¿CUÁL ES VUESTRA RESPUESTA?

03. NOVIEMBRE 2020

Palabras de Cristo en el Tiempo del Espíritu

«Líbranos de todo mal». ¿De qué males sois conscientes? ¿No se han convertido en normalidad muchos de los males de este tiempo y del mundo? ¿Por qué se encuentran vuestros jóvenes en gran oposición y enfado, estando dispuestos a lanzar bombas y sacrificar vidas humanas? ¿Qué es el mal y de dónde creéis que proviene esta disposición? ¿Cuál es vuestra respuesta a eso? ¿Más vigilancia, más control, más policía, más medidas de seguridad? ¿Es esa vuestra respuesta? ¿Cuál es tu respuesta?, es a ti, a quien hago esta pregunta. ¿Cómo podéis resolver vuestros males? Yo, Cristo, puedo ayudaros, pero el trabajo y el ponerlo en práctica, eso está únicamente en vuestras manos, en vuestro poder. Un poder que no se manifiesta con presencia policial, ni leyes o reglamentos, un poder que no busca represalia ni venganza. Como Jesús de Nazaret os di las herramientas en la mano, os enseñé el poder del perdón, sí, mostré con el ejemplo el amor a los enemigos. Y entonces surge la pregunta: ¿Hasta qué punto habéis desarrollado esto en vosotros? Es fácil predicar, filosofar y discutir sobre eso, pero eso ya no es suficiente. Se trata de vuestras actitudes y vuestras obras, que ahora deberían hacerse visibles. ¿Dónde estáis todos vosotros, los que rezáis, los que os orientáis hacia el único Dios, el Padre de todos los hombres y almas? Sabed todos vosotros: Ha comenzado una gran Misión de Paz, que no sale a las calles, que no funciona con luchas ni desavenencias, ni tampoco se entromete. La gran Misión de Paz conduce hacia el interior y trae paz allí donde domina el conflicto, allí donde la injusticia intenta quebrar a aquellos que se encuentran en Mi conducción. ¡No lo permitáis, no permitáis que las provocaciones os lleven a la represalia! Preguntad en vuestro corazón: ¿Por qué todo esto? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Qué he hecho mal? Y así Yo os digo: El poder y la gloria de Dios quiere mostrar a través vuestro Su misericordia y bondad. ¡Mostraos como Mis discípulos! Perdonad y pedid perdón. ¡Sed hijos e hijas de vuestro Padre! ¡Quien no tenga culpa, ese no arrojará más piedras! ¡Traed la paz allí donde domina el conflicto, haced la paz en vuestros corazones, en vuestras vidas, en vuestras relaciones! ¡Y vosotros entráis en la gran Misión de Paz, en el amor a Dios y al prójimo! Yo soy Cristo, el Príncipe de la Paz. Yo he entrado de nuevo en el tiempo y el espacio, y conduzco este gran movimiento espiritual. Quien pueda captarlo, que lo capte, quien quiera dejarlo, que lo deje.

HOJA DE CALENDARIO

 

«Sabio, sabio el que sabe escuchar Mi voz, la reconoce como tal y la puede aceptar. Bienaventurado, el que reflexiona y es capaz de observar sus obras en Mi luz. Bienaventurado, el que se esfuerza por alcanzar la perfección, todos los días, en cada hora, si, en cada momento.»