OFRECIMIENTO DE AYUDA

23. NOVIEMBRE 2020

Palabras de Cristo en el Tiempo del Espíritu

Sumergíos en las palabras que aún no podéis comprender, desead comprenderlas, desead la valentía para cambiar, abríos para nuevas perspectivas y dejaos captar cada vez más por Mi derecho a la verdad única. Es posible que la declaración – «Nadie viene al Padre sino por Mí.» – sea todavía para vosotros como un secreto no descifrado, pero Yo, Cristo, os conduciré hacia la comprensión y la revelación de la verdad. Sabed, aquellos que no soportan Mi nombre, esos son los que sufrieron, pues se burlaron de ellos, fueron perseguidos y asesinados a causa de Mi nombre. El dolor de la injusticia está todavía en las células, pues por Mí padecieron dolor, injusticia, penuria, sufrimiento, fueron heridos, mutilados y deshonrados en cuerpo y alma. Mi nombre despierta de nuevo en vosotros esos malos recuerdos. Pero Yo no tengo la culpa de la crueldad, de la falta de amor y de misericordia que experimentasteis y que todavía estáis viviendo. Yo he asumido la culpa sobre Mí y he perdonado a Mis deudores, sí, he perdonado realmente. Con Mi camino os he mostrado y construido el puente para superar a la muerte, pues con Mi muerte en la cruz he cumplido y consumado Mi misión espiritual en la Tierra. Sí, Yo hice un pago por adelantado, una concesión anticipada para vosotros, al dar, transmitir y depositar una parte de Mi fuerza de los Cielos en cada alma. Me la devolveréis de nuevo, sí, vais a querer devolverla, como un préstamo sin intereses que se os puso en vuestras manos y corazones. Mi fuerza de Cristo es para vosotros „un ofrecimiento de ayuda“, que fue dado a cada alma y que cada alma deberá redimir por sí misma. No es transferible, no se puede disolver, hasta que Mi fuerza y energía de Cristo en vosotros, transforme vuestra propia fuerza de Dios y la lleve hacia la vida verdadera. Sabed, visto desde el punto espiritual, Mi llegada como niño en el pesebre hasta Mi muerte en la cruz, todo fue como una gran aventura llena de incógnitas. De ninguna manera estaba claro si tendría éxito, o si habría suficiente fuerza de fe, confianza y perseverancia. Esto solo se mostraría en las grandes dificultades y en la gran prueba a la que fuimos llevados Yo, el hombre Jesús y Mi familia, todos Mis amigos, acompañantes y discípulos. Tuvo éxito y Yo pude expresar Mi «Está consumado.», pude permanecer fiel a Dios y así transmitir Mi parte del Cielo a todos Mis hermanos y hermanas espirituales. Y si ahora pensáis: «Cuando Él haya regalado todo, ¿qué le queda entonces?», con ello estáis pensando humanamente. Quien da, a ese se le dará, así se ha duplicado Mi fuerza celestial. Y si os preguntáis para qué la necesito Yo, entonces os respondo: Para traer a través de vosotros el Reino del Padre y la Voluntad del Padre a la Tierra. Y tal como Yo dije: «Podréis hacer más que Yo, el Hijo de Dios.», entonces creed y comprended estas palabras, pues ahora ya sois muchos más de los que vosotros y Yo fuimos en aquel entonces.

HOJA DE CALENDARIO

 

«Sabio, sabio el que sabe escuchar Mi voz, la reconoce como tal y la puede aceptar. Bienaventurado, el que reflexiona y es capaz de observar sus obras en Mi luz. Bienaventurado, el que se esfuerza por alcanzar la perfección, todos los días, en cada hora, si, en cada momento.»