No estéis tristes por vuestros muertos

01. NOVIEMBRE 2020

Palabras de Cristo en el Tiempo del Espíritu

No estéis tristes por vuestros muertos, dejadlos marchar y vedlos progresar en su desarrollo. La vida en vuestra tierra es finita y si os esforzáis para encontrar un sentido y el contenido, si veis las situaciones como signos y no como casualidades, si aprendéis a reconocer eso como señal indicadora, como conducción, entonces conduciréis vuestra vida hacia la plenitud, saldréis de la rueda de la reencarnación y entraréis en la vida eterna. Después de Mi muerte resucité. ¡Y si me seguís a Mí, entonces vosotros también resucitaréis! Yo volví a la Casa del Padre, despejé el camino para vosotros, los que vivís en Mi enseñanza. Así os esperan la resurrección y la vida eterna en la casa del Padre, a la que volveréis.

Oh aprended a leer en el idioma de la situación y a interpretar el idioma del destino. De ello se desarrollará vuestra intuición, ella os ayudará a distinguir entre el gran Espíritu de Dios y los muchos espíritus que os rodean. En verdad, en verdad, Yo, Cristo, os digo, lo que se entiende y se vive en lo pequeño se completará en lo grande, y lo que se comprende y se vive en lo grande se completará en lo pequeño. Y tal como Yo dije: «Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.», eso describe este camino, que se sigue de manera diferente, pero es el mismo camino que contiene las mismas etapas de aprendizaje, en el que deben superarse los mismos niveles de enseñanza.

Sabio, sabio el que sabe escuchar Mi voz, la reconoce como tal y la puede aceptar. Bienaventurado, el que reflexiona y es capaz de observar sus obras en Mi luz. Bienaventurado, elque se esfuerza por alcanzar la perfección, todos los días, en cada hora, si, en cada momento. Despertarán y se levantarán nuevas generaciones, y cruzarán con valentía los puentes que se construyeron para ellas.

HOJA DE CALENDARIO

 

«Sabio, sabio el que sabe escuchar Mi voz, la reconoce como tal y la puede aceptar. Bienaventurado, el que reflexiona y es capaz de observar sus obras en Mi luz. Bienaventurado, el que se esfuerza por alcanzar la perfección, todos los días, en cada hora, si, en cada momento.»