ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

Caminar sobre el agua

Escuela del Espíritu – 11.02.2021

Con frecuencia el ser humano se encuentra ante decisiones y tiene miedo de decidirse, pues no sabe lo que es falso y lo que es correcto. Intenta orientarse eligiendo consejeros que puedan decírselo, y de los que cree que saben mejor lo que sería falso y correcto.

Esta imaginación y forma de pensar hacen que el ser humano opine tener que saber mucho, opine saber qué teoría es la correcta y cuál es la falsa. Así con ello intenta encontrar una cierta seguridad en sí mismo.

Aprended a comprender: A los niños se les prescribe un determinado sistema de reglas que les muestra los límites: Eso puedes y lo otro no se te permite. En una etapa posterior de desarrollo el niño se vuelve más independiente y, a más tardar, cuando alcanza la mayoría de edad, puede decidir por sí mismo lo que cree que es falso y lo que es correcto.

 Ahora surge la pregunta: ¿Qué sucede si no existen «falso» ni «correcto»?

«Así seríamos libres», diríais vosotros.

«¿Entonces no habría decisiones?», os pregunto Yo.

«No, naturalmente todavía habría cosas que tendríamos que decidir.»

«¿Qué tomaríais vosotros como fundamento para vuestra decisión?»

«Lo que yo creo que es correcto o incorrecto.»

Ahora Yo te pregunto: «¿Cuál es el fundamento de esto?»

«Mi sensación», decís vosotros.

Y entonces Yo os pregunto: «¿Es eso suficiente?»

«Eso es sobre lo que yo puedo construir.»

¿Quién os dirige entonces? ¿La sensación que está impregnada por los miedos y la vulnerabilidad que queréis evitar? Oh, aprended a comprender quién os puede dirigir. Así Yo os vuelvo a hacer la pregunta: ¿Qué sucede cuando no existe ningún «falso» ni «correcto»?

«Entonces me baso en lo que yo estoy seguro.»

«¿Y qué es eso?»

«Mi experiencia, mis conocimientos, mis fondos monetarios.»

Tú dices: «Tu experiencia, tus conocimientos, tus fondos monetarios.» Entonces deja que Yo te pregunte: «¿Adónde quieres ir? ¿Cuál es tu objetivo? ¿Quién te dirige?»

Comprended cómo os limitáis en vuestro camino y hacia dónde os conduce. Preguntaos: ¿Hacia dónde conduce ese camino? ¿Hacia vosotros mismos o hacia Mí?

Ved, en una decisión se trata siempre de lo que estáis dispuestos a sobrellevar. Es como un excursionista que elige su ruta, elige el camino a seguir. Ese excursionista debe saber lo que se encuentra en el camino que ha tomado. ¿Qué consecuencias tiene su camino para él? ¿Qué ruta elige? ¿Qué calzado tiene para la próxima etapa? ¿Tiene suficiente condición física y experiencia? ¿Lleva suficientes suministros consigo? ¿Lleva lo necesario para un vivac y pasar la noche a la intemperie? Su equipamiento y su condición física le mostrarán el camino, le tendrán que guiar, le ayudarán, y algo similar sucede con vosotros.

La pregunta es: ¿Qué decisión podéis conllevar mejor? ¿Qué consecuencias podéis manejar mejor? ¿Con qué podéis vivir mejor? Entonces la pregunta ahora es: ¿Qué consecuencia tiene cada camino? Muy a menudo el ser humano no sigue mentalmente, pues no quiere ver ciertas consecuencias. Él evita. Pero Yo os digo, sopesar y tomar una decisión significa practicar, ver y estudiar las consecuencias de una decisión. Y luego, si pasáis por alto ambas consecuencias, entonces colocadlas en vuestro interior y preguntaos con toda libertad: ¿Con qué consecuencia podéis vivir mejor?

Si entráis en vuestro interior, notaréis que vuestra decisión es mucho más libre, y se abre en una amplitud que no conocíais, pues normalmente solo os movéis en la limitación de vuestras posibilidades, en vuestra supuesta seguridad. En la seguridad y en los límites del conocimiento técnico, en los límites de la materia, en los límites de vuestros recursos económicos, en los límites que vosotros creéis tener.

¿Pero no creéis que lo imposible es posible para Mí?, que no se trata de tomar decisiones basadas en vuestras limitaciones humanas, sino de tomar decisiones libres.

Otra posibilidad de ayuda sería continuar internamente en el camino durante cinco años. Así podríais ver las consecuencias aún más claramente y entonces preguntaros: ¿A dónde me lleva? ¿Quiero ir hacia donde me conduce mi decisión? Así os será posible para vosotros ver si la decisión que tomáis actualmente os lleva hacia vuestra meta y también si os conduce hasta allí donde queréis.

En el camino de la fe se desarrollan actitudes, vosotros diríais, muchas veces exige decisiones difíciles para el ser humano. A menudo son abrumadoras, no son cómodas, no son fáciles, pues el creyente no puede hacérselo fácil. Ya que la fe requiere ir más allá de lo humano. El camino de la fe es un riesgo, una aventura en la que la orientación, la pauta, la actitud y los valores son los de un hombre que ha superado una cumbre empinada, ¡Así es!

Pero entended una cosa, queridos caminantes en el camino: El proyecto no determina vuestra ruta. Pues la ruta debe adaptarse a lo que ya existe en vosotros y a lo que está disponible. Si elegís una ruta demasiado empinada, pues creéis saber espiritualmente lo que es correcto, entonces puede suceder que perdáis el rumbo. Entended, aquí nuevamente es importante conoceros y comprenderos a vosotros mismos, entonces sabréis: En qué camino se os exige mucho, pero es posible seguir, y qué camino no podéis aguantar.

Analizadlo exponiendo todo en vosotros, miradlo, atreveos a ir hacia donde tenéis miedo, hacia donde no queréis ir, hacia lo que evitáis, hacia donde os resulta incómodo, para que así podáis comprender mejor.

El camino es un riesgo, una aventura y una exigencia, pero os hará libres y más fuertes, pues aprenderéis a defenderos y asumir responsabilidades. No como un niño que camina en «falso» y «correcto», sino como una hija o un hijo que aprenden a enfrentar las consecuencias de sus acciones y en ello son completamente libres para elegir.

 

Ved el resumen que Yo os muestro: Fue en el Primer Tiempo, cuando recibisteis un «falso» y un «correcto». Eran los Mandamientos que clasificaban entre «tú debes» y «tú no debes». En el Segundo Tiempo, como adolescentes en el Espíritu, obtuvisteis un ejemplo hacia el que podíais orientaros con Mi vida como Jesús.

Y si algunos de vosotros han llegado al Tercer Tiempo, que ahora se inicia y empezáis a moveros en él, entonces os espera un nuevo requisito: Seréis entregados a la responsabilidad personal.

Quien haya aceptado y completado el Primer y Segundo Tiempo; haya caminado con paso firme a través de su propio pantano del pecado; haya disuelto las culpas del alma; reconoce «lo falso y lo correcto» en sí mismo y lo ha purificado y redimido; a ese se le pondrá una nueva tarea: Es la tarea de la responsabilidad propia en la que aprendéis a decidir por vosotros mismos. Eso significa, tenéis que aprender a sopesar. ¿Qué consecuencias podéis soportar? ¿Y con qué consecuencias podéis vivir?

Ved, el ser humano se limita a sí mismo en sus propias posibilidades, pues muy a menudo solo se mueve en las posibilidades humanas. Entrar en esas posibilidades es la exigencia que se hace a la persona creyente que construye sobre Mí y sobre el Padre.

Si se os ha dado toda la plenitud del universo, ¿Por qué os limitáis? ¿En qué seguridad os basáis? ¿Sobre la de los hombres o sobre la del Espíritu? Entonces sentís realmente qué exigencia es la fe; lo qué significa creer y no saber nada; lo que significa tener confianza sin tener la seguridad.

¡Oh, solo aquel que esté dispuesto a dar el salto al agua fría, solo aquel que esté dispuesto a poner un pie en el agua, ese aprenderá e incluso experimentará en primer lugar, lo que significa, sí, lo que realmente significa, caminar sobre el agua!

Ved, ese también fue Mi ejemplo, y Yo os precedí en este camino.

Mi seguridad fue la fe inquebrantable en Mi Padre y la confianza de que Él me mostraba el camino correcto.

¿Dónde acabe Yo? En la cruz, en la derrota, en el fracaso, ¡Pero eso es un pensamiento demasiado corto para este camino! Pues si veis con ojos espirituales, entonces entenderéis: No perder la fe en la derrota, sino permanecer en la verdad y en la realidad espiritual, en la que la derrota del hombre fue en verdad la gran victoria sobre las fuerzas contrarias: – Pues en la mayor humillación y en la mayor derrota del hombre – ¡No consiguieron quitarme esa fe y esa confianza! ¡Yo conseguí permanecer en el amor y en el perdón, y eso llevó de manera duradera la Luz y Mi Fuerza Redentora al mundo!

No estoy prediciendo caminos fáciles para vosotros, y sin embargo Yo os digo: ¡Moverse independientemente en la fe es como poder caminar sobre el agua! Exige dar pasos en los que no sabéis cómo eso va a funcionar.

¡Tomadme a vuestro lado, no os mováis dentro de los límites del hombre, moveos en vuestra herencia, en vuestra plenitud, en la plenitud del Espíritu!

Eso requiere dos cosas de vosotros: Mantened la meta ante vuestros ojos, en vuestro corazón y pedid Mi mano, ¡Pues solo con Mi ayuda podréis caminar sobre el agua!

ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

 

«En la gran serie escuela de enseñanza que acaba de iniciarse se enseña y se dan instrucciones de nuevo a todos los seres humanos y almas que estén dispuestos y preparados, anhelantes y esperanzados para que encuentren el conocimiento de la verdad.»