ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

Yo te conozco

Escuela del Espíritu – 12.03.2021

Yo estoy en ti, contigo y a tu lado. Yo te conozco. Yo conozco tus necesidades, tus miedos, tus preocupaciones. Yo conozco tu pasado. Yo sé lo que hiciste y lo que no hiciste. Yo veo dónde estás y quién eres. Yo veo lo que puedes y veo lo que aún no puedes. Yo veo tus talentos, veo tu alegría, veo tu dinamismo, tus esfuerzos. Yo veo tu buena voluntad al igual que veo tu desgana. Yo te veo, tal como eres. Yo no te juzgo.

¡Hazte consciente, con qué frecuencia vas al juicio contigo mismo, con qué frecuencia estás insatisfecho contigo mismo, con qué frecuencia te engañas, pues no quieres ver quién eres tú ni lo que haces! Ve y comprende, tú tienes una imagen de ti mismo que está moldeada por tu propia valoración. Aquello que no te gusta de ti mismo, aquello con lo que estás descontento, lo que interpretas como tu debilidad, eso pesa tanto, y con ello te imaginas no ser suficiente ni poder dar la talla. Esta valoración en ti mismo, de la que con frecuencia no eres consciente, te quita fuerzas, te limita y muy a menudo te hace caer en el autoengaño, algo que cubres con un manto y prefieres no ver lo que hay debajo. Te avergüenzas y comienzas a encubrirlo. Tú no quieres verlo, no quieres oír hablar de ello y por supuesto no quieres que otros puedan verlo. Por eso comienzas a adaptarte, a amoldarte para agradar a otros. Te vuelves deshonesto, pues ya no puedes ser fiel a lo que se encuentra en ti. Pierdes tu franqueza, ya que opinas no poder mostrarte tal como eres, no poder ser fiel a ti mismo. Con ello empiezas a hacer las cosas más bonitas de lo que son, escondes la verdad y solo dices tu verdad a medias. Con ello comienza la falta de honradez.

Cuanto más tiempo dure este proceso, tantas más capas de tu verdad se convierten en límites y divisiones, la conexión ya no funciona tan bien. Entonces ahora te mueves en el deseo de querer agradar, querer quedar bien, querer recibir reconocimiento, querer agradar a otros, querer hacerlo todo bien, y con ello te encuentras a merced de los juegos de energía que sirven al sistema mundial y que están basados en el reino de las sombras. Si eso se intensifica, entonces necesitas un escenario, o necesitas oyentes y tú quieres tener razón y saberlo todo. Cuando lo sabes y te dan la razón, te reconocen, te confirman, en el mejor de los casos también te premian, entonces te confirmas a ti mismo de que después de todo, eres bueno. Por consiguiente entras en una dependencia del mundo exterior, en la que tú te engañas a ti mismo, sí, y con gusto te dejas engañar. Se crea un globo grande que hace sentirte bien y fuerte.

Pero, ¿Qué sucede si te quitan el poder, si no se te da la razón, si no se te confirma, y si eres rechazado?

La sensación de fondo en ello está a menudo muy lejos de ti, dado que normalmente la reprimes. De tal forma que Yo quisiera decirte: ¡Tú estás herido! Te duele a ti y a la piel de la nueva imagen que tienes de ti mismo. Y la piel de tu nueva imagen de ti mismo es delgada, el relleno es falto de sustancia, ya que es solo aire. Sie se pincha en ello, entonces el globo se encoge. Frecuentemente estás después muy decepcionado.

Pregúntate por qué, ¿Por qué estás decepcionado y herido?

Mira, tú seguirás viviendo en la apariencia y en el engaño mientras vivas y te entregues una y otra vez al mundo del engaño jugando en sus campos de energía. Muy a menudo eso se siente bien para tu persona, pues mientras eso funciona, ¡Tú eres respetado, admirado, popular, tienes poder, eres exitoso, carismático – un maestro y hacedor! Es un mundo dulce, cuyo sabor nubla y adormece tus sentidos, como si estuvieras en un parque de diversiones. Es un mundo completo en el que tú puedes girar con él, y se mueve en la dulce tentación, en la apariencia, en el esplendor y la gloria. A menudo para ti eso se siente bien y correcto durante un largo periodo de tiempo y tú deseas demostrar tu valía en ese mundo. Dependiendo del plan del alma que hayas elegido, eso solo funcionará de manera limitada, pues dependiendo de ese plan, se te sacará bruscamente de esa apariencia para llevarte a la decepción y al estar herido. Inevitablemente conduce a ello, ya que tú confiaste en otras personas, te hiciste dependiente de su favor y de su aprobación, y luego haces todo lo posible para estar a la altura de ese favor y de esa aprobación, para así ser un favorito y se te otorgue una parte del pastel. Pero las personas siempre te decepcionarán, ya que ellas también se encuentran en este sistema, lo que implica que la decepción, el dolor, la traición y el ser vendido van a ser inevitables.

Ahora surge la pregunta y Yo desearía recordar con ella: ¿Dónde comenzó la espiral del querer tener ventajas, ser favorecido, ser popular, ser alabado, ser premiado, tener poder, tener posición, tener estatus, poder participar, tener palabra de peso y poder decidir? ¡Es un ciclo de la decepción y del ser herido, para luego empezar a luchar de nuevo, una lucha eterna en un ciclo eterno!

Y Yo te recuerdo con qué comienza todo: ¡Yo te veo y con ello veo algo que tú no ves, que no quieres ver! ¡Y Yo te digo, tú te estás perdiendo algo! ¡Pues no solo tus debilidades y la parte de la sombra están en ti, sino también tu fortaleza, tu fuerza, tu potencial de luz, tu capacidad de amar, tu calidez, tu fineza! Es una parte de la que deberías estar orgulloso, de la que podrías alegrarte, y eso te daría fuerzas para ver lo que aún no es bueno y lo que todavía se encuentra en el ámbito de las sombras. No hay nada que sea malo. Pues mira: Dios te ama. Dios te perdona – Él te perdona todo lo que hay en ti, ¡Pero tú no te perdonas! No te perdonas a ti mismo por lo que eres y lo que hiciste. Y no consigues perdonar a los demás, a los que denominas perpetradores para no tener que verte a ti mismo como el perpetrador, para poder permanecer tú mismo en el rol de víctima.

Yo deseo que aprendas, que seas sincero contigo mismo, y te atrevas a mirar, en vez de eludir. Yo deseo que aprendas a verte con Mis ojos, sin juzgarte a ti mismo, para que puedas llegar a la comprensión. Aprende a comprender; por qué haces lo que haces; por qué es como es; dónde te haces dependiente y por qué. Aprende a aceptar lo que está ahí, tanto lo bueno como lo malo. Pues solo esa imagen es completa, lo abarca todo y te conduce a la sanación, la independencia, la libertad y también a la apertura, la rectitud, la honestidad y la sinceridad que se necesitan para traer al Ser, y con ello a Dios a la Tierra. Así como en el Cielo, así en la Tierra, rezáis vosotros. Esto no se puede lograr con los palacios que construís, con los tesoros que acumuláis, con la prosperidad y el bienestar que exigís para todos. Pues no se trata de que vuestro cuerpo esté saciado. Se trata más bien de vuestra alma, que debería elevarse, y entregar su espíritu al Padre. Esto no se puede conseguir con disciplina, sino luchando por la propia libertad e independencia, de modo que el ser humano aprenda a elevarse sobre el pantano del mundo y lleve su libre albedrío de regreso a la Voluntad del Padre.

 

ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

 

«En la gran serie escuela de enseñanza que acaba de iniciarse se enseña y se dan instrucciones de nuevo a todos los seres humanos y almas que estén dispuestos y preparados, anhelantes y esperanzados para que encuentren el conocimiento de la verdad.»