ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

Capas del alma

Escuela del Espíritu – 17.02.2021

«¿En qué podemos confiar todavía?», escucho Yo que preguntáis: «¿Cómo podemos estar seguros de que algo está bien y es bueno, si ya no existe el «correcto» o «falso», incluso si la parte «a favor» del hombre está equivocada?»

Ved y comprended, si os cuestionáis esto entonces habéis llegado a la consciencia de que reina una gran desorientación y confusión, así ya no podéis estar seguros de nada. En vuestra primera consideración y realidad humana, tendéis a decir: «¡Eso me confunde! ¿Qué puedo creer todavía? ¿En qué puedo confiar?»

Mirad, es como disolver y eliminar la suciedad. Para eliminar la suciedad se necesita el producto de limpieza adecuado. ¿Cuál es el adecuado?, eso lo determina el tipo de suciedad.

Vuestro interior es como un jardín lleno de plantas, entre las que no podéis diferenciar si son buenas plantas o malas hierbas. ¿Buena o venenosa? Esa es la pregunta. Con frecuencia no es tan fácil de distinguir esto en el interior, pues en su mayor parte transcurre de forma inconsciente en vosotros. Dado que las flores y las plantas a menudo son parecidas, solo hay una posibilidad de diferenciación: Y esta comienza en el origen, en las raíces. La pregunta sería: ¿A través de qué corriente, a través de qué entrada se nutre el sistema de raíces de la planta? Se trata de la cuestión de la motivación. Si os llama la atención un determinado comportamiento o intención en vosotros, entonces haceos conscientes de la situación, cuestionad la intención de vuestro actuar, de lo que estáis haciendo o queréis hacer. «¿Por qué?», esa es la pregunta. ¿Por qué hacéis eso? ¿Por qué queréis esto o aquello? ¿Qué es importante para vosotros? ¿Por qué es importante para vosotros?

Una vez hayáis encontrado una respuesta a esa pregunta, entonces tendréis la respuesta en el primer nivel, en la consciencia humana. Para llegar al siguiente nivel del alma y poder comprenderlo mejor, volved a preguntar: «¿Por qué? ¿Por qué quiero hacer esto? ¿Por qué es importante para mí?»

Habéis indagado todavía más profundamente en vuestro interior, y luego volvéis a preguntar tomando siempre la respuesta a la última pregunta como base. Así tomad la respuesta al segundo «por qué» y preguntaos nuevamente: «¿Por qué? ¿Por qué?» Repetid este proceso tres veces en total.

Comprended y captad: El ser humano está formado por muchas capas. Existen la realidad humana, la realidad del alma, la realidad del Espíritu, y además las diversas capas del alma. Comprended y captad: Cuanto más profundicéis y avancéis con el «por qué», tanto más saldrá a la luz en vosotros. Ya que no es tan simple ni lineal, ni tan blanco ni tan negro como os gustaría que fuera. Es muy complejo y con diversas capas, pues vosotros sois seres complejos. ¡Eso es lo que os define!

En esa complejidad se encuentra un gran potencial, el potencial de comprensión. Pues si os comprendéis a vosotros mismos, entonces también aprenderéis a comprender a los demás; si hacéis las paces en vosotros mismos y con vuestro plan del alma, entonces también conseguiréis mantener la paz con los demás, si, crear paz. Si aprendéis a tolerar lo que no os gusta de vosotros y de vuestra historia de la vida, entonces aprenderéis a aceptar que eso es por una determinada razón, también aprenderéis la tolerancia y la aceptación hacia los demás, en sus decisiones y sus caminos de vida. Ved y comprended: En verdad se trata de una viga en la que estáis trabajando. Una viga con anillos anuales como en el tronco del árbol, y los de algunas pre encarnaciones.

Vosotros no necesitáis preocuparos cavilando, aunque estas aclaraciones pudieran dar esa impresión. Se trata de reflexionar, de reflejar, de comprender mejor con qué motivación os movéis, y lo que realmente os impulsa. Esto no son declaraciones complicadas. La respuesta al «por qué» está en vosotros, mucho más profunda de lo que pensáis. ¡Así que no os lo pongáis demasiado difícil, sino sed simplemente sinceros con vosotros mismos!

Cuando tengáis la tercera respuesta, entonces preguntaos, cuestionaos de nuevo, esta vez con la pregunta: «¿Es realmente así? ¿Es eso correcto? ¿Realmente, realmente, realmente?»

Responder a estas preguntas os llevará al fondo. Siempre y cuando la respuesta que cuestionasteis sea correcta y coherente, sirva a un buen objetivo de manera constructiva y no perjudique a nadie. Entonces podréis distinguirla de aquellas en las que habéis girado varias veces en el camino y solo eran aparentemente buenas. Así reveláis vosotros lo que se encuentra en vuestro actuar, qué motivación subyace en vuestros actos.

Este descubrir lo consigue cada uno por sí mismo, pues solo él puede penetrar en esa profundidad y aprender a comprender cuáles son sus intenciones, cuál es su motivación. ¿Está basada en el buen fluir de la vida, en el origen? ¿Es constructiva, benevolente, misericordiosa, beneficiosa para el individuo y para los demás? ¿O surge de la influencia contraria y se le ha dado la vuelta encubriéndola con un vestido bonito?

Si aprendéis a diferenciar y a captar eso vosotros mismos, entonces podréis distinguir entre las plantas y las hierbas en vuestro jardín. Con el tiempo veréis cada vez más rápidamente qué características tiene cada planta, de dónde viene, de qué se nutre y si son flores reales lo que veis o simplemente flores de engaño que os quieren impresionar.

Una buena posibilidad de diferenciar es, si hacéis algo con presión o no. Ved, el Padre dio el libre albedrío a Sus hijos. Él los soltó y los dejó libres. En Su amor paternal, dejó ir a Sus hijos y les dio toda la libertad que podían desear. No existe presión, el retorno está libre de presión y coacción. Entonces, si sentís una fuerte presión para tener que decir o hacer esto o lo otro; tener que indicar esto o aquello a otros; tener que actuar rápidamente; entonces preguntaos: «¿Por qué?» Frecuentemente es un signo de que ese impulso, esa presión, no proviene de la corriente de la vida que deja que las cosas sigan su curso.

¡Así aprended, oh almas, oh seres humanos, aprended a comprender realmente lo que os impulsa! Descubriréis que eso os hace más seguros, pues os conocéis y comprendéis cada vez mejor. ¡Y con ello desarrolláis en vosotros las armas y las herramientas que necesitáis para venir a Mi lado, para llevar Mi mensaje al mundo como portadores de la luz y de la verdad!

No digáis: «El camino es tan largo y tan complicado.» Son preguntas simples, se necesita sinceridad con vosotros mismos, y luego lo trabajáis paso a paso. No es lo que está delante o detrás de vosotros lo que importa, solo el aquí y el ahora. Es como un barrendero en una calle larga; él barrerá y limpiará tramo a tramo con su escoba. Él limpia lo que le viene y lo que se encuentra hoy en el camino. No se dirige hacia el pasado ni el futuro, él barre en el aquí y el ahora. Y si se le aparece un fragmento de camino de días pasados, él lo superará cuando llegue el momento. Si tiene que decidir algo para el futuro, eso se mostrará cuando esté en el camino.

La mano de Dios conduce, Dios deja fluir las cosas. Y con vuestras decisiones por lo que sois responsables, y en las que asumís la responsabilidad, ahí se continúa y Él os conduce para avanzar. Así, pedidle y Él os conducirá en la siguiente etapa del camino que necesita ser limpiada. Y eso lo hacéis, una etapa tras la otra. No os preocupéis, sabed, también en ello no existe presión. Empezad en vuestro día y podréis experimentar lo emocionante que es la vida y lo mucho que sucede en unas pocas horas. Así, aprovechad el tiempo en el que el mundo puede permanecer un poco lejos de vosotros. Ahora se os ha dado el espacio para esto. El cómo usáis vuestro tiempo, eso es vuestra responsabilidad.

Sed bendecidos, vosotros los voluntariosos, los fieles, los que tienen un corazón abierto, los que están dispuestos a entrar en Mi seguimiento, a entrar en su desierto. «A favor» o «en contra», eso es lo que encontraréis en vosotros; aprenderéis a distinguir; aprenderéis a enfrentarlo realmente; y aprenderéis para lo que os habéis encarnado realmente. El tiempo en el que los fieles una y otra vez se sacrificaron por su fe y creencia, incluso perecieron por la causa, ha sido reemplazado por un tiempo que pueden afrontar mejor, pues entienden mejor; saben por qué se lucha realmente; con qué están equipados; qué recursos tienen; y qué poder tienen para enfrentar esa lucha y superarla. Siempre tuvieron buena voluntad, llenos de fe y esperanza, y luego se sintieron abrumados y arrollados por el que gobierna en la Tierra.

Ved, comprended y captad lo que esto significó y todavía significa para el cristianismo: Muchos fueron golpeados y heridos en su camino de la fe y de la creencia. Muchos ya no pueden confiar, pues están decepcionados, amargados, atrapados en la austeridad y en la renuncia. Ellos son buscadores que deambulan dando vueltas por el desierto. Están buscando alimento y agua para sus cuerpos demacrados y Yo les ofreceré esta agua.

Yo ofrezco alimento de una forma que a veces es demasiado para vosotros, pero entended: Muchos ya no pueden confiar, muchos ya no pueden creer y la abundancia de mensajes espirituales es importante. La comida es dada en muchas y en diversas formas como pan de vida en esta página de internet, para que cada uno pueda encontrar un inicio, un acceso en el que pueda confiar y crear esperanza. Así podrá creer que todo continua y que Yo lo hago todo con la buena intención, para que él pueda salir de esa decepción y encuentre los últimos fragmentos.

En sentido figurado, es el tiempo del pueblo en el desierto: Os espera la tierra prometida, os espera el Reino de la Paz, que os fue anunciado, ¡No lo olvidéis! Ahora es el tiempo de Mis seguidores en el que entienden mejor; en el que están mejor equipados para esta lucha que tiene lugar en su interior; en el que todo seguidor se enfrenta a lo que sucede de forma invisible en sí mismo.

¡Adelante, adelante, caballeros, luchadores por el bien, listos para custodiar y proteger, héroes con su heroísmo! ¡Adelante, adelante, buenas almas, traed la luz y sacad a la luz lo que todavía os quiere dificultar, liberaos!

¡En la bendición y en el fluido balsámico de la mirra, que os cura las heridas de los antiguos combates y batallas, os llevo Yo de regreso hacia vuestro ser original, hacia la corriente primaria, hacia el Espíritu que desea traspasaros cada vez más! ¡Permitidlo y recargar! ¡Bebed del agua de la vida que os quiere fortalecer!

ESCUELA DE ENSEÑANZA DE CRISTO

 

«En la gran serie escuela de enseñanza que acaba de iniciarse se enseña y se dan instrucciones de nuevo a todos los seres humanos y almas que estén dispuestos y preparados, anhelantes y esperanzados para que encuentren el conocimiento de la verdad.»