¡Acuérdate!

Mensaje Mundial – 18. Marzo 2020

Así elevo Yo Mi voz, pues los acontecimientos se desencadenan uno tras otro. El ser humano tiene la tendencia a olvidar: los incendios en Rusia, América y Australia, que no se pueden apagar, los emigrantes ante las puertas de Europa, la gran sequía y las inundaciones. Pero cada vez son más, los que despiertan y ven lo que no querían ver: el mundo arde y ellos están envueltos de forma indefensa.

La mayoría se tranquiliza pensando que la situación no es tan grave, pues ya son muchos los acontecimientos pasados y superados.

¡Sí, y a pesar de ello tendrán que reflexionar todos aquellos que se dejan engañar por la ilusión que han aceptado como su realidad!

Así una y otra vez se da un tiempo de reflexión: reflexiona, oh hombre, sobre el porqué estas en la tierra y recapacita sobre tus palabras y actos, pues todo va a ser medido con tu propia medida. El hombre moderno ha olvidado y ha perdido la relación con Dios: ha archivado a Dios o el temor a Dios como una tontería anticuada sin actualidad. No es Dios al que hay que temer, sino más bien “la vida sin Dios” en la que el ser humano infringe exageradamente contra todas las reglas que se le dieron. El hombre no solo se ha convertido en el creador y el determinante sobre vida y muerte, sino que él mismo es el juez que mide, castiga o da absolución según sus propios intereses y leyes. En su autodeterminación total ha creado la libertad sexual y el derecho a la libre determinación de la identidad y expresión de género. Y con ello ha traído todavía más desorientación. ¡Para no dejar pasar por alto la oportunidad, sin perderse en tanta desorientación, el ser humano tendrá que encontrarse a sí mismo y reflexionar sobre su vida!

¡Reflexiona, oh hombre, siente en tu interior y pregúntate, qué quieres en realidad, qué quieres hacer con tu libre albedrío y tu vida terrenal que se te ha regalado y es una gran oportunidad para desarrollarte!

¡Acuérdate, de donde vienes y de lo que se encuentra profundamente en ti: confianza, esperanza, sosiego, tranquilidad y fuerza! ¡Esto es tu herencia divina, pues tu eres una parte de Mi Creación! ¡Acuérdate!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»