La Cruz de Luz

Visión – 18. 04. 2020

Yo vi a un grupo que se había reunido en el Espíritu de Dios. Llevaban vestidos blancos. Legiones de Seres de Luz estaban con ellos. Ellos son los primeros, son los que llevan la Señal del Cordero en la frente y han aceptado la Redención, pues la han comprendido y aceptado. En el centro veo un gran cuenco de fuego, veo a Cristo. Él es muy grande. Él lleva ese cuenco en Sus manos. Todo está elevado, espiritualizado, tranquilo, silencioso y reverente, como si el mundo hubiera parado de respirar. El cuenco está lleno con sacrificios, con dolor y sufrimiento. El contenido comienza a arder y un poderoso coro de ángeles refuerza la elevación de este acontecimiento. Entonces se sitúa Cristo en el fuego, y extiende Sus brazos convirtiéndose así en una gran cruz, sin embargo el fuego no Le quema. El acoge el fuego en sí y se vuelve uno con la cruz. La cruz se vuelve roja de sangre. Con gran potencia y entonando la cruz del dolor, canta el coro de ángeles para la victoria sobre el dolor, sufrimiento y muerte.

De pronto todo el Cosmos se ve envuelto con los colores del amanecer y del atardecer, tal como con frecuencia el cielo se muestra en estos días. Desde el centro de la figura de Cristo, irradia una Luz, que cada vez se vuelve más clara. Y allí donde se encontraba Cristo, se eleva de pronto una cruz gigante: La poderosa Cruz de Luz, invisible para los ojos humanos, pero que muchos la pueden sentir. Se ha erigido en los mundos de las almas y en los mundos de la caída. Es un signo de esperanza para los mundos de las almas y para los seres humanos aquí en la tierra. Es la cruz del victorioso Cristo resucitado. Se va a convertir en la Cruz de la Victoria para todos aquellos, que han sido lavados en la sangre de Cristo. Esta Cruz de Luz ha sido erigida en el lugar en el que Cristo ha venido aquí a la tierra, como el Vencedor que entra con Su Marcha Triunfal de la Victoria. Se encuentra en el corazón de Alemania, visible para todos aquellos que estaban ciegos y ahora pueden ver.

VISIONES EN EL NUEVO TIEMPO

 

«Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré Yo mi Espíritu en esos días.»