El gran Plan

Visión – 29. 04. 2020

Veo una gran sala, majestuosa e infinitamente grande. Legiones de ángeles se han reunido frente al Trono del Padre. El Padre y el Hijo, Cristo, se sientan en el centro. Siete parejas de ángeles príncipes se sientan en un semicírculo junto a ellos. Todos los demás se sientan frente a ellos, es una atmósfera seria, pero también sagrada. El querubín de la Ley, el querubín de la Justicia y el querubín de la Verdad, que estaban al lado de Cristo, informan con gran preocupación sobre los mundos de la caída, en los que su vibración había caído tan bajo, que se encontraban en peligro de destruirse a sí mismos. Los seres caídos habían agotado tanto su potencial de luz, que ya no les era posible salir de la desorientación y la confusión de la voluntad propia, para regresar de nuevo hacia el Hogar Divino y la Unidad.

El ángel príncipe de la ley Miguel explica dónde y hasta qué punto consiguió llegar el segundo Hijo creado de Dios en su misión. Lucifer, el segundo Hijo creado de Dios, que tiene en si los poderes creativos del Padre y lleva la responsabilidad por ello, descendió durante el acontecimiento de la caída de los ángeles para evitar lo peor, e intentó hacer todo lo posible para iniciar el retorno de vuelta al Hogar del Padre, pero no tuvo un éxito decisivo. Encarnarse como Adán fue una gran oportunidad de recibir la misión de iniciar el retorno de los hijos caídos de la creación, para llevarlos de vuelta hacia el Hogar. Pero desafortunadamente fracasó, tal como sucedió antes y después de él, con muchos de los enviados de Dios. Se dejó seducir y con ello perdió su divinidad y se hundió en la lejanía de Dios. Laboriosamente tuvo que recuperar la divinidad perdida en un número infinito de vidas, construirla de nuevo y esforzarse por la cercanía de Dios. A pesar de la aparente derrota, él cumplió su tarea junto con muchos ayudantes encarnados del pueblo de Dios, allanando así el camino de regreso al Hogar.

Con esta intervención calla el príncipe ángel Miguel y Cristo comienza a hablar. Como primogénito o primer Hijo creado de Dios, Cristo es el responsable del mantenimiento de toda la Creación. Cristo expone Su plan para traer de vuelta a los hijos e hijas perdidos, que con su voluntad propia crearon la creación contraria, enredándose y perdiéndose en ella. ¡Él denomina este plan: regreso al Hogar, redención, retorno y repatriación de todos, de todos los hijos e hijas, de todos los hijos de Dios! En ese Plan se formulan siete etapas. A continuación, los siete príncipes celestiales con sus seres duales eligen sus tareas y roles principales en este gran Plan. El Plan es cerrado por Cristo con siete sellos. Solo cuando las tareas al servicio del Plan estén cerca de su cumplimiento y finalización, entonces se romperán los sellos correspondientes y se volverán a abrir. El número siete es de gran importancia, pues simboliza las siete familias divinas, que a su vez son cualidades divinas y expresan la diversidad en la unidad. También muestra los siete niveles, que a su vez se dividen en 49 niveles y subniveles.

Veo cómo este Plan es acogido en su interior por todos los ángeles. Hay tres etapas principales: el primer Tiempo, el segundo Tiempo y el tercer Tiempo. El primer Tiempo transcurre desde la creencia en los muchos dioses hacia la creencia en el Dios único, hacia el Dios-Todo-Uno y sus Leyes. El segundo Tiempo es el Tiempo del Amor, que se encuentra por encima de todas las leyes y es traído a los mundos de la caída y de la creación contraria por el primer Hijo creado de Dios, Cristo. Él se encarna como ser humano, se entrega y se convierte en víctima, para vencer con amor y misericordia sobre toda injusticia. Él transmite la divinidad perdida a cada alma como una pequeña luz, asegurando así el regreso al Hogar para todas las almas. En el tercer Tiempo tendrá lugar la Segunda Venida en Espíritu del primer Hijo creado de Dios, se iniciará el Retorno de los hijos e hijas perdidos hacia el Hogar del Padre y todo el mundo de la caída entrará y terminará el camino de vuelta al Hogar Celestial.

Ante el Trono del Padre fue elegido cada rol necesario adaptado al potencial de cada ser espiritual para llevar a cabo este Plan. Eso lo cumpliría en el más alto honor y la más alta dedicación al servicio del gran Dios Todopoderoso, con la meta de conducir todo de nuevo hacia la Unidad. El Padre Creador, el Todo-Uno, acoge el Plan como Su voluntad y deseo, agradece y avisa a todos para que se hagan conscientes de lo difícil que va a ser entrar en el país del enemigo, en la ilusión, allí donde dominan la traición, la envidia, la injusticia, la voluntad propia, la mentira y sobre todo el engaño, pero al final el plan funcionará. Cuándo y cómo sucedería y sucederá todo, eso depende únicamente de la voluntad de los seres humanos, que en todas las circunstancias es y debe ser libre.

Ahora Cristo toma de nuevo la palabra: Así que sabed y ved una orientación para todos. Yo, Cristo, encarnaré en el mundo sombrío de la tierra cuando mi hermano, el segundo Hijo creado de Dios, haya luchado ganándose de nuevo su misión en su servicio que le acerca a la Verdad como portador de la Luz. Cuando llegue el momento podré venir Yo, Cristo, su hermano, a la tierra como mantenedor de la Creación, como el primer Hijo creado de Dios. Mi hermano, el segundo Hijo nacido de Dios, es un portador de la Creación, será un compañero confiable y fiel al lado de Jesús en el rol del joven Juan, a quien se le llamará el discípulo favorito. El tiempo y el espacio para el mundo de la caída están en manos de aquellos que en la tierra viven estas etapas de desarrollo y luchan por superarlas. Cuanto más rápido progresen, tanto más rápido será posible el Retorno hacia el Hogar. La duración y el tiempo lo determinan los seres humanos mismos con su comportamiento y con sus decisiones.

Estas explicaciones no son respondidas en palabras, tal como lo conocemos, sino que son transmitidas con imágenes, siendo acogidas por todos los presentes con una gran concentración. También puedo ver como las preguntas que el gran grupo de ángeles hace son respondidas inmediatamente. Una de ellas fue la pregunta que se acaba de responder sobre en la duración y el tiempo.

Ahora todo se vuelve muy festivo y solemne, las siete parejas de príncipes son saludados con toques de trompeta en su entrada al servicio en el Plan del Retorno, de la Redención y de la Conducción de vuelta al Hogar Celestial. Los hijos e hijas primogénitos se unen ahora a las parejas de los príncipes para asumir y aceptar su misión al servicio del Hijo y del Padre. A cada uno de ellos se le unen grandes grupos de ángeles. Diversos grupos y tropas que acogen la responsabilidad para las etapas individuales se unen a ellos.

Ahora las siete parejas de príncipes se encuentran situadas en círculo alrededor del Hijo y del Padre. Veo otro ser que no había visto antes, pienso que es el Espíritu Santo. Y de pronto son como uno y al mismo tiempo tres. Trinidad, me viene a la mente, es la unidad a la que todos pertenecemos. En mí surge la confirmación: Sí, Trinidad, acostúmbrate a esta palabra. La Trinidad es la unidad entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Ahora se han creado nuevas formaciones, son las legiones de ángeles. Se alinean formando rayos, creando un sol y al mismo tiempo un arco iris, que a su vez forma un círculo cerrado. Un anillo en los colores del arco iris, como yo ya vi extendido alrededor de la tierra. Se ha formado un nuevo orden y veo desde arriba un centro radiante blanco y dorado, cuya luz es muy fuerte e intensa. ¡Desde ese centro irradia una fuerza increíble que no puedo comparar con nada! Ahora ya no veo más formas y seres, pues soy llevada por la corriente de fuerza que se extiende, de forma increíblemente poderosa sobre todo, llenándolo todo. No siento más el espacio, en vez de ello son el infinito, la belleza y el esplendor, el poder y la gloria los que se expanden y al mismo tiempo satisfacen a los seres que han entrado en ese servicio del amor a Dios y al prójimo. Es un baile de partículas pequeñitas de color oro-plata que se mueven y forman un todo. ¡Es maravilloso, es celestial, es divino!

VISIONES EN EL NUEVO TIEMPO

 

«Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré Yo mi Espíritu en esos días.»