Luna roja

Mensaje Mundial – 23.01.2019

¡Oh, escuchad Mi voz, que es capaz de guiaros a través del tiempo en el que os encontráis! ¡Oh, reconoced Mis palabras, pues están dirigidas a todos los seres humanos de esta época! Vuestras oraciones me llegan a Mí, vuestro Dios y Padre, vuestras peticiones y preguntas también. Por eso Yo, vuestro Dios y Padre, os dirijo Mi palabra directa con la pregunta: ¿Quién conoce todavía al hombre de Galilea? ¿El hijo del carpintero que os habló de Mi amor, bondad y misericordia? ¿Quién lleva en el corazón Su enseñanza, la enseñanza del amor a Dios y al prójimo? ¿Quién ha limpiado y purificado su interior? ¿Quién tiene su consciencia orientada hacia la autenticidad, la justicia en el sentido espiritual y la verdad divina hacia la que Cristo conduce? ¿Quién cree todavía en las profecías y en los profetas de la antigua alianza? ¿Por qué no veis los signos que suceden? A menudo durante este tiempo habéis alzado la mirada al cielo, impresionados por el espectáculo de las constelaciones de estrellas y la luna roja, que podría recordaros las declaraciones del profeta Joel: «El sol se convertirá en tinieblas y en la luna de sangre antes que venga el grande y terrible día del Señor.» O la respuesta de Mi Hijo, Jesús de Nazaret, que puso esa misma imagen en la respuesta a sus discípulos cuando le preguntaron cuándo volvería Él. Ahora, algunas personas asocian estas palabras o signos con el fin del mundo. Pero no se trata del fin del mundo, sino más bien se cumplirá en todo la escritura que os fue dada. Las obras de las ciencias y de los que están en el poder, los dirigentes externos, son desenmascaradas y son comparadas con la medida de las Leyes Divinas. La justicia propia, pero también el descontento de todos aquellos que viven en la abundancia y dejan a sus hermanos y hermanas hambrientos y congelados ante sus puertas. ¿Quién es nuestro prójimo?, le preguntaron los discípulos a su maestro Jesús. Y Yo repito Sus palabras: «¡Todo aquel que se encuentre ante ti, ese es tu prójimo!»

Así la luna roja en el Cielo anuncia un nuevo tiempo para vosotros, el tiempo de Mi Espíritu, en el que Mi justicia en unión con el amor se eleva como medida. En la que el camino, la verdad y la vida eterna, a través de la misericordia divina vivida, se convierten en la sabiduría divina.

¡Así elevo de nuevo Mi voz! A Mi instrumento, que Yo forjé en el fuego, y que fue probado sufriendo una gran injusticia humana, le pedí que expusiera estas palabras Mías en la red de internet para dar orientación y ayuda a todos los que buscan. ¡Ved, reconoced y comprended en qué época vivís y os encontráis! ¡Escuchad en vuestro interior, estudiad Mis mensajes en vuestros corazones y con vuestra mente! Reconoced, Yo soy el mismo que vive en vosotros y es el aliento de toda vida. Yo, vuestro Creador, os recuerdo el gran Plan de Retorno hacia el Hogar, un plan de siete peldaños, un camino de desarrollo del alma. Este camino se muestra en la historia del Antiguo Testamento, en el que Yo guíe y acompañé a Mi pueblo. Y esto lo he seguido haciendo hasta el día de hoy. ¡Yo elevo Mi Palabra para todos aquellos que la sienten en sus corazones y en sus almas! ¡Sí, Yo os llamo e invito a uniros a la misión de paz del interior! El signo de la luna roja es el gran día del Señor, del Cristo, que ha vuelto de nuevo y ahora inicia la Marcha Triunfal de la Victoria del Espíritu. ¡Quién pueda captarlo, que lo capte! ¡Quien quiera dejarlo, que lo deje!

Y cuando se subleven los que se burlan pensando, no es posible lo que no pueden ver con sus ojos, entonces todos recordarán estas palabras Mías cuando sean medidos según las semillas de su pensar y actuar. Pero Yo, vuestro Padre y Dios, también os he dado la ley de gracia que debería y puede ayudar a reconoceros en vuestra arrogancia, la que os conduce hacia donde estáis actualmente, el abismo. Y todos aquellos que se muestran llenos confianza en sí mismos: Sabed, en su interior hay una gran inseguridad y penuria. Pero Mis puertas están siempre abiertas para todos, no se deja a nadie abandonado, vuestro camino es el de todos y os conduce tarde o temprano hacia la verdad y la vida eterna que se encuentran en la Casa del Padre.

Si vosotros seres humanos ahora os preguntáis y queréis saber quién es Mi instrumento que recibe Mi palabra, Yo os diré: ¡Eso no es importante para Mi instrumento! Ella solo desea servir en el amor a Dios y al prójimo, con toda sencillez y humildad, cumple Mi deseo y Mi voluntad.

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»