Llamadas para despertar a los Cristianos

Mensaje Mundial – 19.07.2021

Ya han sonado cuatro toques de trompeta, son las llamadas de atención para la humanidad, son las llamadas para despertar a los cristianos, para que despierten de su sueño y traigan el Reino de Dios a la Tierra. Vosotros veis los efectos de vuestros pensamientos, de vuestro actuar y empezáis a daros la culpa unos a otros. Hacéis la pregunta: «¿Quién tiene la culpa de lo que sucede?» Al hacerlo, permanecéis en lo externo, en el primer nivel, pero una y otra vez se os dice: Existen tres niveles, tres realidades, la material, la anímica y la del Espíritu. Comprobad: ¿En cuál de ellas os movéis? ¿De qué se trata? ¿Dónde os encontráis? Las opiniones difieren ampliamente, al igual que la visión de las cosas. ¿A quién dais la razón y a quién veis como equivocado? ¿Quién conoce la verdad en las agitaciones que os mueven y os exigen tomar una posición? ¿No se está haciendo todo lo posible para traer mal humor, enfado e indignación en el mundo? ¿Quién os separa de vuestro prójimo? ¿Quién os incita y os utiliza para su lucha sin que os deis cuenta de ello? Pero actualmente no se trata de la lucha contra los que piensan distinto, sino de la lucha dentro de uno mismo, en las actitudes que se consiguen permaneciendo en la veracidad, en el mantenimiento de los 10 Mandamientos que deberían practicarse todos los días con esfuerzo constante. Os encontráis en territorio enemigo en la creación contraria. En ella sois manipulados, utilizados, explotados y, tal como decís, sois tomados por tontos. El reconocer esto os lleva a la indignación. Entonces veis conspiración por todas partes, caéis en la desconfianza y os reís de aquellos que quieren seguir creyendo en lo bueno. Nuevamente os hago Yo la pregunta: ¿A qué energía estáis sirviendo con ello? Algunos de los que aún no han despertado y participan de buena fe, no quieren ver y no pueden ver a quien están sirviendo y ayudando. Pero vosotros habéis despertado y reconocéis el mundo de las sombras con todas sus obras. En verdad, en verdad, Yo os digo: ¡Reconoced que vosotros también fuisteis y sois parte de ella! ¿Por qué no veis que en vuestra indignación y arrogancia creáis nuevas causas? ¿Por qué os quejáis cuando esas causas recaen sobre vosotros? Aquellos que se denominan a sí mismos cristianos deberían conocer la ley de causa y efecto, deberían estar más atentos en sus juicios y opiniones a la ligera. Nadie se da cuenta, solo unos pocos tienen una visión de las complicadas estrategias que se ha creado la humanidad. Vuestros sistemas son trampas en las que sois conducidos, en las que sois manipulados, en las que se alimentan vuestros miedos, de forma que dejáis que las opiniones y teorías de los científicos os expliquen todo lo mundano y hacia dónde se dirige el mundo. Pero Yo, Cristo, os digo: Yo lo hago todo nuevo. El antiguo mundo pasará, ya no estará disponible como planeta escuela de enseñanza en la materia. Él se limpia a sí mismo de lo pecaminoso y de toda clase de contaminación, por esto se tocan las trompetas. Son una llamada para despertar a todos aquellos que puedan escucharla y acogerla. Ella proclama alegría para algunos, pues Mi Marcha Triunfal de la Victoria está en pleno apogeo, lo pecaminoso se hundirá y el Espíritu del Padre, Su Reino, Su Voluntad sucederá. Para los demás continuará el camino doloroso hacia el reconocimiento, tanto tiempo hasta que clamen para recibir Mi ayuda y supliquen la Gracia de Dios. En el Amor del Padre no existe condenación eterna, si existe el camino que Yo, Cristo, os enseñé y caminé. Nadie viene al Padre sino por Mí. Esta es Mi verdad. Ella no cambia, al igual que el Orden Divino no cambia, sino que forma el fundamento de la fe y de la creencia sobre el que se construye Mi enseñanza del amor a Dios y al prójimo. Mi camino no es hacia la derecha ni hacia la izquierda, Mi camino es el camino del medio, de la fraternidad, de la unidad con todos los seres humanos, pero no con sus conceptos y opiniones, pues eso solo son los estados de conciencia en los que se encuentran. Aprended a pasarlo por alto, tal como Yo no miraba los defectos, así vosotros tampoco miraréis los defectos, si no sabed: Los que se mueven aprenden a través de errores, y tal como vosotros decís „En donde se cepilla la madera, caen astillas.“ En esta actitud crece el respeto, la estima y la benevolencia entre vosotros y practicáis el amor al prójimo. En esto reconocerán todos que vosotros sois Mis discípulos. Yo llamo a todos los que se denominan cristianos: ¡Escuchad las trompetas! ¡Ellas anuncian la caída de lo mundano y Yo, Cristo, os anuncio la elevación desde la materia, el ascenso hacia niveles superiores en los que la Tierra, vuestra madre, también puede elevarse! ¡Despertad, la voz os llama, captad en que época vivís! ¡No se trata de la salvación de este mundo, no se trata de medidas externas, sino que se trata de vuestras almas, se trata de la redención de todo mal y de toda maldad! Como Jesús dije: Yo hago nuevas todas las cosas, y Yo cumpliré Mi palabra. La Tierra, el planeta azul, servirá al Reino de la Paz en el nivel de las almas, se limpiará, se levantará de nuevo, portará la Jerusalén dorada y Yo, que soy Cristo y que fui Jesús, estaré en medio de vosotros. Y juntos ayudaremos a los que todavía están atados a los conceptos y opiniones antiguas en el reino de las sombras. ¡Mi Reino no es de este mundo, ni tampoco es vuestro reino!

Aprended a ver, aprended a comprender, aprended a creer Mi Palabra. No es algo común y ella ayudará a las generaciones futuras a elevarse en el Espíritu. Pero antes el ser humano tendrá que aceptar la caída y el hundimiento de la materia. ¡Eso no se puede detener, no se debe proteger ni mantener! Cuantos más seres humanos luchen y tengan desavenencias, tanto más rápido gira la espiral hacia abajo y se acelera el proceso de declive. Cuantas más seres humanos se eleven en el Espíritu, tanta más fuerza positiva puede actuar sobre aquellos que ya están despiertos y todavía están buscando, pero aún están atados a la materia.

En verdad, en verdad Yo sé quién lee estas líneas, Yo sé quién se deja tocar, quién se dirige hacia Mí en sí mismo y quién quiere venir Conmigo. Yo sé de ti, de ti y de ti, y si no te sientes digno de esta invitación, entonces deséate volverte digno de ella. Y Yo, Cristo, te recordaré en tu interior con las palabras: No es digno de ti que no te sientas digno de esta invitación.

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»