El camino de Isaac

Academia de Dios – Diálogo – Lección 32 – 06.09.2020

Isaac: «Gran Dios, Tú exiges demasiado, ¿dónde está, Tu bondad?»

Dios: «Mi bondad, Mi gracia se manifiesta al hombre en el conocimiento de la aversión.»

– «¿Qué significa aversión?»

– «La voluntad propia o aversión se pone en contra de Mi Voluntad, contra la Voluntad de Dios.»

– «Aun así, ¿no eres demasiado estricto con nosotros, demasiado duro con mi padre Abraham?»

– «¡Es la justicia, que es igual para todos!»

– «Mi padre es un servidor leal para Ti.»

– «Sí, Yo edifico el pueblo de Dios sobre Abraham, él es Mi roca.»

– «Él es devoto de Dios, justo, fuerte en la fe y humilde.»

– «Sí, así es él.»

– «¿Y ahora debería sacrificarme a mí, su amado hijo?»

– «El valor para el sacrificio pertenece al camino del verdadero amor a Dios.»

– «Y yo, gran Dios, ¿dónde me quedo?»

– «¿Dónde quieres estar Isaac?»

– «Yo quería servirte a Ti tal y como me enseñó mi padre Abraham.»

– «¡Él te enseñó el amor a Dios, el único Dios!»

– «Me enseñó a verte como único Señor y a no adorar a otros dioses.»

– «Él te enseñó lo que es el verdadero sacrificio.»

– «Soltar algo que amas. Es muy doloroso y duele.»

– «Tú sacrificaste para Mí tu oveja favorita y te dolió mucho en el corazón.»

– «Sí, fue muy difícil.»

– «Pero tú lo hiciste. Isaac, ¿qué sucedió entonces?»

– «Después de su muerte la vi en el prado, estaba alegre dando saltitos.»

– «¿Y cómo te sentiste?»

– «Me sentí reconfortado, consolado e incluso de alguna manera feliz. El dolor se mezcló con una sensación reconfortante en mi corazón.»

– «Tú has visto que la muerte no es el final.»

– «Mi padre Abraham ya me lo había explicado. Yo también creo firmemente en ello. Fue muy bonito ver a la oveja cómo vivía feliz después de la muerte.»

– «Creíste la palabra y luego la experimentaste.»

– «Dios mío, ¿también yo saltaré feliz en el prado?»

– «¿Qué crees tú?»

– «Sí, yo lo creo.»

– «¿Por qué lo crees?»

– «Porque yo creo en Tu palabra.»

– «Y lo experimentaste cuando sacrificaste tu oveja favorita.»

– «Sí, lo he vivido.»

– «¿Y qué experimentó tu cordero?»

– «Se acostó muy quieto y cerró los ojos. No se defendió. Era como si supiera lo que iba a suceder y como si quisiera ayudarme.»

– «Te ayudó.»

– «Si acepto que yo soy el cordero de mi padre, ¿puedo ayudarle?»

– «Puedes hacerlo.»

– «¡Tengo mucho miedo de eso! ¡Dios mío, yo imaginé que mi misión sería diferente!»

– «¿Cómo te la imaginaste?»

– «Grande y heroica. Quería ser un luchador y convertirme en un vencedor como Ismael, mi hermano.»

– «¡Cada uno tiene su tarea y función, no mires a los demás, sé quién eres!»

– «Pero, ¿qué me queda ahora? Por favor Dios, dime ¿qué me queda?»

– «Isaac, Yo soy grande, sé tú bueno y obediente.»

– «¡Gran Dios, quédate junto a mi padre y ayúdame para que yo pueda ayudarle!»

– «Bendito seas Isaac, hijo de Abraham, pues tú ya estás al servicio de Dios.»

DIÁLOGO

 

«¡Y si hombres de corazón sincero se dirigen hacia Mi para aprender a comprender, así es Mi deseo el ayudar a todos aquellos que deseen participar en esta escuela de enseñanza mundial, en la Academia de Dios. Cuanto mas sinceras sean las preguntas de corazón, tanto más respuestas van a recibir en este camino. Así esta escuela de enseñanza mundial va a unir a todos aquellos que verdaderamente estan en su corazón!»