Tiempo de Gracia

Mensaje Mundial – 24. Marzo 2020

¡Tu hombre, escucha Mi voz! Yo, Cristo, hablo en tu época, en tus situaciones y en los destinos en vuestras vidas. Tu hombre, el que pregunta en su oración: «¿qué puedo hacer yo?» Escucha Mi respuesta, pues siempre es la misma, en cada época y en todos los tiempos. Dirígete a tu interior y reflexiona sobre tus obras.Y si tú dices: «Señor, yo solo te puedo mostrar obras buenas.» Entonces dirígete a tus palabras, comprueba sus contenidos y si puedes decir: «oh Señor, mira, yo no me siento culpable.» ¡Entonces comprueba tus pensamientos y sé sincero! Por favor, sé sincero contigo mismo y toma en serio la sensación desagradable que te intranquiliza al hacer un análisis de conciencia. ¡Pide perdón y perdona con un corazón sincero! Así como vosotros rezáis: perdonamos nuestras culpas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Oh comprended, vosotros seres humanos: un gran cuenco de fuego se ha puesto sobre el mundo de la caída, sobre la tierra. El cuenco contiene todas vuestras faltas y transgresiones que se os han hecho conscientes. Es el fuego de la redención en la que todas las culpas pueden ser llevadas hacia la redención y la disolución.

¡Oh, escuchad la voz! ¡Ella os llama hacia el orden! Ella llama a todos aquellos que han llenado sus lámparas con aceite. Ella llama a todos aquellos, que aman el orden y que también aspiran a tener y mantener ese orden en el interior, para que el cuenco pueda ser llenado de nuevo con la gracia divina. Esa va a fluir hacia todos aquellos que permanezcan en este cumplimiento.Si, confiad, creed y sabed: En el derrumbamiento también se encuentra siempre el nuevo comienzo; pues empieza un nuevo cielo y una nueva tierra! Elevad vuestra mirada, vosotros que estáis desanimados y cargados y mirad cómo se cumplen las profecías de los escritos, volviéndose realidad todo lo que se anunció.

 

El portador del orden divino:

Os hablo yo, Moisés, que como portador del orden divino gravé en tablas de piedra las leyes divinas que recibí. ¡Sabed, nosotros sabemos quién lee estos mensajes! Sabed, nosotros sabemos dónde os encontráis: en medio de un terremoto interno cuyas dimensiones reales no podéis captar. Yo llamo con gran seriedad en vuestra época, en vuestros corazones. Y así me es permitido como portador del Orden Divino, dirigirme a vosotros con estas palabras. Se me permite dar y aportar luz en vuestra oscuridad, como ayuda y orientación. ¡La humanidad no está abandonada, nunca se la ha dejado sola! Sin embargo ella se ha distanciado de Dios, su Creador, su Padre amoroso. Todo lo que sucede, está contenido y registrado en el Plan del Retorno. ¡Acordaros, vosotros lo sabéis! Así se me permitió hablaros a vosotros que todavía vivís en los reinos de las sombras y que anheláis orientación y ayuda. Así es y así será: se os dará orientación y ayuda a través de dos fuentes puras de agua. Bebed de ellas y seréis fortalecidos. Pedid conducción en vuestro interior y la recibiréis. El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo y legiones de ayudantes espirituales están a vuestro lado, para sacaros de vuestro encadenamiento y de la esclavitud interna. Así como en aquel entonces el pueblo de Dios se le sacó del encadenamiento y de la esclavitud, así va a ser en la época actual, siempre y cuando vosotros estéis dispuestos a soltar y a liberaros de lo antiguo. Esto se conseguirá de la misma forma que se realizó en aquel entonces. Y cada uno va a salir del camino del dolor y superará este mundo, tal como nos lo mostró Jesús, nuestro hermano. Su muerte en la cruz es la victoria sobre la esclavitud del ser humano. ¡El que tenga oidos, que oiga, el que tenga ojos, que vea! ¡El que no quiera creer, que observe los signos que se le dan a la humanidad! Se os da un gran tiempo de gracia para que el ser humano despierte en su gran locura de grandeza y en su letargia. ¡Y los que ya ven, van a ser conducidos para liberarse de las ataduras y dependencias, fuera de la Sodoma y la Gomorra de este tiempo! Y si os preguntáis, «¿a quién le va a tocar ahora?», escuchad la repuesta: Aquel que se encuentre en la compensación y equilibrio de la siembra y cosecha. Aquel que se lo haya propuesto en su plan del alma. ¡Aquel que se sacrifica para conducir a la humanidad hacia un gran paso de evolución! ¡No reflexionéis sobre vuestro prójimo, reflexionad sobre vosotros mismos! De nuevo vais a aprender a rezar. ¿Pero escucháis también? ¿Podéis escuchar realmente? ¿Podéis creerlo? ¿Sabéis lo que significa creencia? Nosotros estamos haciendo todo lo posible para ayudar a cada hombre y a cada alma. Estad seguros de ello. Y si lo deseáis, lo vais a vivir y a experimentar en vosotros.

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»