Vida pulsante

Mensaje Mundial – 11.11.2020

En verdad, en verdad, Yo Cristo, os digo, lo que empieza a tomar forma de vida pulsante es la vida espiritual que se orienta hacia las almas de los seres humanos que despiertan en todo el planeta Tierra – nueva vida, Espíritu vivo. Y así esta red se refuerza de forma discreta y silenciosa, y da fuerza a todos los que se unen a ella. Es el Espíritu de Dios que llena a todos los que entran en sus vidas en la corriente del Seguimiento de Jesús. Invisiblemente conectados entre vosotros, os fortaleceréis a través del agua de la vida, a través de Mi Palabra que es derramada sobre la tierra, sobre los seres humanos, sobre los pueblos, sobre su miseria y su necesidad. Un gran, un grandioso tiempo de gracia en el que se derrama ahora lo que en este tiempo, en este espacio y sus habitantes necesitan. Esta corriente del Espíritu comenzó como una cálida lluvia de verano, solo como un goteo, pero actualmente el Espíritu de nuestro Padre se ha convertido en una abundancia que os inunda, y llegará el tiempo en que el Espíritu de Dios inundará esta Tierra como una gran ola, si, como un tsunami.

Yo soy el Cristo que ha venido de nuevo, el que vivió como Jesús, totalmente como ser humano, igual como vosotros, atado a la limitación y al temor, y que encontró la muerte en la cruz. Pero Yo resucité y permanecí visible para los discípulos, tanto tiempo como ellos Me necesitaron en su trabajo para crear el fundamento de la fe. Ellos llevaron Mi palabra, Mi historia a todo el mundo, establecieron la red alrededor de la Tierra, esa fue la misión del Segundo Tiempo. De esta forma los seres humanos tienen un conocimiento común, y este conocimiento forma la red que ahora está despertando a la vida, pues el Espíritu del Padre puede fluir en ella. En vuestros días se cumple lo que os fue profetizado y prometido por los profetas del Primer Tiempo (antes de Jesús), por los apóstoles del Segundo Tiempo (después de Jesús) y actualmente por los portadores de la palabra y las fuentes del Tercer Tiempo.

Mi conducción a través de la intuición comienza ahora en los corazones limpios y redimidos. ¡A través del poner en práctica Mi enseñanza, los discípulos del Tercer Tiempo se convierten en los que escuchan, los que ven, los que comprenden, los que saben, y los que han despertado espiritualmente! Pues ahora, en esta época, se trata de la curación y la sanación de todas las almas. En aquel entonces os lo anuncié como Jesús, sané a los enfermos y ayudé sus cuerpos para que pudieran creer. Ahora, en la actualidad, Yo sano vuestras almas. Se trata del alimento para las almas hambrientas y sedientas. Se trata de aquellos que van a experimentar Mi caridad, como obra del misericordioso amor al prójimo, para que pongan esperanza en Mí y reciban ayuda de aquellos que trabajan en Mi nombre y se encuentran en el Servicio del Padre. Vuestro mundo cambiará pues muchos seres humanos se transformarán y los que ya están en este servicio se harán visibles. Vestirán hábitos blancos, su belleza surgirá del interior y la gente sentirá su fraternidad, la igualdad y la pureza que han desarrollado al estar en Mi seguimiento.

¡Escuchad las campanas de vuestras iglesias, vosotros seres humanos! ¡Escuchad la llamada a la hermandad, a la fraternidad! Mirad vuestra aurora matinal y sabed: La humanidad Me verá venir, Me verá venir en el mar de rayos brillantes, visible para todos, tal como se os prometió. ¡Así lo predijeron los profetas, así lo proclamaron mis apóstoles y así os lo digo Yo, Cristo, en el Tercer Tiempo! Y Yo mantendré Mi palabra, haceos conscientes de ello, haceos también conscientes de que los primeros han llegado a la última etapa y ahora comienza una nueva construcción. ¡La construcción sobre el Espíritu, el Mío y el del Padre, que también es vuestro Espíritu!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»