¿Es esto tu plan?

Al comienzo, 15.12.2020

Hermano del Espíritu, Gabriel:

Las calles de Belén estaban desiertas, la noche se había hecho más oscura, María y José ya no sabían más, qué podían hacer. Una mujer se acercó a ellos, y cogió a José del brazo: «¡Venid conmigo, yo os puedo ayudar!» Dirigió su mirada con preocupación a la joven. Los condujo a una cueva de piedra, un establo cerca del pueblo y dijo en tono de disculpa: «Lamento no tener un lugar en mi casita, pero aquí es caliente y podréis descansar. Hay heno y paja, y al menos estaréis protegidos del frío de la noche.»

Profundamente agradecidos, María y José entraron en la cueva del establo, en la que había un buey, también su burro recibió su lugar y pudo descansar. José quitó la carga del burro, puso mantas sobre el heno y preparó cuidadosamente una cama para su esposa María.

Solos, abandonados por todo el mundo, en esa noche, en el silencio, así nació el niño. Agotada, conmovida y llena de alegría, María sostenía a su hijo en sus brazos, sobrecogida por el milagro de la nueva vida.

María rezó en su interior: «Oh Dios, Dios mío, qué penoso, en un lugar extraño, solitario y en un establo entre animales, aquí ha nacido Tu hijo. ¿Cómo es posible? ¿Es esto Tu plan? ¿Hice yo algo mal? ¡Oh Dios, ayúdame a creer, ayúdame a creer lo que me dijo el ángel! Por favor, por favor gran Dios, fortaléceme, ayúdame a ser fuerte.»

Tras esta petición fervorosa, María escuchó en su interior las palabras: «Alégrate María, cree y conoce que el Hijo de Dios es tu hijo. Sé su madre, tú, la sierva del Señor, ayúdale, ámale y tenle cariño.»