Una palabra muy grande

Mensaje Mundial – 06. Mayo 2020

Yo, Cristo, comparto con vosotros vuestro camino, sigo a vuestro lado, tal como lo hice con Mis dos hermanos en aquel entonces. Después de Mi muerte en la cruz, ellos salieron de Jerusalén, decepcionados y con gran tristeza Me contaban lo que había sucedido en esos días. Yo les aclaré el significado profundo, haciéndoles ver que observaban todo demasiado humanamente. Sí, Yo les aclare los mensajes de los profetas, las profecías del primer Tiempo. También les repetí las palabras que había dado como Jesús y les recordé que Yo ya había hablado de ello, de Mi muerte. Pero ellos no Me reconocieron en Mis palabras.

Y así en el tiempo actual también sigo Yo con vosotros a vuestro lado, tal como iba en aquel entonces con los dos discípulos en el camino de Emaús. Yo os doy de nuevo aclaraciones y una visión general de la esclavitud en la que vosotros vivís. Pero vuestros ojos siguen todavía vendados. No veis lo que en la actualidad sucede realmente, y opináis tener que analizar, investigar y desmenuzar todo con vuestra mente. Estáis demasiado involucrados en los sistemas de los gigantes, habéis creado vuestro propio puesto en el sistema de las gracias, sin tener intención de cambiar. Así os pregunto Yo de nuevo: ¿A quién estáis sirviendo? ¿A quién vendéis vuestro honor, dignidad y nobleza interior? ¿En qué juegos participáis? ¿Por qué os quedáis en vuestros sistemas? Vosotros estáis bien vistos, tenéis un estatus, y la aceptación de las autoridades. Pero Yo, Cristo, os pregunto: ¿Qué os hace ser colaboradores en la creación contraria? ¿Qué hacéis para pertenecer a ella?¡Haceros conscientes de que vosotros, los seres humanos sedientos de justicia, nunca vais a encontrar la justicia en los sistemas de vuestro mundo!Así como vuestra búsqueda de amor, que esperáis de otras personas, pero que nadie os lo podrá dar. ¡Pues se trata del Amor de Dios, que no espera y no quiere tener para sí mismo! Reconoced: Vuestro amor humano con apegos y ataduras, eso no es amor. El amor deja libre y respeta la libertad del prójimo, permaneciendo fiel, siempre y en toda circunstancia. ¡Por eso, estáis invitados a reflexionar sobre vuestras relaciones de pareja, haciéndoos conscientes de vuestras propias debilidades, admitiéndolas, pidiendo perdón y perdonando!

Sabed, lo que se construye sobre cimientos y paredes viejas no podrá soportar una casa nueva. Pero así es exactamente como lo hacéis. Vosotros cambiáis de pareja sin comprender lo qué os dolió, lastimó y decepcionó, sin tener en cuenta cuáles eran los procesos de aprendizaje que os habían atraído hacia vuestra pareja. Vosotros tenéis expectativas demasiado elevadas ¿Pero estáis a dispuestos a realizar lo que esperáis de otros? Yo, como Jesús, os di el Nuevo Mandamiento: Ama a tu prójimo como a ti mismo. O ved, con qué frecuencia lo ignoráis, pensando haberlo entendido. En verdad, en verdad Yo os digo, todavía no habéis comenzado con ello. Pues si este mandamiento se viviera realmente, entonces tendríamos el paraíso aquí en la tierra. Reconoced, en este mandamiento se incluyen dos aspectos. Los que se aman a sí mismos, pensando primero en sí mismos. ¡Ellos deberían aprender en primer lugar a pensar en su prójimo y amarlo! Por otro lado están aquellos que piensan, tener que hacer todo por su prójimo y ayudarlo. Ellos deberían aprender a amarse a sí mismos. En ello será visible, lo que realmente es el amor. El amor es una palabra muy grande. Una palabra que actualmente se encuentra muy lejos de su origen.

Así empezad a aceptar a vuestro prójimo. Empezad también a aceptaros tal como sois vosotros mismos y tal como es vuestro prójimo, en todos los aspectos. Aqui no me refiero a la aceptación y tolerancia que actualmente se vende como progreso, pues en realidad eso es superficialidad e indiferencia. Aprended a ver el amor en tres etapas; en el aceptar, el acoger y el amar.

¡Aceptar al prójimo tal como es, significa, no querer cambiarlo! ¡El siguiente paso es el acoger, el intentar comprender, el comprender al prójimo en su situación! ¡Aquel que lo practica una y otra vez, ese aprenderá y podrá amar! Esto tiene validez para el prójimo, y también para uno mismo. Y si opináis que esto ya lo hacéis, entonces Yo os digo de nuevo: Es fácil amar a aquellos que también os aman. Pero tened en cuenta, el amor, el amor de Dios no excluye a nadie. Y también lo es el amor de Mis seguidores: Ellos ven las imperfecciones, pero las pasan por alto.

El amor no mira las faltas y las debilidades, sino que ve el esfuerzo, fortalece y apoya en todas las circunstancias. El amor es más, el amor es mucho más, el amor es una meta elevada. ¡Practicad, oh practicad en ello! Y cuanto más desarrolléis el amor al prójimo, tanto más confiareis en las personas, tanto más podréis reducir vuestra desconfianza y vuestros celos.

No utilicéis Mis palabras de amor para denominar vuestras instintos bajos y pasiones, que os perjudican a vosotros y a vuestras almas. Reconoced la diferencia y luchad por la verdad y la dignidad en vuestra vida. Oh, ved vosotros, seres humanos, ved los ojos de los niños que observan vuestras actuaciones, aprenden de vuestro ejemplo y lo toman como una medida para su propia vida. ¡No creáis que ellos no saben, quienes sois y ni lo que hacéis! Ellos sienten, sí, todavía sienten, los hijos sienten vuestro «amor», que está basado en el rendimiento, en vuestra ambición y en el querer hacer realidad vuestros propios sueños, proyectándolos sobre vuestros hijos. Así los juegos y deportes de vuestros hijos son en realidad campos de batalla para la victoria o la derrota. Así se les introduce de forma imperceptible en los sistemas maliciosos de los gigantes, igual como lo hacen vuestros sistemas educativos. Pues también ellos tienen en cuenta las fortalezas, las cualidades y talentos, pero limitan y excluyen formando elites que conducen directamente a los sistemas de los gigantes. Para muchos el juego de las gracias se convierte en su perdición, pues con su astucia, ingenio, intrigas y manipulaciones dan a muchos el jaque mate con el poder de la seducción, que ejercen con maestría, aprendiendo así a dominar.

Oh, observad vuestro mundo, ved con qué valores atáis a vuestros hijos, y preguntaros si realmente queréis eso. Vuestros hijos dependen de vosotros, pues se os han puesto a vuestra protección y cuidado. Haceros conscientes de lo que es, y de lo que significa realmente el amor de los padres. Y a aquellos que realmente lo tomen en serio y se cogen de Mi mano, Yo os digo: Aprende a reconocer tu falta de amor, entonces Yo, Cristo, te ayudaré a desarrollar y a vivir el verdadero amor a Dios y al prójimo. Pues Yo os di un nuevo mandamiento, que os améis los unos a los otros, tal como Yo he amado. ¡El amor no conoce „quizás“ y „pero „, el amor es!

¡Y así invoco Yo, Cristo, a todas las gracias para que abandonen el campo de la seducción! Yo os pido, transformad el deseo del querer poseer, en el dar. ¡Y así os volveréis felices, nunca más tendréis sed de amor, pues podréis repartir y dar a todos por igual, al mendigo y al rey, a la criada y a la reina, a todos sin hacer diferencia! ¡Esa es la igualdad, la igualdad vivida, eso es la fuerza de los Cielos! ¡Yo invoco a todos los seres humanos, sí, a la humanidad, a todos los pueblos, a entrar en la Fuerza, el Poder y la Gloria del Cielo que viven en vosotros, que lleváis en vosotros y se están difundiendo en la Nueva Tierra!

¡Quién tenga oídos, que oiga! ¡Quién tenga ojos, que vea! Quién pueda captarlo, que lo capte! ¡Yo soy el Jesucristo resucitado, que ha vuelto de nuevo para ir a vuestro lado, para ayudaros, y así poder entender y comprender: Mi y vuestro Reino no es de este mundo!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»