ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

Olas de la vida

Escuela del Espíritu – 17.02.2021

Ved y comprended, en la inmensidad del Espíritu, en el Ser infinito, no existen ni tiempo ni espacio. Pues esto son estructuras que fueron creadas en la limitación del ser humano, en la materia. «¿Cómo es esto posible? ¿Por qué?», preguntáis vosotros. Yo os digo: En el Espíritu todo es un fluir en la ley y en el amor, algo que fluye continuamente en todo el universo, y esto es, por así decirlo, el motor de desarrollo y la conexión hacia todo y con todo. Este amor fluye en una corriente constante y mueve todo lo que le pertenece, la inhalación y la exhalación en el aliento de Dios.

Cuando la corriente de conexión alcanza al respectivo ser, entonces se crea una resonancia que actúa como una especie de sonido primario, de esta forma entra todo en resonancia a través de una gran vibración. Vosotros diríais, es como una gran orquesta que produce tonos bien compuestos. La sensación del Ser se hace visible y audible a través de esa resonancia, también a través de la conexión con la imagen que paralelamente se crea. En la vibración del tono se encuentran la alegría, la aceptación, la bondad, la misericordia, la claridad y la verdad. Todo esto también se distribuye – en conexión entre sí – y se difunde a través de esa red de sonido comunicándose a través de ella.

En la materia, el ser humano suele estar bajo presión, pues se encuentra en el tiempo y en el espacio y, por lo tanto, tiene una limitación. Ved, el fluir en lo espiritual es posible a través de la vinculación y a través de la voluntad del Padre. El ser humano con su voluntad propia puede aceptar o puede negar su destino, su situación, su tarea de aprendizaje, ya que él se encuentra en el libre albedrío. Sabed, espiritualmente hablando, ¡Eso lo cambia todo!

«¿Qué se cambia?», preguntáis, y Yo os digo: Todo. «¿Por qué?», seguiréis preguntando vosotros.

Ved, todo lo que se encuentra en vuestras tareas, todo lo que aceptáis y tomáis como una situación de aprendizaje en vuestro día y os movéis hacia ello, automáticamente os crea tiempo y espacio, pues con la aceptación os situáis en la conexión espiritual positiva. También podríais decir que os encontráis en el amor. O para decirlo más simplemente, en «construcción», ya que afrontáis positivamente lo que se os exige. Vosotros mismos os creáis con ello el tiempo y el espacio. «Ah, y ¿Qué pasa si no lo hacemos?», escucho que preguntáis.

Visto desde el punto de vista espiritual, los ejercicios y las tareas que se os asignan a través del plan de vuestra alma estarán determinados por las decisiones que tomáis una y otra vez. Lo que aceptáis, eso está, por así decirlo, «resuelto y realizado». Si se han entendido y realizado las tareas, si se ha comprendido y dominado la materia de enseñanza, entonces se sigue adelante.

Si la tarea no es aceptada; no es entendida; os es molesta; os rebeláis contra ella; os decidís en contra y no aceptáis vuestra tarea; entonces interrumpís la conexión y el flujo. Podría decirse que tiene lugar una «destrucción», una forma de disturbio o alteración: La corriente no puede seguir avanzando.

«¿Y qué tiene que ver eso con el tiempo?», preguntáis vosotros.

Visto desde el punto de vista espiritual, después de un impulso se espera un cierto tiempo para conceder al ser humano y a la humanidad un determinado tiempo de retardo de reacción, un cierto tiempo para la fase de reacción. Al ser humano se le da una determinada cantidad de tiempo. Si no reacciona en ese espacio de tiempo, entonces se pospone la tarea para un momento posterior en situaciones similares y en una constelación diferente. Esto prolonga la fase en la que vosotros estáis ocupados con algo. Sin embargo, también acortáis el tiempo, pues además se crea una especie de presión. Si se rechazan muchas de las tareas, vosotros diríais entonces, que se crea una especie de atasco, pues cada vez son más las tareas que no se resuelven. El ser humano acoge inconscientemente ese atasco como si fuera una presión, lo que se traduce en la sensación de no tener tiempo.

Ved cómo creáis vuestro tiempo. El tiempo surge a través de la fase de reacción en la que el ser humano con su voluntad propia no entra en contacto con la corriente primaria universal, ya que con su voluntad propia se opone a ella.

La limitación en el espacio surge de la falta de libertad, algo que el ser humano se crea a sí mismo a través del querer quedar bien, de sus miedos, sus conceptos, sus opiniones, sus conocimientos, su ciencia, su afán de éxito, riqueza y felicidad, cosas que en su mayoría están basadas en la materia.

Ved y comprended, vosotros mismos creáis vuestro propio tiempo y espacio, pues la ley universal actúa también en toda la materia, por eso viene la presión. Con frecuencia el ser humano inteligente intenta escapar de esta presión buscando soluciones para que funcione algo y poder seguir adelante en la materia. Por eso hace mucho y se esfuerza, pero muy a menudo solo da vueltas en círculo, pues cuando resuelve una situación, la siguiente ya está en camino con la misma problemática. Esto significa, él soluciona la situación solo aparentemente, ya que se queda estancado en el nivel de la materia y no acepta cuál sería la tarea que hay detrás. Con ello se alarga el tiempo, progresa todavía menos y a su vez siente más presión en sí. Esta presión se percibe con frecuencia como tensión. Muchas personas experimentan esa tensión también en el cuerpo. Una forma de expresión frecuente de esta tensión es el dolor, también los dolores crónicos, ya que los nervios se pusieron tensos. O aparecen molestias digestivas que se agravan en algunos sistemas corporales y encuentran un poco de alivio con vómitos. Lo que hace la persona con soluciones humanas para que todo siga adelante, eso le empuja todavía más en una espiral que parece no tener fin.

Si aceptáis las exigencias que os muestra el día y permanecéis en las tareas y en la «construcción», en lo positivo, ya que no os rebeláis contra ello ni lo evitáis, entonces surge un fluir que realmente, realmente, realmente, lleva adelante las cosas que os gustaría hacer avanzar hacia adelante.

Entonces avanzáis hacia delante. Sois como un surfista que se enfrenta a las olas de la vida. No importa cuán altas o grandes sean, vosotros aceptáis el desafío, enfrentáis con valentía las olas, seguís encima de la tabla de surf y os dejáis llevar, con confianza y fe, con vuestra mano extendida hacia el Señor, ¡En la corriente del Espíritu de Dios, llegando a la ligereza del Ser!

¡Oh, cuanto os desearía Yo, que pudierais percibir mejor la inmensidad! Pero cuando no lo queréis, girando y girando una y otra vez, entonces con frecuencia os lo ponéis todo mucho más difícil y prolongáis el tiempo. ¡Sois libres de no querer! ¡Podéis elegir libremente! Pero Yo os digo: ¡Vosotros desaprovecháis tanto de la vida y gastáis con ello tanta energía!

ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

 

«En la gran serie escuela de enseñanza que acaba de iniciarse se enseña y se dan instrucciones de nuevo a todos los seres humanos y almas que estén dispuestos y preparados, anhelantes y esperanzados para que encuentren el conocimiento de la verdad.»