El hombre del espíritu del tiempo

Diálogo – 09.12.2020

El hombre del espíritu del tiempo: «¿Ahora vuelves Tú con la vieja historia?»

Cristo: «¿Qué historia?»

– «Sobre la inmaculada concepción.»

– «¿Qué te disgusta de eso?»

– «Ninguna persona sensata lo creerá.»

– «¿Tú crees?»

– «En la actualidad se conoce, lo qué es posible y lo qué no.»

– «¿Qué es lo que se sabe?»

– «¿Por qué debería Dios abolir Su propia ley, la ley natural?»

– «¿Ha hecho eso?»

– «Él utilizó al Espíritu Santo para la concepción.»

– «¿Qué te molesta de eso?»

– «Es increíble.»

– «¿Por qué?»

– «Porque no puede ser.»

– «¿De dónde quieres saber eso?»

– «Soy una persona con conocimientos del siglo XXI.»

– «Es cierto, lo eres.»

– «¡No puedes contarme cuentos de hadas!»

– «¿Y si no fuera un cuento de hadas?»

– «¿Qué debería ser entonces?»

– «La verdad.»

– «Puede que tengas razón en muchas cosas, pero eso va demasiado lejos.»

– «Lo que los seres humanos no pueden imaginarse, ¿Eso va demasiado lejos?»

– «Yo no puedo creer en una inmaculada concepción.»

– «Porque a ti no te es posible creer eso, ¿Debo dejar Yo de representarlo?»

– «Desconcierta y trae inseguridad a los que Te siguen.»

– «Sí, es posible.»

– «Tu perderás a Tus seguidores.»

– «Eso también es posible.»

– «¿Por qué los provocas?»

– «Yo provoco su creencia.»

– «¿Creer en qué?»

– «En la verdad, en la verdad divina.»

– «¿Qué se supone que ayuda? Con ello dañas Tu enseñanza. La gente se apartará de Ti.»

– «Nada nuevo, Yo ya me he acostumbrado a eso.»

– «No Te entiendo. ¿Por qué haces esto?»

– «En la verdad no existen compromisos.»

– «No hace falta contarlo todo.»

– «¿Tú opinas que Yo debo callar para no ofender a Mis seguidores?»

– «Eso también sería posible. ¿Qué hay de malo en ello?»

– «Vosotros seres humanos lo hacéis de esta manera.»

– «Sí, todo el mundo hace eso.»

– «No es Mi estilo, ni tampoco debería ser el estilo de Mis sucesores.»

– «¿De verdad esperas Tú que creamos en la inmaculada concepción?»

– «Creencia significa creer, que lo imposible también es posible.»

– «Eso es pedir mucho.»

– «La humanidad cree en muchas cosas que son imposibles, locas y malas.»

– «Exactamente, a eso me refiero: Eso es demasiado.»

– «No es demasiado. La conciencia de los primeros seres humanos se está ampliando. Hoy puedo decir mucho más, pues los hombres y mujeres espirituales aprenden a creer.»

– «¿Por qué deberían creer eso?»

– «Porque tiene un sentido, pues en esa concepción no debería haber nada humano.»

– «¿A qué te refieres? ¿Es debido a que María era joven y pura?»

– «Si ella lo era. Pero el acto corporal no estaba en primer plano.»

– «¿Qué acto entonces?»

– «El acto de fe y de creencia. Solo en la forma más elevada de la fe podría nacer Dios.»

– «Creer eso es un gran desafío.»

– «El camino de la fe y la creencia es un gran desafío.»

– «¿Crees que la humanidad está capacitada para comprender esto?»

– «Cada vez más seres humanos saldrán del espíritu del tiempo y entrarán en el Tiempo del Espíritu.»

– «¿Y entonces comprenderán y captarán lo imposible?»

– «Ellos lo harán.»

– «¿Entonces existe una explicación?»

– «Sí, existe.»

– «Así, Tú también nos la podrás transmitir.»

– «Los cuerpos de María y José estaban allí, pero no estaban presentes.»

– «¿Y cómo funciona eso?»

– «Es una cuestión de fe y de consciencia.»

– «¿Dónde estaban los cuerpos de los dos?»

– «Ambos dormían profundamente. No sucedió en el estado de vigilia.»

– «¿Ellos estuvieron juntos y no lo sabían?»

– «Si, así fue.»

– «¿Y esa es la verdad?»

– «Sí, es toda la verdad. Dios no tiene secretos.»

– «La pregunta sería más bien, ¿Qué podemos captar nosotros de ello?»

– «Tú lo has dicho.»

 

DIÁLOGO

 

«¡Y si hombres de corazón sincero se dirigen hacia Mi para aprender a comprender, así es Mi deseo el ayudar a todos aquellos que deseen participar en esta escuela de enseñanza mundial, en la Academia de Dios. Cuanto mas sinceras sean las preguntas de corazón, tanto más respuestas van a recibir en este camino. Así esta escuela de enseñanza mundial va a unir a todos aquellos que verdaderamente estan en su corazón!»