Un nuevo éon

Mensaje Mundial – 26.01.2021

El ser humano se ha creado a sí mismo un corsé, un edificio de reglas «correcto» y «falso» que lleva en sí. Los que siguen el camino de la fe se enfrentan repetidamente a decisiones, una y otra vez en el proceso de sopesar, tratando siempre de actuar lo mejor posible según sus conocimientos y su conciencia.

Ved, oh ved, también ese es el camino: Decidir y caminar. Hay decisiones que son lejanas y otras cercanas a Dios que frecuentemente denomináis y clasificáis como «falsas» y «correctas». Con ello dividís y separáis. Pero ved: El amor de Dios contiene el libre albedrío, la decisión libre. Eso significa, no importa qué decisión toméis, pues la que se tome será ayudada con los mejores medios por el mundo espiritual y acompañada con el mismo amor. El mundo espiritual está construido sobre el servir y no hace distinciones; él sirve. Esa es la gracia, la misericordia y la grandeza de Dios. Pues el propio plan del alma y las legitimidades de resonancia, magnetismo, causa y efecto, pruebas de confirmación y verificación, dirigen al ser humano en su camino y le alcanzan, pues él asume la consecuencia de su decisión. Esto es el aprendizaje en el Espíritu, el permanecer en el libre albedrío. Nada ni nadie está obligado en este proceso, pues la libertad y el libre albedrío son los bienes más preciados, la herencia original que reside en cada uno y muestra el amor del Padre: Él da libertad a Sus hijos. Él los deja libres.

Ahora también veis el mundo de los contrarios: En el mundo de las tinieblas, el mundo de las sombras, se intenta ganar la mayor cantidad de energía posible y retenerla, para obtener el mayor interés y atracción posibles; para invertir el polo y así los niños humanos permanecen más deslumbrados e influenciados por el mundo oscuro, quedando impresionados en vez de seguir su anhelo interno más natural: El encontrar y recorrer el buen camino hacia el Hogar. La ganancia de energía en el mundo de los contrarios tiene lugar a través de sugerencias, influencias y manipulación. Ellos intentan influenciar tanto como pueden para dirigir la mayor cantidad de energía posible sobre la materia y el nivel mental de la lógica, para que el ser humano preste más atención y se ocupe cada vez más con el mundo de las sombras. Con ello se vuelve cada vez más difícil para él, y en su confusión ya no siente más el amor y la seguridad que realmente deberían envolverle, sino que en su enredo se vuelve cada vez más oscuro, solitario, y así no se puede distraer más. Oh ved, precisamente la distracción con el virus os roba vuestro tiempo. Como ayuda, que cada uno se pregunte: ¿Dónde estoy? ¿Dónde me encuentro? ¿Y hacia dónde me quiero mover? ¿Cuál debería ser la dirección de Mi vida? ¿A quién o a qué quiero ofrecer mi energía?

Muchos de vosotros tratan de encontrar apoyo en teorías, tratan de generar seguridad acumulando conocimientos y opinan conseguir claridad leyendo. Comprended, oh comprended ahora hijas e hijos Míos, oh ved: ¡Solo aquel que es claro en sí mismo pueden conseguir claridad, ya que distingue claramente quién o qué le quiere influir! La claridad solo la puede desarrollar y conseguir aquel que ya no permita que su propio autoengaño le nuble la vista. La claridad requiere claridad sobre uno mismo, en el sentido que uno reconoce en sí mismo la voz del espíritu contrario, la vence desenmascarando así las fuerzas contrarias del adversario con sus jueguitos y se distancia de ellas. La claridad es la base para una visión de conjunto y una amplitud de miras. Quien consigue la claridad en sí mismo y sobre sí mismo mirando sinceramente y trabajando lo que no está en orden, ese gana con ello discernimiento, comprensión y visión amplia, pues él reconoce, él escucha. Él será conducido hacia la verdad y verá la ilusión y el engaño de los seres humanos. Es un proceso muy doloroso en el que el creyente ya no se engaña más a sí mismo, el hijo y la hija ya no se engañan más a sí mismos, pues ven detrás de las palabras, de los gestos y de los actos. Una perspectiva muy difícil de soportar, que solo se puede sobrellevar con un gran corazón amoroso y misericordioso. ¡Ellos pedirán gracia para sus prójimos e intercederán ante el Trono del Padre, pues ellos son los que ven y los que escuchan!

Esta perspectiva, visión y comprensión debe ser aprendida y sobre todo soportada. Hay que aprender a dar la libertad, no solo la que Dios nos da, sino la que también deberían dar los que se convierten en hijos e hijas. Ellos dan libertad, pues son libres. Eso también es doloroso, pues con frecuencia ven lo poco que queda, experimentan lo poco que queda y qué poco queda.

Estos conocimientos y comprensiones son los que conducen a la perspectiva amplia y a la visión de conjunto. Aquellos que tengan esta visión general comprenderán el mecanismo, los mecanismos de defensa, los procesos de las estructuras y sistemas del poder. Ellos ven en el engaño y comprenden que las maniobras y estrategias inteligentes son un medio para conseguir una meta y han sido desarrolladas para ocultar lo que sucede detrás de la bien construida fachada. También eso hay que soportarlo, hay que verlo. Sin incitar a que se enfrenten un lado contra el otro, viendo lo que sucede y sin embargo permaneciendo en lo que une, sin entrar en la oposición ni en la energía de lucha.

Quien pueda hacer esto, quien demuestre ser digno de este conocimiento viviéndolo como madre misericordiosa o padre bondadoso, ese obtendrá la amplitud de miras que le mostrará hacia dónde conduce eso. Él obtendrá visión de la planificación y se le utilizará como gran rueda de engranaje, como servidor, como siervo y sierva del Señor. Él se convierte en Sus manos y pies, Su boca y ayuda como instrumento al Señor a construir lo que es importante para el tiempo venidero.

Pues ved: ¡Todo se encuentra en un proceso y en un contexto mucho más grande de lo que vosotros pensáis y os podéis imaginar! ¡Es el desarrollo del retorno de los seres humanos hacia el Espíritu y del regreso hacia el origen! Y precisamente ahora, en vuestra época, en vuestro tiempo y para vuestro tiempo, comienza el cambio, el nuevo capítulo, y mucho más: ¡El próximo acto, el nuevo libro, un nuevo eón! ¡Pues ahora la balanza se ha inclinado y mucha, mucha gente buena; suficiente fe y confianza; suficiente amor, bondad y misericordia; suficiente esperanza en el sentido y el espíritu correctos en muchas, muchas, muchísimas encarnaciones, para contrarrestar positivamente, de modo que la balanza se ha inclinado, sí, tenía que inclinarse!

Va a tener lugar una gran elevación. Los cristianos que se encuentran repartidos por todo el planeta Tierra y otros planetas se alzarán y celebrarán el nombre y la grandeza de su Redentor, ¡Pues ellos han encontrado y han comprendido! Y a pesar de su diversidad aprenderán a vincularse en la unidad del Señor. Precisamente este es el paso que debe ser aprendido: El sobrellevar que otros tengan diferentes opiniones y puntos de vista. En la libertad de la vinculación en la unidad reside la fuerza, el potencial y el futuro del tiempo venidero. ¡Estad dispuestos, pues se va a preguntar a aquellos que tengan suficiente aceite en sus lámparas para traer luz a la humanidad!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»