El gran consejo

Visión – 11.04.2021

Veía una arena de gran tamaño con grandes sillones rojos cubiertos de terciopelo. Estos también eran de gran tamaño y magnos, pero sobre todo bien acolchados. Tenían un respaldo alto y amplios reposabrazos de madera oscura y ligeramente ornamentada. Me recordaban los sillones de iglesia que se reservan en las grandes catedrales para los poderosos, los ricos y los dignatarios.

La arena estaba dividida en diversos niveles, con balaustres y galerías. Algunas personas ya estaban sentadas, pero la mayoría de los asientos todavía estaban vacíos. Busqué un lugar en las filas superiores y un camino a través de los pasillos, que estaban parcialmente cubiertos. Pasé junto a un grupo que ya había tomado asiento y me senté un poco lejos de ellos. El sillón era tan grande que casi me hundí en la acolchada tapicería. Me senté un poco más erguida, miré a mi alrededor y me pregunté quién iba a reunirse aquí. «Son todas las religiones del mundo.», escuché en mí. Ahora veía a varios clérigos, dignatarios con sombreros de obispo, veía rabinos, hombres con túnicas largas y oscuras, veía monjes del oriente, budistas e hindúes y una gran multitud de personas con ropa de calle normal. «La situación es seria. Todo amenaza con descontrolarse. Se conversaba sobre cómo debería en adelante seguir todo.», escuché.

«Entonces aquí se han reunido todos los dirigentes importantes.», pensé. «Se han reunido los que han entendido que todos tienen la misma meta y los que están dispuestos a poner ese objetivo por encima de todo.», se me aclaró. Comprendí la consciencia de ello: En el futuro iba a ser más importante luchar juntos por el mismo objetivo, en lugar de mantener la diversidad de la propia creencia, queriendo tener la razón y luchando los unos contra los otros.

Había una gran seriedad en la sala, una lucha por el mantenimiento de un medio de subsistencia y base existencial de la vida: El respeto ante el Creador y el recurso vivificante de la fe.

 

 

VISIONES EN EL NUEVO TIEMPO

 

«Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré Yo mi Espíritu en esos días.»