El libro de la vida

Mensaje Mundial – 31.01.2019

Para todos aquellos seres humanos que elevan sus oraciones, sí, sus corazones a Mí, su Dios y Padre, sí, que rezan: «Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu Reino y hágase Tu voluntad.», Yo quiero ayudarles a comprender y a captar. Así sabed: Cada ser humano y cada alma tiene un libro, un libro de la vida. En ese libro de la vida está grabado y registrado todo. Sensaciones, pensamientos, palabras y obras, nada se pierde ni se puede hacer desaparecer, disimular, embellecer ni disculpar. Cada alma comienza su camino del conocimiento y desarrollo con su libro lleno de páginas blancas y vacías. En el transcurso de la vida se llena ese libro de la vida. De forma similar a vuestra contabilidad, el balance personal se calcula a partir de eso, con absoluta precisión y equidad.

Por eso comprended: ¡Todo lo que hacéis tiene consecuencias! Pero la humanidad actual ha perdido su conciencia, se ha vuelto falta de escrúpulos, vive como si no hubiera un mañana. Pues muchos también han perdido la fe y la creencia, especialmente en los llamados países desarrollados. En vuestro denominado progreso de las ciencias y las tecnologías, el ser humano se convirtió él mismo en el creador, pensando que ya no necesitaba a Dios. Pero Yo, vuestro Padre y Dios os pregunto: ¿Adónde os ha llevado vuestra investigación humana y vuestro tan alabado progreso? ¿Por qué en vuestro planeta se está volviendo todo tan amenazante? ¿Quién tiene respuestas que realmente conduzcan más lejos? ¿Quién conoce las soluciones correctas? Dondequiera que miréis: ¡Caos, insatisfacción y luchas de poder! Estas a su vez, se libran con armas, a menudo con guerra entre hermanos de una misma nación, en la que mueren los jóvenes que deberían ser el futuro del pueblo y del país.

¿Tengo Yo que bendecir vuestras armas? ¿Cómo os imagináis eso? ¿Cómo podría Yo, vuestro Dios y Padre, hacer eso? Todos vosotros conocéis Mis Mandamientos, pero queréis realizar vuestra voluntad propia. ¡Incluso pensáis tener la razón y ni siquiera os sentís culpables por ello! ¡Mi bendición no la vais a tener en el fratricidio, en la profanación de vuestro ser, de vuestras esposas e hijos, de la naturaleza y la madre Tierra!

Yo, vuestro Padre y Dios os pregunto en vuestra conciencia, ¿Por qué estáis luchando? ¿Se trata de libertad, independencia y justicia? ¿No estuvo Mi Hijo en la Tierra como Jesús de Nazaret y os trajo el amor a los enemigos, os lo enseño y mostro con el ejemplo? Todos los que se denominan cristianos tendrán que aceptar esta pregunta. Cuando la lucha en la que entráis o al menos consentís, os cuesta sacrificios personales o vuestros propios hijos e hijas, entonces escucho Yo como os quejáis y preguntáis ¿Por qué? ¿Por qué permite Dios que suceda esto? Vuestras oraciones me alcanzan, pero Yo, vuestro Dios y Padre, no puedo ayudaros.Pues vosotros escucháis a aquellos que celebran su poder, su influencia, su egoísmo, a los que someten y hacen dependientes de ellos a sus seguidores, que después creen, sí, quieren creer sus teorías, explicaciones e influencias, para luego alabarlos, dando su voto en las elecciones y convirtiéndoles así en sus dirigentes y héroes.

La destrucción del mundo y de todo lo materialista mundano es por lo tanto, la cosecha que la humanidad misma ha sembrado. Todo lo que actualmente os llega cada vez más, es vuestra propia obra humana y vuestra voluntad propia humana. ¿Quién de vosotros, seres humanos, inclina la cabeza en la oración, quién se arrodilla, quién pide Mi bendición para sus propios planes? ¿Qué líder, qué político pide encarecidamente la conducción de Mi Hijo Cristo, ya que se hace consciente de su responsabilidad y la reconoce? Ya hace mucho tiempo que abandonasteis el Sermón de la Montaña de Mi Hijo, haciendo después vuestras propias leyes en las que vivís.

¡Pero Yo, vuestro Padre y Dios, llamo para que se levanten todos aquellos que quieren buscar y comprender el sentido de la vida en sí mismos! ¡Yo llamo a un nuevo pueblo y a nuevos dirigentes que quieran vivir y actuar de acuerdo con Mis leyes! ¡Yo llamo a Mi pueblo en la Misión de Paz que comienza en vuestros corazones, en vuestras familias! Pueblo mío, no salgáis a la calle a protestar, dirigíos más bien hacia vuestras familias, en vuestras tareas y cumplid con vuestros deberes externos. Aprended a permanecer unidos para conseguir la paz en todas las circunstancias y situaciones. Convertíos en verdaderos hermanos y hermanas, y vivid la unidad interna a la que pertenecen todos los seres humanos sin excepción.

Esta es la familia de Dios, de la que Yo soy su Padre de eternidad en eternidad.

 

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»