Después de 2000 años

DOMINGO DE PASCUA, 4. ABRIL 2021

¿Seguís viendo la derrota, Mi derrota como Jesús de Nazaret, en la que aparentemente las fuerzas contrarias me vencieron? En vista de la muerte, viendo a los que mueren, ¿Os veis todavía como los castigados? Yo Cristo os invito a que orientéis vuestros corazones y mentes hacia la resurrección. Sería razonable hacer eso después de 2000 años. Y Yo os digo: ¡Quitad al hombre muerto de la cruz, bajadlo, pues Yo resucité al cabo de tres días, y ya hace mucho que resucité de entre los muertos! ¡Ahora se trata de vosotros! ¿Cuánto tiempo más queréis seguir llorando vuestro dolor y luchar contra la injusticia? ¡Con ello lucháis y estáis tristes por vosotros mismos! ¿Por qué mira la cristiandad todavía el vía crucis, el camino de la cruz, que pertenecía a la primera realidad de Mi Camino? ¿Por qué rezáis por ello? ¿Rezáis en la consciencia de que os podría suceder lo mismo? ¿Rezáis sabiendo que vosotros también experimentaréis situaciones en las que por Mi causa os malinterpretarán, no os amarán, os ridiculizarán y se burlarán de vosotros? ¿Reconocéis las estaciones que pertenecen a vuestro camino de la cruz? ¿Las reconocéis? Entonces rezad por vosotros y los unos por los otros para que no caigáis en la tentación. ¿Sabéis que para vosotros también se trata de elevaros en el Espíritu, de vencer vuestros miedos, de atreverse a creer y de practicar la confianza? ¿Cómo podría crecer si no, vuestra creencia y vuestra fe? ¿Cómo podríais seguirme a Mí cuando incluso las pruebas más pequeñas os abruman y retornáis de nuevo a vuestros antiguos métodos y tradiciones?

Pascua, Mis queridos, Pascua – Una gran victoria, un gran paso en el desarrollo de la humanidad y de todas las almas. Yo, Cristo, vivo. Yo conseguí el „Está consumado“ y os pregunto: ¿Qué sucede con vosotros? ¡Nosotros estamos esperando a los cristianos, que después de 2000 años puedan decir igual que Yo su „Está consumado“, encuentren su verdad y entren en la vida eterna!

HOJA DE CALENDARIO

 

«Sabio, sabio el que sabe escuchar Mi voz, la reconoce como tal y la puede aceptar. Bienaventurado, el que reflexiona y es capaz de observar sus obras en Mi luz. Bienaventurado, el que se esfuerza por alcanzar la perfección, todos los días, en cada hora, si, en cada momento.»