El tiempo del Espíritu Santo

Mensaje Mundial – 07. Mayo 2020

Yo, Cristo, llamo a los corazones de madres y padres, llamo a los hogares, pueblos, ciudades y municipios. Yo, Cristo, llamo a los pueblos, países y naciones: ¡Levantaos en vuestro destino! Sí, uníos juntos, vinculaos, sed y convertíos en Mi Cuerpo, al que todos vosotros pertenecéis. Diferentes en la tarea y función, pero juntos como una célula y en el mismo sistema. Ha llegado el momento, ahora Yo estoy aquí. Yo hablo a los seres humanos, que se orientan a Mí. Yo conduzco a todos aquellos que se dejan conducir. Yo aparezco en sueños e imágenes a aquellos que aún no Me conocen, que incluso me persiguen a Mí y a los míos. ¡Tal como lo hizo Saúl en aquel entonces, un fanático contra Mí y, después de conocerme, un fanático por Mí!

Así sucederá también ahora, en este tiempo. Pero vosotros, los que ya sois Mis seguidores, ¡haceros conscientes, cuán pacientes y nobles deberíais ser, sí, tenéis que serlo! Considerad Mi cuerpo, Mi organismo, que se hará realidad en este Tiempo. Este, Mi cuerpo consta de diferentes sistemas corporales, cada sistema tiene su propia función. La tarea del sistema cardiovascular es diferente de la del sistema nervioso, ninguna de las tareas de un sistema es comparable con la de otro, ¡pero cada una es completamente insustituible! Entonces, ved y comprended vuestra diversidad en la que formáis un todo-uno. Esta gran, grandísima unión internacional ya ha comenzado, y va siendo cada vez más visible. Sabed, sabed y comprended, que pequeña es vuestra fe y confianza, si opináis poder o deber decidir dónde trabajo Yo, dónde hablo Yo y a quién conduzco Yo. La mente estrecha de los seres humanos no podrá comprender lo que está sucediendo y lo que seguirá sucediendo. Todavía transcurre mucho de forma protegida y escondida. En verdad, en verdad os digo, Yo estoy en medio de aquellos de buena voluntad, que ya son muchos en todo el mundo. Considerad también las legiones de ángeles que están en acción, sobre todo aquí en la Tierra. ¡Sabed, el Espíritu del Padre se derrama! Llegará cada vez a más y más seres humanos y escucharán Mi voz. Ellos hablarán Conmigo como algo natural. ¡Quien pueda creer esto Me escuchará en si mismo, pues estamos en el Tiempo del Espíritu, el Tiempo del Espíritu Santo! En verdad, en verdad Yo os digo, estáis contentos con las migajas, pero tenéis todo el pan a vuestra disposición. Y cuando aquellos, que no me conocen me encuentren a Mí en su interior, entonces estaréis sorprendidos de su fe, de su gran fe.

Yo sigo a cada una de Mis ovejas, la llevo de vuelta al rebaño, cargo con ella y le proporciono todo lo que necesita. Yo soy el Buen Pastor, y voy a dar a cada uno, lo que necesite. Al igual como cuando cayó Saúl de su alto corcel, Yo le hablé y le pregunté: «Saúl, ¿por qué Me persigues?», ¡Esta pregunta arderá en los corazones de aquellos que actúan contra de Mí y los Míos! Permanecerán como cegados y ciegos, si no abandonan sus antiguos campos, si no descienden de su corcel de la arrogancia y los delirios de grandeza, donde se ensalzan como los instruidos. ¿Vosotros seres humanos, porqué creéis tener la visión de lo que es la Voluntad del Padre para este mundo? Dios, el Padre da tantos conocimientos como sean necesarios y tanta visión general como sea buena. Algo similar está viviéndose en muchos grupos. Captad y comprended, todo es una cuestión de consciencia, una cuestión de la tarea, una cuestión del potencial y del rol. Y si vosotros no entendéis muchas de Mis palabras, entonces comprended: Mucho de lo que se dice no es para todo el mundo. Pues uno debe, quiere y puede entenderlo. El otro toma todo lo que proviene de la mano de Dios y se siente bien guiado por Él, sin tener que saberlo ni entenderlo todo. Ahora preguntáis de nuevo: «¿Qué es mejor, qué está mal o qué está bien?» Yo os digo: todo es correcto, solo que es diferente. Recordad, la montaña que estáis ascendiendo tiene laderas diferentes, pero en realidad son y siguen siendo la misma montaña.

Creed, oh creed: ¡Se ha iniciado el Tercer Tiempo! Así se anuncia este Nuevo Tiempo con las campanas de vuestras iglesias, del mismo modo como se anuncia el nuevo día y el nuevo año. Llenad el sonido de la campana con esta consciencia, con esta Mi llamada. Llenad vuestras consciencias con nueva fe, con la fe de la vinculación y de la solidaridad, para que también podáis ver y comprender de nuevo las campanas de vuestras iglesias. Mucho de lo que vosotros, los seres humanos, no podéis creer, se hará realidad ante vuestros ojos, si, se cumplirá. ¡Y veréis como se cumplen cada vez más las profecías que se anunciaron! Yo, Cristo, soy la conexión. Yo traigo la Paz a los países que están en guerra. Yo traigo el Amor allí donde hay pelea y odio. Practicad y preparaos en el lugar donde estáis, en vuestras iglesias, en vuestras congregaciones y grupos religiosos. Pues a través vuestro y de vuestros hijos, a través de todos los que sois Mis seguidores, se cumplirá el Plan, el gran Plan, en el que podéis actuar como seres humanos espiritualizados. El saludo de los ángeles: «¡Santificado, santificado, santificado sea Dios, nuestro Creador y Señor!», ya se puede escuchar en la tierra y se difunde por toda la galaxia de mundos de la caída.

El Espíritu de Dios se derrama sobre todos los seres humanos que están orientados hacia Mí, Cristo, quién Yo fui, quién Yo soy y quién Yo seré, de eternidad a eternidad.

 

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»