Ahora hablo Yo

Mensaje Mundial – 09.01.2019

Yo, vuestro Dios y Padre del Cielo y la Tierra, hablo directamente a todos los seres humanos y a la humanidad a través de un instrumento de escritura y de palabra del Tercer Tiempo. En una época de desorientación y confusión pongo Yo vuestra oración: «Así en la Tierra como en el Cielo.», como contraposición al caos, las desavenencias y las guerras de vuestro mundo.

La oración, vuestra oración, debería ser puesta en práctica por quienes la rezan. La humanidad está compuesta por individuos, por eso esta oración también comienza en vuestro interior, en vuestro corazón y en vuestra vida. Oh, sabed, si la oración se creyera, se viviera y se cumpliera, entonces este Orden Divino Mío sería cada vez más parte de vuestro mundo. ¡Pero la humanidad y cada individuo estáis muy ocupados, pues os habéis convertido en esclavos de vosotros mismos! Vuestro trabajo no es alegría, realización ni servicio, pues para muchos seres humanos es un mal necesario y un cumplimiento del deber. En vuestro tiempo libre buscáis plenitud, alegría y felicidad, pero incluso con eso, el ser humano nunca está satisfecho. En los diversos retos que os proponéis, se trata de todo y mucho más. Pero entended, comprended y captad: ¡Mientras cada uno solo quiera tomar, ese se convertirá en un explotador, igual como los que reprocha por ese comportamiento! La reivindicación de los derechos de cada individuo establece al mismo tiempo el deber y la responsabilidad que toda persona asume y le pertenece. ¡Reclamar derechos también incluye el deber y la responsabilidad personal! Así se exige a ambas facciones y eso da como resultado un combate de dos lados. El comportamiento egoísta de ambos lados conduce a la separación, a la incomprensión y a la injusticia en todas las clases sociales. A menudo se acusa a los responsables y los políticos que adaptan sus opiniones para complacer a sus electores, por eso frecuentemente no son fieles a sí mismos ni a su actitud personal, pues podrían ser puestos en la picota y ridiculizados por todo lo que representan. Cada opinión y cada actitud también tiene otro lado, tal como deben haber y existir opiniones distintas. La tensión entremedio hace posible el desarrollo para ambos lados. ¡Vuestros políticos, líderes empresariales y científicos no son libres, pues todo gira en torno de influencia y poder, ingresos y ganancias, vencedores y perdedores!

Pero el cristianismo reza: «¡Así en la Tierra como en el Cielo!» Yo pregunto a los cristianos, ¿Qué dirigentes habéis elegido? Y Yo hago la pregunta a vuestros dirigentes cristianos: ¿A quién servís? Cualquiera que opine ser creyente, ese tendrá que aceptar esta pregunta. Sabed, Yo vuestro Dios y Padre, haré a los dirigentes de todas las épocas la pregunta: ¿A quién serviste en tu papel de liderazgo? ¿Qué intereses, qué ganancias? ¿Una idea? ¿Una opinión? ¿Programas del partido político? ¿El comercialismo? ¿Tu propia imagen? ¿El permanecer en el poder? ¿Te has servido a ti mismo? Y Yo, vuestro Dios y Padre os pregunto: ¿Quién crees que te dio el poder en tu papel como dirigente? Tener poder significa asumir responsabilidad. ¿Has servido a la comunidad, a tu pueblo, a tus hermanos y hermanas? ¿Has intentado de verdad y de forma sincera encontrar soluciones para todos? De ello surgirá la pregunta: ¿Es posible decidir libremente en vuestros sistemas, seguir las sensaciones internas y la propia conciencia? ¿O más bien habéis abandonado este camino del interior hace ya mucho tiempo? ¿Quién permanece y se orienta todavía a Mi Orden Divino, que os fue dado en el Primer Tiempo por Moisés en los Diez Mandamientos, en el Segundo Tiempo por Jesús de Nazaret en detalle, explicado, enseñado y sobre todo vivido con el ejemplo?

Vuestras oraciones no se cumplen, pues solo son palabras, ya que vosotros no creéis en ellas, no os orientáis hacia Mi Orden Divino, ni os esforzáis en cumplirlo. Queréis ser libres, pero no queréis que se os impongan reglas. Queréis llevar una vida libre y auto determinada, pero no sabéis lo que eso significa para vuestra vida del alma y para vuestro desarrollo espiritual. Habéis aprendido a hacer todo mejor, a conocer mejor, a querer tener y poseer todo. Oh ved, os encontráis en oposición, discordia y en competencia con todo y con todos. Exponéis sin piedad a vuestros hijos a esta desgraciada lucha por ser mejores y más grandes. De modo que pierden su inocencia, su alegría y su dignidad. Después os preguntáis, ¿Por qué se vuelven débiles, incapaces y desanimados, o se vuelven tiránicos, despiadados, incluso emocionalmente fríos y mas tarde como adultos son autoritarios, mandones y dictatoriales? ¿Qué mundo habéis creado vosotros y vuestros hijos? Ved a la madre Tierra que es explotada y deshonrada. Madres y padres de esta época: Oh, escuchad Mi voz y ved a vuestros hijos. ¿No son también los vuestros?

Y, sin embargo vosotros rezáis: «Hágase Tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.» ¡No es Mi voluntad la que se realiza en vuestras vidas ni en el mundo!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»