El portal del convento

Visión – 06. 06. 2020

Me encontraba bajo una lluvia de primavera, sentía un vibrar cálido y agradable, había como una magia en el aire. De nuevo vi prismas, como muchas pequeñas estrellas brillantes que bailaban en el aire. La atmósfera se volvió más luminosa, limpia, pura y también más ligera. Luego vi un convento con un gran portal y pequeñas puertas en la pared del edificio. La magia se extendió sobre los muros del convento, las vibraciones suaves cubrían el edificio, parecían envolverlo. A su vez vi una gran nube oscura que se elevaba sobre él. Escuché ruidos suaves, la magia abrió las pequeñas puertas y entró en el patio interior. La luz y las partículas prismáticas flotaban ligeras buscando su camino a través de los pasillos y la sala de oración. La luz y los destellos llenaban también el campanario, pero no la iglesia. La energía formó un torbellino que giraba muy rápido, pero de ninguna manera era amenazante. Esta energía se elevaba, al mismo tiempo parecía girar hacia arriba y disolverse.

Ahora era de noche, todo estaba tranquilo y oscuro. Después de un momento de silencio, las campanas de la iglesia comenzaron a sonar y conté las campanadas, como a menudo hago. Las campanas las escuché sonar doce veces, luego quedó todo en silencio. Un minuto después, las campanas empezaron a sonar de nuevo con gran poder y fuerza. Mi alma se movía con el sonar de la campana y mi interior comenzó a temblar. Entonces se iluminó la noche, el remolino de energía y luz regresó extendiéndose sobre el edificio como una cúpula. La energía de luz iluminaba los edificios hasta las habitaciones y las esquinas más posteriores. Las entidades y seres de las sombras se desprendieron de las esquinas y los pasillos, dando paso a la luz. Vi en las formas de energía al Arcángel Miguel con su espada de la verdad y del amor. Vi actuar en la luz a sus soldados, un ejército de luz. Entonces las numerosas ventanas del monasterio se abrieron. Luz y frescura fluyeron en el interior del edificio. Finalmente la gran puerta se abrió. Miguel salió del interior hacia el exterior y su ejército de luz preparaba el camino.

En este camino vi al Rey de Reyes, el Príncipe de la Paz en la Marcha Triunfal de la Victoria con un gran séquito que entraba por el portal del convento. Almas luminosas vestidas de blanco formaban un pasillo, rindiendole homenaje, le saludaban y con sus manos agitaban hojas de palma doradas. Ahora también vi la señal del cordero en sus frentes, entonces supe, ellos eran los que se dejaron redimir por Su fuerza de Redención. Los vi en sus muchísimas oraciones, los vi sirviendo y trabajando por amor a Dios y al prójimo. Ahora transformaron el aire en incienso, se convirtieron en los ungidos y sus almas fueron sanadas. Mientras tanto el convento se había convertido en una ciudad de conventos, vino un gran número de conventos que se unieron y Cristo entró en medio de este lugar con Su delegación. El poderoso desfile de luz y energía de luz hicieron retroceder a las sombras. No hubo lucha, no había duda de quién era la fuerza más poderosa. Así como pude ver la Marcha Triunfal de la Victoria de Cristo en la luz, así mismo pude ver a los seres de las sombras en las sombras. Tuvieron que dar la vuelta y retirarse, pues la luz era demasiado fuerte para ellos.

También vi en las sombras el abuso y el engaño con el que actuaron detrás de los grandes muros, haciéndose así culpables. Todo era obvio, no había ocultación, ni apariencia, solo había la verdad. Ella mostraba la hipocresía y la santidad aparente en las obras. Y por esas obras tendrían que responsabilizarse ante el único juez, cargar y disolverlas en la ley de causa y efecto, y reparar de nuevo el daño provocado.

Todo esto se me hizo consciente durante esta visión. Supe que se trataba de descubrir y desenmascarar, pero también de la Redención de todos los males, en el cumplimiento de las muchas vidas religiosas, vividas en los hechos y en la verdad. Pues ahora se convertirían en fuertes columnas de la Marcha Triunfal de la Victoria en los conventos y monasterios. Así también van a ser rehabilitados todos aquellos que fueron leales y devotos en sus corazones, en el nombre del Señor y Jesucristo, permaneciendo fieles a Él. Este acontecimiento se inició en enero de 2020 y continuó en Pentecostés del mismo año, en el derramamiento del Espíritu, en una pequeña iglesia privada. Se me dijo que los efectos van a ser visibles para todos.

Entonces vi como Cristo se inclinaba ante un alma humana oscura. Él se levantó de nuevo y en sus brazos vi una oveja negra. Esta escena me conmovió mucho y le pedí a Cristo: «Déjame ser así también.» Él me miró intuyéndo y sonrió. Con un gesto indicó mis pies y cuando miré hacia abajo vi corderos negros que me rodeaban. En forma de pregunta miré a Sus ojos y supe al mismo tiempo, que muchos creían ser solo ovejas negras. Ahora vi cómo la oveja negra, que Él acariciaba con ternura y besaba amorosamente, se convertía en un cordero blanco en Sus brazos. Como un niño emocionado y muy contento le miré a los ojos. Él me indicó de nuevo a las ovejas que me rodeaban. Seguí Su mirada y las ovejas negras que me rodeaban, ahora eran todas blancas y su irradiación la correcta. «¡Gracias, gracias!», dije yo. Y Él respondió: «Eso es tu obra, tú has dado esperanza, valentía y sobre todo confianza.» «¿Es eso así Señor?, ¿funciona eso?, ¿es eso realmente cierto?, Señor ¿estás seguro?, ¿les ayuda realmente?, ¡oh, estoy muy agradecida!, ¡gracias Señor, gracias!» Y escuché que Él decía: «Considerad Mis palabras, vosotros podéis hacer mucho más, pues ahora sois muchísimos.»

VISIONES EN EL NUEVO TIEMPO

 

«Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré Yo mi Espíritu en esos días.»