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19. NOVIEMBRE 2020

Palabras de Cristo en el Tiempo del Espíritu

Y cuando Yo, Cristo, os recuerdo la salvación de vuestra alma, entonces tengo que mostraros, que vuestros templos internos están cubiertos, polvorientos y contaminados, no como un templo, sino más bien como un cuarto trastero. Yo os digo y os advierto: Cuidaos de la salvación de vuestra alma. Ved la enfermedad que se apodera de vuestro sistema nervioso, y es capaz de borrar vuestras grabaciones hasta el punto, que la persona ya no sabe quién es ni lo qué es. Comprended, cuando una memoria está sobrecargada, entonces ya no puede absorber más cosas nuevas, no puede seguir grabando lo que sucede. El sistema nervioso del cuerpo pone, por así decirlo „la marcha atrás“, y reduce la tensión. Preguntaos: ¿Por qué vuestras residencias de ancianos se llenan cada vez más con personas que pierden su identidad, se retraen progresivamente y no pueden acoger nada nuevo? Cambiad vuestra forma de pensar, aprended y comprended lo que preocupa a la humanidad. Las enfermedades tienen un idioma, llevan un mensaje y le hablan al ser humano. Se plantearon tesis sobre cuál podría ser el trasfondo de una enfermedad y una parte de la humanidad ya es consciente de estas relaciones. Se establecieron y comprendieron muchos trasfondos de enfermedades. Algunos trabajan con el tema de la culpa, otros reconocen el equilibrio de causa y efecto, pero ¿quién reconoce también al alma soportadora, que sufre, conlleva y carga por su prójimo? ¿Quién puede diferenciar esto?

La salud de vuestras almas también superará vuestras enfermedades, un espíritu puro sustentará vuestro cuerpo, un espíritu puro cargará también con el sufrimiento del prójimo. Sabed, las almas eligen sus vidas, sí, ellas también eligen las enfermedades y los golpes del destino. Para cada ser humano encarnado existe un plan del alma, que ha sido adaptado y elegido por él mismo. Yo, Cristo, soy el médico del alma y os hago la pregunta durante Mi visita: Hermana, hermano, ¿qué te falta? Seguid esta pregunta en vuestro interior y pedidme ayuda a Mí. Y Yo os ayudaré a aligerar la carga de vuestras memorias sobrecargadas, para que así podáis sacar de vuestro interior las antiguas programaciones, creencias, reglas, votos, rituales, dogmas e implantes, pues ellos no traen más que desorden en vosotros. Una vez más os digo Yo: Vuestro interior, vuestro templo, está lleno de suciedad antigua y vuestro sistema nervioso está sobrecargado. ¡Poned orden y llevad a la Redención todo lo que en vosotros sea contrario y de culpa en conceptos y opiniones! Este es Mi camino que os conduce hacia vuestra propia verdad. Y si tenéis que cargar con cosas pesadas, Yo, Cristo, os ayudaré a llevar vuestra cruz del dolor.

HOJA DE CALENDARIO

 

«Sabio, sabio el que sabe escuchar Mi voz, la reconoce como tal y la puede aceptar. Bienaventurado, el que reflexiona y es capaz de observar sus obras en Mi luz. Bienaventurado, el que se esfuerza por alcanzar la perfección, todos los días, en cada hora, si, en cada momento.»