritual. ¡Un caos y confusión! Rápidamente se encontró un culpable para ello: El grupo, o Yo, Cristo, al que querían seguir. En el transcurso sucesivo de sus vidas desconfiaban y desconfían de grupos y agrupaciones, y especialmente de Mí, su guía y conductor: heridos y decepcionados, confían solo en sí mismos.

Y así digo Yo a Mis seguidores que todavía sienten el anhelo en su interior:¡Seguidme, pues esta es la grabación y la determinación que vosotros sentís! ¡Aprended a escuchar y a confiar en vosotros mismos! ¡Aprended a conoceros y a comprenderos a vosotros mismos! Solo cuando permitís esto, entonces os puedo conducir Yo hacia vuestra verdad y pasáis desde la primera realidad como hombres hacia la segunda realidad de vuestra alma. Solo entonces conseguís vencer las influencias de los aspectos humanos del ego, el antagonista en vosotros, y salir de los sistemas de las fuerzas contrarias. ¡Y así, realmente, realmente, realmente entráis en la tercera realidad espiritual! Pues precisamente en la transición desde la segunda hacia la tercera realidad os esperan tensiones. ¡Así os lo anuncié! ¡Acordaros! En vuestras decepciones preferís orientaros hacia modelos de creencia más fáciles y os dejáis engañar, pensando que el camino hacia Dios sería fácil y sin sufrimiento. Entended, entended, para que así lo podáis comprender: deberíais aprender a diferenciar entre lo que pertenece a vuestro ser y a vuestro camino en la primera realidad del cuerpo, en la segunda realidad del alma y en la tercera realidad del Espíritu. Vosotros estáis constituidos por un cuerpo terrenal, un cuerpo del alma y un cuerpo del Espíritu. La mente humana, su lógica y las experiencias son la primera realidad y dificultad. El alma con sus impregnaciones de muchas, muchísimas encarnaciones en las que cargasteis y sufristeis mucho por Mí, es la segunda. El descubrir las fuerzas contrarias que desean impedir este desarrollo son la tercera. Todas vuestras sensaciones, sentimientos y estados de ánimo, cada lógica, razonamiento y todos los conocimientos son una mezcla de las tres realidades y niveles.

En la segunda Época, después de Jesús de Nazareth, el tiempo de los discípulos, las impregnaciones o capas del alma no estaban tan llenas de miedo y sufrimiento y era mucho más fácil reconocer al adversario.Actualmente en la tercera Época en la que vosotros os encontráis, a nivel humano tenéis muchas más teorías, razonamientos, ciencia y lógica, a través de las cuales tenéis que luchar para salir. Estáis totalmente llenos hasta el máximo con impregnaciones de encarnaciones anteriores: experiencias de persecución, discriminación, torturas e inquisición. Además Mi muerte en la cruz dejó en vosotros una marca profunda: pensabais que Yo os había abandonado y que Mi camino no podría difundirse.

¡Oh, aprended a comprender, aprended a diferenciar! ¡La libertad que intensamente Yo os deseo, es la libertad en vosotros mismos! ¡Liberáos y aceptad Mi Redención! ¡Confiad en Mí, El que vive en vosotros! ¡Yo no os he abandonado, nunca os he abandonado: Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo! Así os lo prometí Yo en la segunda Época y así lo prometo Yo, ahora en el tercer tiempo, la tercera Época, la Época del Espíritu. Aprended a elevaros y a no analizar con vuestra mente humana el transcurso de la evolución: solo la comprenderá aquel que haya liberado el interior de su alma. Y la libertad del Espíritu la experimentaréis cuando veáis, comprendáis y captéis la visión de conjunto de todas las tres realidades de vuestro ser: ¡Captad la trinidad de la realidad, de la Verdad de vuestro ser!

Oh, acordáos de Mis palabras en la segunda Época: «Aún tengo muchas cosas que deciros, más ahora no las podéis llevar.» Ahora ha llegado ese tiempo. Solo para aquellos que superando los obstáculos de la creencia y de las dudas, consigan confiar de nuevo en Mí en su interior.

«Yo soy el camino, la verdad y la vida.» Yo os conduciré en vosotros mismos y a través de vuestro interior, hacia vuestro verdadero Ser, tal como quise decir y como es.

¡Eternamente!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»