La Venida

Visión – 21. 05. 2020

Estábamos sentados unos veinte de nosotros en la sala de reuniones. Al final de un día de seminario, escuchamos una pieza musical que un participante del seminario había traído y deseaba compartir con nosotros. Nos sentamos en círculo y escuchamos la música.

Con el sonido de la música, vi que algo se movía en dirección a nosotros en la lejanía. Venía de „arriba“ hacia nosotros. Cada vez más claramente vi a un jinete sobre un caballo con una espada. Entonces supe que era el ángel Miguel. A la izquierda y a la derecha, tras de él había muchos, muchísimos más jinetes, algunos en una especie de carro romano. Vinieron hacia nosotros en una formación de punta de lanza con Miguel al frente liderando. Al llegar a nuestro nivel siguió moviéndose hasta que tomó su posición en el centro de la sala. Acompañado por la música, el ejército de Miguel se formó en líneas a su izquierda y derecha. Paso un tiempo hasta que el último soldado llego al final de la «línea», que parecía ser infinitamente larga. El ejército de Miguel estaba ahora en una línea que atravesaba centralmente nuestra sala. Se habían reunido justo frente a nosotros. Este despliegue fue confirmado por la música con golpes de tambor. Para mí fue como si Dios mismo estuviera sellando su formación con ello.

Volvieron a sonar las trompetas y llegaron más soldados. Este nuevo ejército avanzaba desde abajo. Los soldados eran plateados brillantes, como si vinieran de otro planeta. Parecía como si procedieran de la parte inferior del globo terráqueo pasando a través del centro del planeta tierra. En sintonía con la música desfilaron desde el centro hacia la izquierda y la derecha. La música se volvía más clara y brillante, coincidiendo con los seres plateados brillantes. Al final del segundo gran toque de clarines, también ellos habían tomado su posición. Su línea de formación daba la sensación de ser infinitamente larga y así formaban una cruz con el ejército del ángel Miguel. Todo era grandioso, imponente, majestuoso y de nuevo fue finalizado con toques de tambor.

Entonces los ángeles de la Ley con sus duales se dispusieron encima nuestro. Serafines y Querubines luminosos y brillantes desfilaban sobre nosotros irradiando, acompañados por el sonido cada vez más suave de la música, formando una especie de semicírculo sobre nosotros. El Hijo y el Padre aparecieron sobre ellos, aún más brillantes, más radiantes, siendo acompañados por la música sublime. Ahora vi que desde el nivel de los Querubines y Serafines, se estiraban dos círculos de color del arco iris, primero el semicírculo superior, luego, acompañado por la música, las mitades inferiores de los semicírculos. Fue la cosa más fascinante que jamás había visto. Las lágrimas se deslizaban por mis mejillas, no podía creer lo que estaba sucediendo ante mis ojos. La música acompañaba el acontecimiento como si hubiera sido escrita para ello. Era como si este acontecimiento se encontrara al final de un largo camino. Los colores del arco iris de los dos círculos se estaban transformando, se volvían más y más brillantes hasta que los arcos eran únicamente luz brillante, tan brillante como el Padre y el Hijo. En mí surgió una sensación de unidad. Luego, desde la parte inferior, en el punto donde los círculos del arco iris coincidían, se elevó una cruz de luz de gran tamaño a través de toda la estructura. Era como si esa cruz tuviera que abrirse el camino, surgiendo en el luchar paso a paso. La cruz se levantó en tres etapas, estas fueron claramente visibles y audibles. Tres pasos, pensé, tres etapas, tres Tiempos. Los travesaños de la cruz formaban ahora un nivel entre los Arcángeles y el Padre y el Hijo. La enorme cruz de luz completó la formación y me sentía tan impresionada que necesité un tiempo para poder captarlo todo: Toda la imagen dio como resultado un orbe imperial de gran tamaño y lleno de luz. Cristo, el mantenedor, ahora se hace cargo del gobierno del mundo. Él gobernará con un cetro de hierro.

También otros percibieron la llegada del ángel Miguel y de su ejército, la presencia de los hermanos de las estrellas, de los Querubines y los Serafines. La presencia del Padre y el Hijo nos había impresionado y emocionado a todos. Este acontecimiento nos llegó de forma totalmente inesperada a principios de junio, un simple viernes, en un caluroso día de verano en 2018, a las 16:30 horas. Quisimos finalizar nuestro día de seminario con una música que un hermano nos trajo por casualidad. Solo después entendimos que este gran acontecimiento había sido preparado con algunas situaciones que juntos habíamos experimentado antes. El acontecimiento resonaba en todos los que estuvieron allí durante varios días y fue en toda su belleza algo realmente increíble. En los últimos dos años la conducción y la presencia del mundo espiritual son para nosotros cada vez más claras, tangibles y cercanas. Para todos los participantes y para muchos otros, esto se convierte cada vez más en la verdadera realidad.

VISIONES EN EL NUEVO TIEMPO

 

«Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré Yo mi Espíritu en esos días.»