Cada año lo mismo

Mensaje Mundial – 17.12.2019

Cada año los seres humanos encienden las luces, sienten el anhelo de sentido en la vida, de calor, amparo, seguridad, paz, alegría y felicidad. ¡Pero este anhelo interno no puede ser satisfecho en el exterior! ¡Es la llamada del alma que anhela la plenitud! Para satisfacer este anhelo crece la montaña de regalos y aumentan las expectativas. Las guirnaldas luminosas con luces de navidad son cada vez más grandes y casi nadie escapa de la sutil esperanza de un milagro navideño. Al mismo tiempo la rentabilidad de las empresas se presenta en cifras, estados financieros y balances, lo que para muchos se vuelve estresante y a veces amenazador. ¿Qué sucede cuando la seguridad ya no puede ofrecer más seguridad?

Yo os pregunto: ¿Sobre qué habéis construido? ¿Sobre qué estáis construyendo? ¿Sobre la arena o sobre la roca que soy Yo? Sabed, comprended y creed: Mis palabras tienen validez más allá de todas las épocas, así como los Mandamientos y las Legitimidades de los Cielos, que eran, son y siguen siendo los mismos en todos los tiempos. ¡Yo, Cristo, elevo Mi palabra y llamo a este mundo, en los corazones de los seres humanos, en el núcleo del ser del alma, en lo profundo de las almas!

Los días de navidad deberían ser un tiempo sagrado de reflexión, interiorización, paz, silencio y tranquilidad para acoger al Espíritu de estos días, ¡El Espíritu que ya no está en el pesebre ni colgado de la cruz! El Espíritu de Jesús de Nazaret que en el pesebre, en la encarnación como hombre y también en la cruz, mostró con el ejemplo a los seres humanos y a las almas el camino de vuelta al Hogar Celestial. El camino de la fe y de la creencia; el camino de Jacob en el Primer Tiempo; Mi camino como Jesús en el Segundo Tiempo; el camino del hijo perdido, de la hija perdida en el Tercer Tiempo.

Todo el sentido de la historia humana se reduce a un mínimo en esta historia, a la comprensión y reconocimiento del hijo perdido, la hija perdida. Todo lo que el ser humano desea, eso lo ha abandonado, lo ha ridiculizado, se ha reído y se ha burlado de ello. No solo una vez ha traicionado, sino una y otra vez, si, innumerables veces se ha convertido en un traidor y seguirá haciéndolo hasta que recuerde quién es y de dónde viene. Hasta que recuerde que solo existe una seguridad para él, la seguridad en la Casa del Padre, pues conoce el amor que da y ayuda sin esperar agradecimiento ni reconocimiento. ¡Cuánto desearía Yo, Cristo, que la humanidad aprendiera a comprender de qué se trata realmente! La lucha en la que se encuentra toda la humanidad se orienta en el estar los unos contra los otros. Sin embargo, el Espíritu de la Vida solo estará presente allí donde hombres y mujeres vivan estando el uno por el otro en la unidad, aunque en esta lucha interna aún son muy pocos los vencedores. Todavía fracasan muchos en la lucha por la veracidad, por la propia libertad interna del Espíritu.

Pero ahora Yo llamo para que vuelvan, a todos aquellos que se rindieron, desanimados y debilitados, que perdieron su fuerza y su valor en el golpear y apuñalar de los mundos de las sombras, y también a los que perdieron su dignidad en instintos bajos y pasiones. ¡Yo Cristo llamo a todos para que se levanten y venzan la lucha en su interior contra su propio espíritu antagonista! ¡Yo, Cristo, llamo a perdonar la culpa y a pedir perdón, a envainar la espada que se utilizó para herir y matar! Mi palabra fue válida en aquel entonces, así como en la actualidad: Haced las paces con aquellos que os hicieron enemigos.

Yo, Cristo, llamo a los que hablaron y hablan con lengua venenosa, que manipulan a los crédulos con su veneno de la difamación, falsos testimonios, astucia y sofisticación, creando cuando lo desean una atmósfera para que se esparzan los incendios y los disturbios. Yo llamo también a todos aquellos que opinan y creen tener que predicar la verdad, pero en su camino han perdido la propia veracidad y la orientación al acumular conocimientos. ¡Por eso llamo Yo, Cristo, a Mis hermanos y hermanas, a dar un paso hacia su designación y vocación, a perdonar y a pedir perdón! ¡Yo os llamo para que salgáis de las garras del espíritu de las fuerzas contrarias y de sus sistemas! Entended y reflexionad: Después de Mi crucifixión siguió la vida verdadera y eterna, la vida en el Espíritu y en la verdad de Dios. A través de esto se harán realidad los anhelos de los seres humanos y de las almas, pues las almas estarán intranquilas hasta que descansen en Dios nuestro Padre. Paz, alegría y felicidad son solo posibles en la unidad con el origen de toda vida, el Espíritu. Esto sucede en el interior del ser humano, ese es el camino de la verdad y de la vida, ese es el camino que Yo os enseñé como Jesús y que sigo enseñando como Cristo.

Sabed, la fiesta del Padre ya ha sido preparada para todo hijo e hija que regrese a la Casa del Padre, regrese por propia convicción y voluntad. A través de este camino de la fe y la creencia, que consta de decisiones y pasos, el ser humano trae luz a las tinieblas, alegría y amor a los mundos de las sombras. Así llamo Yo, Cristo, a todos aquellos que en sus corazones conocen Mi voz, Yo les llamo de vuelta a su camino hacia su designación y vocación. ¡Yo los llamo a salir del carrusel del mundo en este tiempo, los llamo a dar un paso hacia Mi seguimiento en la Marcha Triunfal de la Victoria con la que Yo, Cristo, he regresado a la Tierra y a los mundos de la caída! Acompañado de las huestes celestiales con Miguel delante, que encabeza Mi Marcha Triunfal de la Victoria. De nuevo reavivamos la luz de la esperanza, fortalecemos el poder del perdón en todos los corazones voluntariosos. ¡Revelamos los signos en el Cielo y proclamamos una y otra vez la gran gracia de Dios, el Padre, para todos Sus hijos e hijas de buena voluntad!

Gabriel alza su voz; ¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo! La mano y la gracia de Dios dirigen y conducen los destinos de este tiempo y de este mundo, pues ¡Él es el Único y Todopoderoso! Él se encuentra por encima de todo, al lado de todo y por debajo de todo. ¡Doblad vuestra rodilla e inclinad vuestra cabeza para ser dignos de Su gracia!

 

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»