Regalo del Padre

Formación de la comunidad

el 29.11.2019

Un mensaje de Cristo recibido durante un encuentro de la comunidad.

 

Cristo:

Y si ahora entráis en un nuevo capítulo y otro ha sido cerrado, Yo os pido que no retrocedáis más hacia vuestros hermanos y hermanas. Dejadlos en las manos del Padre, Él los cuidará, Él los conducirá, Él los guiará en sus caminos. Y así ya no es vuestra responsabilidad el conducirlos hacia donde estáis, ayudarlos o incluso convencerlos. Cerradlo como un libro en el que entendisteis todo, dijisteis sí a todo lo que fue, agradecisteis por lo que se os permitió aprender. Sabiendo que los que todavía se encuentran allí, también se encuentran en el camino de convertirse en instruidos, solo cuando eso se deje en el Padre, pues cada uno seguirá el camino con su libre albedrío. No regreséis a ello, ni os ocupéis de nuevo con lo que sucedió. Completad este capítulo en vosotros haciendo un balance y sabiendo: Aprendisteis mucho.

 

Un ángel de la guarda:

Si en vosotros surge una gratitud, llevadla al Padre. Agradecedle y haceos conscientes de la gran época en la que vivís, de las grandes oportunidades en las que podéis estar juntos.

Así ahora se abre un nuevo capítulo, que os llevará a Francia con algo con lo que Dios Padre desea daros las gracias. Es como un lavado de pies con aceite, con el aceite más precioso que existe para vosotros, algo que podéis aceptar con gratitud y amor, para que aprendáis a comprender, qué grandes son la gracia y el amor del Padre, y qué grande es Su agradecimiento hacia vosotros. Y si Él ya os dijo, vuestra calle es apropiada, igual que el jardín, entonces seréis conducidos hacia una nueva dimensión en la que la calle estará sin agujeros, en la que también podréis estar en un entorno que os agradará, y os es dado como un regalo del Padre.

Guardad todo en vuestros corazones, alegraos y dad las gracias por esta emoción viva, en la que se os permite permanecer, en la que vivís y experimentáis milagros y más milagros, en la que también tenéis que superar pruebas, estando equipados para las situaciones difíciles, en las que cada vez más seréis probados. Nosotros, vuestros ángeles de la guarda, os agradecemos y nos alegramos de poder ir o volar con vosotros a Francia.

 

FORMACIÓN DE LA COMUNIDAD

 

«A través de esta fuente un pequeño grupo pudo experimentar durante los últimos años Mi conducción directa de forma discreta e inadvertida. ¡En medio de ellos, pude Yo, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, hablar como el „Yo Soy el que Soy“ de eternidad a eternidad!»