Idioma del alma

Mensaje Mundial – 17.02.2019

Yo os hablo como Dios, vuestro Padre. ¡El que pueda captarlo, que lo capte! ¡El que pueda creerlo, que lo crea! Todo, todo os habla a vosotros. ¿Escucháis los mensajes de vuestras situaciones? ¿Reconocéis y comprendéis, vosotros seres humanos, los mensajes de vuestras situaciones, días y destinos? ¿Podéis traducirlos e interpretarlos para vosotros mismos? Todo, todo os habla, todo os muestra el camino, os da las respuestas que buscáis. Aprendéis idiomas extranjeros para comunicaros mejor, ¡Pero no aprendéis el idioma de vuestra conciencia, de vuestra alma! ¡Sí, con frecuencia no queréis escucharla! No os aporta nada, incluso os molesta. Justificáis esto, vuestra actitud, pues la conciencia no cuenta en el reino de los mundos de las sombras y sus sistemas manipuladores. El ser humano quiere participar, pertenecer y estar ahí. ¿Por qué? Porque en lo profundo de su alma existe una gran necesidad, que él también conoce, por la que está dispuesto a dar y a sacrificar mucho. Pero Yo, vuestro Dios y Padre, os digo, ese anhelo está en vuestra alma y en vuestro espíritu, ¡Y no puede ser satisfecho en lo externo!

Como seres humanos conocéis la sensación de estar solos en un grupo, de no ser comprendidos por la pareja. El compañerismo, la afinidad y la pertenencia que anhelan vuestra alma vienen de vuestro Hogar, de vuestra familia celestial. Y si vosotros rezáis: Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, ¡Entonces, cuestionad las palabras de esta oración! ¡No deberían ser solo palabras, también deberían ser vuestra esperanza, vuestro deseo, vuestra fe y creencia! ¿Con qué convicción rezáis? ¿Con qué creencia? ¿Qué hacéis para pertenecer a ese reino, poder y gloria? Sí, seguid preguntándoos, ¿A qué reino, a qué poder y a qué gloria se refiere aquí? Comprended y captad: Mi Reino no es de este mundo. Mi Reino es el universo espiritual con vuestras familias, los colores, las formas y los sonidos, en la más alta armonía y belleza, todavía difíciles de imaginar para vosotros seres humanos. Pero vuestro ser espiritual que vive en vuestra alma, conoce esa realidad, la seguridad y el amor que toda alma anhela: Es la familia de Dios de la que todos provienen y a la que todos regresarán.

¿Y qué significa la fuerza que se nombra en la oración? No es solo una fuerza, ¡Sino también es un poder! ¡Es la elevación, la victoria sobre la seducción, el rencor, el resentimiento y la envidia de este mundo! Con esa fuerza y poder se supera la materia. El que trabaja paso a paso para abandonar lo humano, el que aprende a superar los programas básicos que pertenecen al ser humano y le acompañan como una sombra, ese adquiere el poder de estar por encima de todo eso, no se deja seducir, y no se compara ni se mide con otros. ¿Dónde están los que entienden estas palabras Mías y son capaces de interpretarlas? ¿Dónde están aquellos que pueden comprender lo que realmente significa el Tiempo del Espíritu para la humanidad? Significa regresar a Mi Reino, vencer el deseo de poseer de Eva y el deseo de querer ser de Adán para volver a Mi Voluntad Divina y terminar el camino de enseñanza del alma y así entrar en el Tiempo del Espíritu.

¡Oh, sabed, en Mi Reino solo existe el dar, el verdadero servicio en la unidad, y en el estar los unos por los otros! ¡Es la unidad en todo, la unidad universal, que es la vida eterna! Quien recorra el camino de la verdad, siguiendo a Mi Hijo Cristo, que vivió, mostró y enseñó este camino como Jesús de Nazaret, ese retornará a la verdadera vida del Ser. Cristo es vuestro compañero de camino. Él os conduce, os da Su fuerza y poder, os ayuda a haceros conscientes y a disolver vuestras grabaciones e implantes de todas vuestras vidas pasadas. Por eso, aprended a medir vuestra vida comparándola con la enseñanza de Su amor y así alcanzaréis la consciencia del Espíritu, no porque tengáis mucho conocimiento teórico, sino porque lo sabéis a través de la experiencia.

Cristo os tomará la cruz que habéis cargado sobre vuestros hombros, pues Él es el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino a través de Él, ya que Él ha puesto una parte de Su poder y fortaleza en el alma de los que se encuentran lejos de Mí. Con ello trajo Mi Hijo a la humanidad el camino más corto, más puro, sí, el camino del rey. Ese camino está trazado dentro de cada ser humano y se puede recorrer con toda libertad. ¡Y sabed, Jesucristo no fue un maestro entre maestros! Él fue Mi Hijo, el único Redentor que conduce de regreso a la Casa del Padre.

Yo os hablo como Dios, vuestro Padre. ¡Quién pueda captarlo, que lo capte! ¡Yo Soy el que Soy, vuestro Padre y Creador de eternidad a eternidad!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»