¿A QUIÉN PONÉIS LA CORONA?

21. NOVIEMBRE 2020

Palabras de Cristo en el Tiempo del Espíritu

Yo vendré de nuevo en la aurora del amanecer y en el mar de destellos brillantes, volveré cuando la Tierra tenga suficiente energía de Cristo. Esta „Tercera Venida“ tendrá lugar ante los ojos de todos, tal como se os prometió. Y así reflexionad sobre Mi invitación para convertiros en una célula de Mi cuerpo, considerad también vuestra pandemia, el corona, el virus de la corona, que invade vuestras células y las utiliza como huésped para multiplicarse en gran cantidad. ¿Quién puede ver la conexión, quién puede daros aclaraciones, quién puede daros indicaciones? ¿Qué saben vuestros científicos? Ellos buscan constantemente y de forma frenética un antídoto para vuestro cuerpo, pero con ello solo se ayudará al cuerpo. ¿Qué significará eso para vuestra alma? ¿Y si todo eso solo fuera una pregunta para vuestra conciencia? Cuando se plantea la pregunta: ¿Qué mundo os habéis construido vosotros seres humanos? ¿De qué se trata realmente? ¿No podría ser que el virus os quiere mostrar vuestra forma de pensar y actuar destructiva y egoísta? ¿A quién y a qué ponéis la corona? ¿A vuestra codicia por conseguir más? ¿A vuestras pretensiones de poder? ¿A vuestro anhelo de prestigio y reconocimiento? ¿A vuestras vanidades? ¿A vuestras pasiones? ¿A los conocimientos y la ciencia que vosotros creáis? ¿A vuestro yo, yo, yo? El que no sea capaz de comprender el alcance de sus propias acciones y de su propia responsabilidad, ese pronto tendrá que enfrentarse al siguiente problema. ¡El virus es destructivo, pero al mismo tiempo ofrece al mundo estresado que se encuentra desde hace mucho tiempo con fiebre y en proceso de autodestrucción, un tiempo de tranquilidad para reflexionar sobre ello! También durante este tiempo los Cielos han vertido su abundancia sobre la Tierra para alcanzar a la humanidad. ¡Humanidad, da la vuelta, seres humanos, dad la vuelta! Creedme a Mí y a Mi palabra, que es el aro salvavidas que se lanza a la humanidad.

HOJA DE CALENDARIO

 

«Sabio, sabio el que sabe escuchar Mi voz, la reconoce como tal y la puede aceptar. Bienaventurado, el que reflexiona y es capaz de observar sus obras en Mi luz. Bienaventurado, el que se esfuerza por alcanzar la perfección, todos los días, en cada hora, si, en cada momento.»