A favor y en contra

Academia de Dios – Escuela del Espíritu – 26. 05. 2020

No mires al hermano o la hermana que caminan a tu lado. Protege tu mirada y concéntrate en tu interior, pues Yo te conduzco y tu caminas cogido de Mi mano. Comprended que este, Mi camino, es distinto para cada uno de vosotros, pues cada uno lleva algo distinto en su equipaje, tanto como culpa y como potencial. ¡Así que no podéis compararos, pues cada uno de vosotros es incomparablemente único! Si los reproches o los celos no se callan en vosotros, preguntaos: ¿De qué estáis celosos?, ¿qué reprocháis? Observaos a vosotros mismos en el espejo de vuestra alma, en vuestros reproches, y si estáis celosos, entonces con un corazón sincero haceos la pregunta: ¿Dónde sois demasiado descuidados y perezosos con vosotros mismos, con vuestra alma? ¿Dónde sois demasiado duros con vosotros mismos, con vuestra alma? Pues sabed, la semilla de la envidia son la dureza y la pereza en vosotros mismos. Si os analizáis sinceramente, entonces podréis ver y os reconoceréis. De eso se trata: Del reconocerse a sí mismo para así liberarse de todo aquello que impide que se desarrolle vuestro potencial. Quien hace esto y se concentra en sí mismo, ese está totalmente ocupado consigo mismo. Él está centrado en sí mismo. Así que no os distraigáis mirando a la izquierda y la derecha, pues de esta forma abrís la puerta a las fuerzas contrarias, al antagonista que toma el control de vuestros pensamientos y sensaciones. El núcleo de la contradicción reside en vosotros, en la responsabilidad de vuestro autorreconocimiento, que os conduce hacia lo que tenéis que oponer. Es como el punto débil de Aquiles. ¡Si conocéis eso, entonces seréis invencibles, pues lo superaréis y seréis liberados y redimidos por Mí!

No es más grande de lo que pensáis, no es insuperable, ni tampoco es más pequeño de lo que pensáis. No tenéis que buscarlo, se os mostrará. Paso a paso, día a día, una y otra vez en diferentes situaciones, para que podáis comprender cada vez mejor. Las lecciones que os vienen han sido medidas con precisión. Si hacéis esto, se desprenderá mucho de vosotros, si, lo que todavía os pesa y os provoca dificultades. Entonces, solo hay una cosa que podéis hacer: Asumir realmente la responsabilidad propia por lo que hacéis, habláis, pensáis y sentís. No es más, pero tampoco es menos. Y si os preguntáis por qué pesa tanto, entonces comprended que ese es el peso del libre albedrío que habéis aceptado. Aquel que se encuentre en la Voluntad del Padre, ese le entregará a Él la responsabilidad. Y si vosotros ponéis cada vez más vuestro libre albedrío en la Voluntad del Padre, entonces sentiréis cómo se vuelve todo cada vez más fácil y ligero. Pues la carga de la responsabilidad propia cae de vosotros y os conectáis cada vez más en la corriente del Ser, dejando de lado vuestras ideas, opiniones humanas y sensaciones. Es la Esencia de la Vida, ligera, viva y en armonía con y hacia toda la Vida. ¡Salid de la oposición que se dirige contra vosotros y contra vuestro prójimo! ¡Entrad cada vez más en el estar a favor de vosotros mismos y de vuestro prójimo!

ESCUELA DEL ESPÍRITU

 

«Yo soy el ser espiritual dual de Cristo. Mi misión es conduciros en este camino. Se trata de la parte femenina del Plan de Retorno hacia el Hogar Celestial en el tercer Tiempo, que acaba de iniciarse.»