Estación de recepción

Mensaje Mundial – 07.02.2021

Quien comience a observarse sinceramente, cuestionándose qué intenciones tiene al hacer determinados comentarios; qué intenciones tiene cuando ayuda con gusto a determinadas personas y a otras no; con qué intenciones telefonea a alguien y busca contacto. El que empiece a cuestionar su motivación detrás de lo que hace, ese descubrirá en sí cosas que no son agradables. Quien mire sinceramente en el nivel de la motivación y de las intenciones, ese tendrá que reconocer que con frecuencia actúa en gran parte para sí mismo, para su propio interés, para su reputación, para que le ayuden y así ganar algo para sí mismo. Ya sea porque se aburre o para obtener una respuesta a una determinada pregunta.

Haceos conscientes de lo que hay detrás de todo esto: Un gran juego de energía que trata de manteneros en el juego. Oh ved, cada ser humano se mueve en un campo de energía que se irradia en su entorno. Este le afecta, le determina, y dependiendo de con qué lo haya alimentado, así eso le influenciará y dirigirá. No solo se transfieren las influencias espirituales positivas, las ideas y las inspiraciones al ser humano a través de este campo de energía, sino también las informaciones y las influencias que provienen del mundo de las tinieblas, de los reinos de las sombras y de la red de relaciones de personas a su entorno. Es una red sutil, una especie de campo de tensión en el que se encuentra y a través del cual recibe, como una especie de receptor de ondas de radio.

En vuestro mundo el ser humano vive envuelto por un elevado nivel de ruidos. Existen muchas distracciones y apenas encuentra la tranquilidad para sentir y percibir. Así haceos conscientes: Cada conversación, cada pensamiento que dirigís o enviáis a vuestro prójimo afecta a su campo de energía y al vuestro, tanto de forma positiva como negativa.

Quien reduzca el ruido, ese encontrará más paz, podrá estar más en su interior, podrá entrar en la interiorización. Haceos conscientes de ello cuando creáis tener que comunicaros con alguien para preguntar o decir rápidamente esto o aquello.

Preguntaos: ¿Tengo que decir ahora esto? ¿Es importante en este momento? ¿Cuál es mi intención y motivación? ¿Puede esperar esto?

Si os volvéis cada vez más sensibles con vosotros mismos, entonces sentiréis y experimentaréis que la autorreflexión y el día os exigen mucho, pues necesitan toda vuestra atención para sentir lo que sucede en vosotros, y estaréis contentos si no sois molestados con tanta frecuencia por asuntos externos.

Así preguntaos antes de dirigiros a vuestro prójimo: ¿Es importante lo que quiero decir? ¿Es importante que mi prójimo sepa esto? ¿Por qué quiero contar esto? ¿Por qué él o ella?

Vosotros reconoceréis la intención con la que estáis encaminados, de la que no os dais cuenta. Si detrás del deseo de contar algo a vuestro prójimo encontráis una motivación que no es pura, entonces entregadme a Mí esa intención y preguntaos: ¿Por qué hago esto?

Os sorprenderéis al ver con qué frecuencia decís algo para lucir mejor, contáis algo a otros para hacer quedar mal a una tercera persona, para herir a alguien, para hacer que alguien se sienta inseguro, para asustarlo, para ganarlo a vuestro lado, para confirmaros a vosotros mismos. Aprended a ver, lo que hacéis y quién sois. No en la imagen de vuestra propia ilusión y engaño, sino en la actitud y las actitudes con las que camináis por la vida.

No se trata de que ya no tengáis que estar más en contacto con vuestro prójimo, se trata de mirar mejor por qué hacéis esto y haceros conscientes de que vuestro propio espacio y el de vuestro prójimo son preciosos, pues ofrecen la oportunidad de reposar en uno mismo. Cuando hayáis descubierto esto para vosotros mismos, entonces lo desearéis para los demás. Apreciad ese espacio en vosotros y apreciad el espacio en los demás, así os volveréis un poco más tranquilos, también más claros, pues os habéis vuelto más reflexivos y serenos. Reflexivos con lo que es importante, y no con lo que levantaría mucho polvo, ruido y solo serviría a las fuerzas contrarias.

Cread espacio para el lado bueno, dejad espacio para la inspiración, la telepatía con la que de todos modos podríais alcanzar a vuestro prójimo. Cread espacio para la comunicación universal y la unidad Conmigo, con la naturaleza, con todo lo que os rodea y experimentaréis que existen plenitud y abundancia en vosotros, abundancia increíble, rica en vivacidad, fuerza, vitalidad, alimentada por el hálito de Dios que está en todo y por encima de todo. Cread espacio en vuestra estación de recepción para que se os pueda ayudar mejor. Pues si buscáis siempre ayuda en lo externo y en vuestro prójimo, entonces obstruís los canales y resultará más difícil alcanzaros.

Entrad en la tranquilidad que se encuentra en vosotros; os ayudará a ganar confianza. Pues si experimentáis la tranquilidad en vosotros, entonces el camino hacia la confianza no está tan lejos. Y la necesitáis, ¡Oh, vosotros la necesitáis tanto!

Ahora ved: La humanidad tendrá que ser privada de algunas seguridades, tienen que serle quitadas, pues en su miedo son muchos, muchísimos, los que construyeron su seguridad en el exterior. Y ved, es como el hombre que construyó su casa sobre arena. La seguridad no se encuentra en la materia, ella se encuentra en vosotros, en Mí, en vuestro verdadero origen, que empieza con la tranquilidad y el silencio en vosotros. Vivir y experimentar esto os ayudará a oponer algo en lo externo a vuestros miedos existenciales, a vuestra necesidad de seguridad, al temor a que os falten alimentos y asistencia. Podéis oponerlo a ello, pues vosotros mismos lo experimentáis, lo vivís, lo sentís y se os hace realidad. No es una fe en el sentido de confianza ciega, corriendo tras un líder o maestro, construyendo y buscando la seguridad en él, sino que es la seguridad que crece y está basada en vuestras propias experiencias de fe. Así creáis una base en vosotros mismos, un tesoro de experiencias, pues entráis en el camino Conmigo y empezáis a percibir una parte en vosotros que estuvo siempre ahí, en vosotros, que con frecuencia ignorasteis, pero que es vuestra fuente de fuerza y energía.

Liberaos, oh liberaos y encontrad el acceso a esa fuente dentro de vosotros: ¡Una bendición, una bendición, una bendición!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»