Totalidad

Mensaje Mundial – 27.11.2020

¿A quién se le abren los ojos, quién estaba ciego y ahora puede ver? ¿Quién ha entendido y puede entender? Todo aquel que se declare como seguidor Mío, deberá mostrarlo en la vida diaria con su franqueza, firmeza, honestidad, humildad y misericordia. Solo esto, solo ese es Mi camino, es el camino del amor a Dios y al prójimo. Mi seguidor no ataca, sino muestra una actitud diferente y persigue un objetivo diferente: La confraternización, la auténtica y verdadera ayuda para la paz. Mi camino no son vuestras negociaciones de paz, en las que queréis alcanzar vuestro progreso, e intentáis aseguraros.

Y a vosotros, los que salís a las calles, protestando, insultando y combatiendo, lanzando piedras contra vuestros hermanos, llamándolos mentirosos e hipócritas, Yo, Cristo, os digo: Ellos están en su servicio y a vuestro servicio. Son los agentes del orden de vuestro tiempo, y ellos están a vuestro servicio. Vuestra ira, vuestra indignación, sí, vuestro odio lo lleváis en el campo de batalla, en la guerra y en el estar los unos contra los otros. Los campos de energía que actualmente estáis reforzando no son Mi enseñanza, incluso en el caso de que me citéis a Mí, vuestra frase vale para vosotros: Vosotros deberíais vivir el amor al prójimo. ¡Y Yo os digo, eso nunca podrá suceder si estáis en oposición los unos contra los otros! Quien avive el fuego, ese se quemará. ¿Qué reclamáis en vuestras reglas, sistemas y leyes? ¿Quién las ha creado? ¿Quién ha buscado siempre los vacíos legales en la ley para sortearla? ¿Quién os quitó con ello la libertad, quién? ¿Quién ha endurecido los límites en los que podéis moveros? ¿Cuántas leyes habéis creado para mantener vuestro derecho y orden? ¿Cuántos agentes del orden queréis poner para supervisar vuestras leyes? ¿Son realmente los otros, los de arriba? ¿Quién es el que exige derechos, quién es el que exige ayudas y no está dispuesto a cumplir con sus deberes? Las exigencias que hacéis son inapropiadas. Vosotros os encontráis en el equilibrio de causa y efecto de vuestros propios actos. Vosotros ciudadanos dogmáticos, que os encontráis en la tentación de vigilar a vuestros vecinos para ver si cumplen las reglas, convirtiéndoos así en espías y denunciantes.

Ved los dos caminos, ved cómo habéis llegado al final de vuestra sabiduría. Ahora surge la pregunta, ¿quién, es ahora el equivocado?, ¿quién es el correcto?, ¿quién es el bueno?, ¿quién es el malo?

En verdad, en verdad, Yo os digo: No existe falso o correcto, no existe el bien ni el mal en vuestro sentido, ¡solo existe vuestra actitud hacia lo que es bueno y malo! Dos equipos que se enfrentan con la imaginación de tener que derrotar al otro. Un equipo lo intenta con tácticas, controles y reglamentos que convierte en leyes. ¡Ese equipo fue durante mucho tiempo el fuerte y estaba seguro de la victoria! Él buscaba con el poder y por todos los medios, conseguir éxito y felicidad para sí mismo, uniéndose a quienes caminaban en el mismo espíritu. Recordad a vuestro hermano Caín. Él era un agricultor exitoso con mucha dedicación y sudor, y con su gran poder creativo tuvo éxito incluso en aquel entonces. Sin embargo también se enorgulleció de su trabajo, hizo suyos los frutos y los de su obra. Con ello se apartó de Dios, que había hecho crecer sus frutos. En su camino perdió la humildad frente a la Fuerza Creadora y quiso ser él mismo el creador. ¡Reunió a su entorno a todos aquellos que lo veían de la misma forma, se puso en marcha para conquistar, se preparó para la lucha y quería ser el vencedor! ¡Él era el fuerte!

El otro equipo era el de Abel. Él veía un milagro en las cosas, trataba de comprenderlas e investigarlas. Amaba la paz y la armonía, el sonido, el color, la forma y la fragancia, la inmensidad del cielo estrellado. Cuidaba las ovejas, se sentía responsable de ellas, las amaba como amigos, y sufría por ellas cuando sufrían. No las contaba, pues era feliz por cada animal joven que nacía, preocupándose con entrega por cada uno. Buscaba la armonía y la paz, prefiriendo evitar y soportar, en vez de enfrentarse a un conflicto. Él era el perdedor cuando habían rivalidades con su hermano Caín. No tenía la ambición de ganar. ¡Él era el débil!

Y si ahora os preguntáis cada uno: «¿En qué equipo juego yo y qué cualidades tengo?» Así, escuchad Mi aclaración y aprended a comprender: Eran dos hermanos, y sin embargo, eran uno. Eran una célula, y sin embargo, se convirtieron en dos. Estos dos equipos están en vosotros, no uno o el otro, sino ambos, y os encontráis en un proceso de desarrollo en el que todavía cambiáis de un equipo al otro, una y otra vez os decidís. Y así cada ser humano tiene dos almas en su pecho, tal como decís. Pero Yo os digo: Todos vosotros os encontráis en el camino para alcanzar la plenitud en vosotros mismos. La creatividad de Caín complementa la humildad de Abel: Ninguno es mejor, ninguno es peor, ninguno es falso, ninguno es correcto; ambas partes son un todo en sí mismas. El camino comenzó desde diferentes posiciones, uno comenzó en la fuerza, y encontrará la totalidad en la debilidad. El otro comenzó en la debilidad y encontrará la culminación en la fuerza. Y si tratáis de entender las palabras: «El primero será el último y el último será el primero.», obtendréis una vez más una nueva percepción de las palabras ya dadas, que solo podréis captar en el Tercer Tiempo. Y así Yo os deseo que podáis captar y aprender a comprender: ¡La lucha por la libertad tiene lugar en vuestro interior, en el conocimiento del bien y del mal!

 

 

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»