Seriedad de la situación

Formación de la comunidad

el 10.11.2019

Una nueva persona en el camino; una nueva persona en su camino, en el que Yo acompaño, en el que el ángel protector y los seres protectores le acompañan, no importa hacia donde se dirija ni con qué se enfrente. Así como Yo voy tras cada oveja negra, – tal como vosotros decís, cada descarriada –, incluso la más lejana y precisamente esa, así estoy Yo con vosotros y os guío de regreso. Esa es una promesa que Yo hice. Así, en estas horas de alegría y tranquilidad, no olvidéis, que deberíais pedir. Pedídmelo, y Yo podré estar con vosotros. No estoy con vosotros porque pensáis que eso es así, sino que Yo estoy allí donde se me llama, pues entonces se podrá abrir la puerta. ¡Ved, oh ved, el libre albedrío también significa, que vosotros tenéis que abrir esa puerta!

Habéis conversado sobre la vida e intercambiado ideas sobre la auto observación, el autoanálisis, incluso sobre la consciencia que uno mismo alcanza, para luego volver a soltarla adentrándose así en la Unidad del Ser. Comprended: Es un camino en etapas, una transformación en etapas, en las que no tiene sentido mirar atrás y enojarse sobre cómo fuisteis en el pasado. Después de todo, ¿no es eso simplemente un desarrollo? Miraría la mariposa hacia atrás a la oruga para decir: ¿Por qué comí tanto en aquel entonces? ¿Por qué no podía volar?

Comprended, no tiene ningún sentido y, sin embargo, repetidamente y con demasiada frecuencia os dejáis llevar allí. Eso es un aspecto. Esto se dice a aquellos, que con demasiada frecuencia se hacen un corazón pesado, pues en realidad tendrían un corazón de oro, vivirían en las sensaciones y serían ligeros, pero una y otra vez se les consigue persuadir convenciéndoles de lo pequeños e indignos que son. Eso es un aspecto.

Pero también está el otro aspecto: El de la responsabilidad propia, clara y sincera. Cargar con lo que todavía no podía hacer, eso forma parte del volverse adulto, para así poder comprender, por qué no pude hacer algo o por qué dudé. Pero no os detengáis, únicamente observad: ¿Por qué actué así en esa situación? A la autocomprensión pertenece el conocerse a uno mismo. Mirar con ojos claros, agudos y despiertos, y ver lo que uno puede, y no puede hacer. Sin hacerse reproches, minimizarse, ni menospreciarse.

Es el equilibrio en la seriedad, que ve ambos lados, en la que se vuelven igualmente conscientes la luz y la sombra en vosotros, de modo podéis captar mejor esos dos aspectos. Se trata de aprender a ver, a comprender y a captar, paso a paso. Por esto puede suceder que vuelvan a vuestra consciencia situaciones que ya habéis reconocido y trabajado. Entonces se trata de pasar del ver al comprender, o de la comprensión al captar profundo, sí hacia la verdadera comprensión de lo que sucede con vosotros. Cuando lo habéis captado, entonces es como si hubierais tomado las riendas en la mano. Las riendas de vuestro ser, que luego os ayudarán a cambiar de dirección y desarrollar algo más.

Es el equilibrio, la luz y la sombra, y también es la tensión en la que os encontráis. La tensión en vosotros y con otras personas que os fue dada para el desarrollo. El menos y el plus.

Las cualidades de la ley y las cualidades de la filiación, es decir, la cabeza y el corazón. Así, como el hombre y la mujer. Pertenecen juntos y sin embargo son dos. Independientes y a pesar de ello son uno. La unidad tiene lugar, únicamente cuando ambos aprenden a vincularse. Los que pertenecen a las cualidades de la ley (cabeza) necesitan la ligereza de los que pertenecen a las cualidades de la filiación (corazón), para no hundirse en la pesadez de la materia, pues con frecuencia tienden a ponérselo difícil en la vida o entran en la represión.

De la misma forma, los que provienen de las cualidades de la filiación suelen ser demasiado ligeros, y necesitan el apoyo de los que provienen de las cualidades de la ley, para que les ayuden a comprender, a ver y a reconocer, lo que muchas veces no pueden ver, pues llevan gafas con demasiado color rosa. Se podría decir que el polo positivo – el hombre – ayuda al polo negativo – la mujer –, a ver mejor la sombra, y el polo negativo – la mujer – ayuda al polo positivo – el hombre –, a ver la luz. Ved: Se necesitan ambos para ayudarse mutuamente, un equilibrio – la seriedad.

Y así este grupo de la primera comunidad es conducido hacia la seriedad, ha llegado al nivel de la seriedad como grupo. Ahí captan juntos una vez más lo que sucedió en la situación, las circunstancias externas y lo que se encuentra en la seriedad: Se está renovando el edificio, se está haciendo algo nuevo y aún no está claro cómo continuarán las cosas ni con qué rapidez. Los medios que necesitáis surgen cuando desarrolláis vuestra fortuna interna, cumpliendo el estar los unos por los otros, viviendo y entendiéndose mutuamente.

Llevad al exterior, a la humanidad, lo que habéis entendido, lo que os alegra. Dondequiera que estéis o andéis, allí donde os encontráis con un prójimo, me encontráis a Mí, pues Yo estoy en cada uno. Haceos conscientes de eso, no solo cuando estéis aquí en el „Terreno del Señor“ – Herrengrund. Vosotros habéis sido bendecidos y habéis sido fortalecidos.

El Espíritu no se deja encasillar en ningún molde, no permite dogmas. Y así sentid, el cambio es la constante en „el Terreno del Señor“. Para haceros flexibles y ligeros, las cosas se desarrollan de manera diferente de lo que pensáis. Hace tiempo dije a la fuente madre: «Ya verás tú», cada vez que ella no podía creer. Y así Yo os digo ahora también lo mismo: «¡Ya veréis vosotros!»

Y también os sorprenderéis cuando empecéis a apreciaros mutuamente, cada uno en su individualidad, cada uno con su color, con sus fortalezas y debilidades. Pensáis que estáis juntos mezclados al azar, pero también sabéis que no existen casualidades. Ninguno de vosotros está hoy aquí en esta sala por casualidad, ninguno de vosotros se encuentra en el „Terreno del Señor“ por casualidad. Habéis visto y escuchado cuántos rodeos fueron necesarios para que los tres pudieran estar sentados hoy frente a vosotros. ¿No podría ser que también hubo algunos rodeos con vosotros, para que pudierais estar sentados hoy, ahora, aquí? Vuestros ángeles protectores se codean y dicen: «¡No tienen ni idea! No pueden imaginarse lo que eso significa.»

Vuestro corazón está lleno, eso lo podéis sentir. Seguid transmitiendo lo que habéis recibido, en alegría, en gratitud y trabajad en vosotros mismos. Esta es Mi tarea para todos, para el próximo tiempo, hasta que os volváis a encontrar de nuevo.

 

La fuente hija ve lo que sucede a nivel espiritual e informa al respecto:

Algunos ángeles han salido del grupo de Miguel, y han entrado en nuestro grupo y también en los ámbitos de las almas. Les dan a todos, – no sé cómo describirlo, para decirlo sin rodeos, – una porción de valentía. La valentía que se necesita para ser sincero consigo mismo.

La fuente madre escucha una solicitud del mundo espiritual y dice:

Y los ángeles protectores tienen una petición, que les ha sido concedida. Ellos sienten, que todos somos muy impacientes y enseguida pensamos que ahora de inmediato podemos y debemos hacerlo; eso con frecuencia les resulta difícil para ellos. Y por eso desean regalarnos algo en el corazón: «Paciencia, queridos hermanos y hermanas, paciencia. Comprended, el cambio y la transformación necesitan su tiempo, necesitan su tiempo.»

 

FORMACIÓN DE LA COMUNIDAD

 

«A través de esta fuente un pequeño grupo pudo experimentar durante los últimos años Mi conducción directa de forma discreta e inadvertida. ¡En medio de ellos, pude Yo, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, hablar como el „Yo Soy el que Soy“ de eternidad a eternidad!»