Aurora

Mensaje Mundial – 08.11.2020

Aurora es la luz sonrosada que aparece en el oriente inmediatamente antes de la salida del sol. Otro signo al que el ser humano se ha acostumbrado, pues vuestra ciencia explica cómo y por qué surgen los fenómenos en el cielo, pero solo encuentra su explicación en el tiempo y el espacio. El ser humano está satisfecho con ello, no busca más, no se pregunta, por qué ve, lo que ve. Él mira hacia arriba rápidamente, se conmueve, pero luego se orienta hacia otras cosas más importantes. En verdad, en verdad Yo os digo: Los signos celestes son señales indicadoras, y tienen un mensaje para la humanidad. Es la gran bondad y gracia de Dios, la que se da a conocer, es la llamada de Dios que precede a la palabra y acompaña al agua de vida.

Caminando en el amanecer,
te veo a Ti en el mar de rayos brillantes,
¡A Ti, Tú el sublime y glorioso!
Cuando la nieve de los Alpes se sonrosa,
¡Orad, gente libre, orad!,
pues el alma piadosa intuye,
pues el alma piadosa intuye,
Dios en la noble patria,
Dios, el Señor, en la noble patria.

Este es el texto del himno nacional de un país pequeño. ¡El texto muestra una actitud que será de gran importancia para los seres humanos! Cuantas más personas acojan en sí estas palabras y les permitan cobrar vida en sus vidas, más visibles serán el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra. El temor a Dios, el temor al pecado, el temor a los efectos del pecado acompañó a vuestros padres y madres. ¡Pero se trata de mucho más! Elevaos hacia el temor a Dios de la Nueva Era, que ya brilla en el amanecer con gran poder en vuestro tiempo, en vuestro espacio. ¿Y quién de vosotros no ve ese saludo matutino? ¿A quién no le conmueve el cielo con lo que dibuja en vuestro firmamento? ¡El nuevo temor a Dios es una profunda y real veneración y reverencia! Comprended, esto debería volver de nuevo a vuestros corazones, llenad vuestros conocimientos y ciencias con el honor necesario, con el respeto al Creador, sabiendo: «¡Dios Creador de todo ser, qué grande eres Tú, qué grande eres Tú, qué grandes son Tus obras!»

El honor que la gente os da como seres humanos: ¿No pertenece solo a Dios? ¿No intuye el alma piadosa, no intuye el alma piadosa, a Dios en la noble patria? ¿Cuándo se atreverá a decir eso el primer científico al recibir una condecoración por sus servicios? Sabed, llegará el tiempo en el que los científicos y los políticos entrarán de nuevo en la conducción de Dios y Yo, Cristo, les enseñaré el servicio del amor a Dios y al prójimo. Y si os alegráis cuando resplandecen las señales celestes, la aurora en el amanecer y al atardecer, tomaos el tiempo para rezar el Padre Nuestro, para rezar con un corazón honesto y sincero, así recibiréis nuevas inspiraciones que también os ayudarán a vivir vuestra oración. Dad contenido a vuestras palabras, sí llenadlas con vuestra fe, vuestra confianza, honrad a vuestro Padre en las obras que hacéis, y experimentaréis que Yo, Cristo, estoy a vuestro lado, insustituible, constantemente y para siempre. ¡Es el tiempo de Cristo! ¡Elévate, oh hombre, hacia la nobleza de la que vienes, hazte digno a través de tu vida, hazte digno a través de Mi palabra!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»