Autodeterminación

Mensaje Mundial – 24.11.2020

Exigís el derecho a la autodeterminación y todavía no sois conscientes de los efectos de esto. ¿Qué significa realmente la autodeterminación? ¿Es el derecho a quitarse la vida cuando el dolor y el sufrimiento, vuestra cruz os parece demasiado pesada?

En verdad, en verdad, Yo, Cristo, os digo: Vosotros mismos habéis elegido vuestra vida, habéis considerado cuidadosamente el plan de vuestra alma y lo habéis aceptado. Precisamente en la vejez tenéis que cargar con golpes del destino y limitaciones físicas para hacer reparación y expiación, pues con ello se hacen posibles los siguientes pasos de desarrollo. ¿Quién puede verlo de esta forma? ¿Quién puede entender que no existen las casualidades? ¿Quién puede creer que cada vida, tal como es, tiene un sentido?

La humanidad se encuentra en caminos equivocados, no conoce los niveles de las almas y no sabe nada sobre el nivel del Espíritu. Estáis tan orgullosos de vuestro progreso exterior, pero en vuestro mundo real sois pobres. Lucháis por vuestra autodeterminación, pero no conocéis vuestro propio ser. Conocéis vuestro ego, vuestra voluntad propia y en ella queréis decidir por vosotros mismos lo que es bueno para vosotros. Vosotros seres humanos, considerad lo que estáis haciendo. Una vez más sois completamente ignorantes, y no captáis lo que significa para el alma y vuestro espíritu cuando os quitas la vida. ¿Qué les diríais a vuestros hijos si interrumpen los estudios en la escuela, no llegan al final ni se gradúan, ya que los exámenes les parecen demasiado difíciles, pues no han aprendido la materia de estudiar, ni las lecciones? ¡Así es exactamente, cuando vosotros queréis ahorraros el sufrimiento, el sufrimiento que habéis asumido para la expiación de lo que habéis causado y cargado en vidas anteriores, o para llevar el sufrimiento de otros, como almas soportantes, que acogen las culpas de su prójimo para que pueda alcanzar niveles más elevados! Vuestra capacidad de sufrir es la de un niño pequeño, que necesita aprender a conocer el dolor. ¡Seguid pensando, oh seres humanos, seguid pensando! ¿Por qué hay tanto sufrimiento y dificultades en vuestra Tierra? ¿Por qué? Sufrimiento y dificultades son expiación y alivio para alma y espíritu.

Humanidad, mira a tus hijos, ellos ya no saben nada sobre el verdadero sentido de la vida, no saben nada sobre la salvación del alma y la vida del Espíritu del que provienen y hacia donde dirigen. ¡Sí, ellos creen que provienen de la nada y volverán a la nada, como niños ingenuos sin pies ni cabeza, sin ningún sentido ni razón! En verdad, en verdad Yo os digo, habrá una sorpresa desagradable y un rudo despertar, cuando el cuerpo sea desechado de forma deliberada y con voluntad propia. El dolor del alma va a ser muy grande, mayor de lo que jamás puedan ser los sufrimientos del cuerpo. ¡El cuerpo es finito, pero la vida es infinita! ¡Y el que no conoce su ser, ese no puede tomar decisiones en autodeterminación! ¿Por qué se han vuelto mudos aquellos que a sí mismos se llaman representantes de Dios? ¿Por qué vuestra junta de sabios no enfrenta las polémicas y debates actuales, mostrando actitud y argumentando según la voluntad de Dios? ¿Por qué? Porque nadie se atreve a tomar posición y mostrar actitud, tal como lo hicieron en aquel entonces Mis discípulos, que se escondieron cuando llegó Mi hora.

¿Quién, pregunto Yo, está a favor de Mí, de Mi nombre y de la voluntad del Padre? ¿Quién se siente comprometido al mandamiento de „no matarás“? Este mandamiento vale en primer lugar para los seres humanos. ¿Por qué no defienden esta dignidad vuestros dignatarios? Los seres humanos quieren poder determinarse a sí mismos, pues en su miopía no pueden ver, sí, son como ciegos para la totalidad de la vida. Reflexionad sobre la vida, pues contiene los tres aspectos: ¡Cuerpo, alma y espíritu – mirar solo al cuerpo ya no es suficiente, ni mucho menos!

 

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»