Convertíos en hermanos entre vosotros

Mensaje Mundial – 03. Mayo 2020

En verdad, en verdad os digo, Yo soy Cristo, el Resucitado. Yo vengo a la humanidad al igual que en aquel entonces, cuando regresé con mis discípulos después de Mi muerte. Sí, Yo hablo también en los mundos de las almas. Los mensajes que escucháis son mensajes de la Misericordia y de la Verdad. ¡Claramente y sin ambigüedades son pronunciadas las palabras Verdad, Misericordia, Bondad y Amor! Me llamáis a Mí en vuestra necesidad, a eso lo llamáis rezar, pero en realidad son peticiones de ayuda y de sanación. Sabed, la sanación solo puede surgir de vuestro reconocimiento entre lo bueno y lo malo. Mi lenguaje es claro y sin ambigüedades y os muestra el camino que conduce a la salida de vuestra necesidad, pero deseáis milagros. Y Yo os pregunto: ¿para qué? ¿para seguir actuando en vuestra locura? ¿por qué no veis dónde os encontráis, o dónde participáis? ¿qué queréis que os otorgue el Padre para vuestra salud, seguridad, bienestar y prosperidad?

Vuestros gobiernos que habéis elegido se están armando. Inverten mucho dinero en armamento de guerra. Pero Yo, Cristo, os digo nuevamente: Pon la espada en la vaina. Al igual que en aquel entonces, también tiene validez en la actualidad el mandamiento «No matarás.» ¿Pero qué hacéis vosotros? ¡Sabed, vosotros generales, oficiales y soldados, que la defensa de vuestros países tampoco justifica vuestra posición! ¡Con vuestros uniformes y vuestras máquinas de guerra creéis ser superiores y más fuertes, pero en verdad, en verdad Yo os digo, con vuestras armas os dirigís cada vez más hacia vuestra propia perdición, la ruina y a la destrucción que toda guerra trae consigo! Cada arma es construida para destruir, y vuestras armas se vuelven cada vez más sofisticadas, pero también más crueles. Ellas traerán grandes sufrimientos y dificultades a la Tierra y a los seres humanos. Las almas que desencarnan con estas vivencias estarán cargadas, traumatizadas o envenenadas con una gran sed de venganza. Si el hombre vuelve a encarnarse en la tierra, ¿qué hará? ¿qué camino tomará y seguirá? ¿no debería haber finalizado eso? ¿cuándo vais a estar hartos?

Vosotras madres y padres, os sentís orgullosos de ver a vuestros hijos en uniforme, ¿sabéis lo que hacéis con ello? ¡Estáis llevando a vuestros hijos al altar de sacrificio de la creación contraria y estáis orgullosos de ello! Ellos aprenden a matar, aprenden a manejar y a usar las armas de destrucción, y tarde o temprano matarán. Pero la tragedia de esta historia es que, en ese entrenamiento de soldado, su propia voluntad también es aniquilada. Los sentimientos y sensaciones son combatidos hasta el punto de que ya no molestan, no les recuerdan y ni les perturban. Pero precisamente eso es la conciencia, la conciencia que se le da al ser humano como conexión con el Espíritu de Dios.

También vosotros, países y naciones de Europa participáis en ello y creéis que debéis protegeros. Yo os digo, no os va a servir de nada. Dejad el camino del rearme militar, convertíos en lo que queréis ser, lo que escribís en vuestra bandera y habéis elegido como vuestro himno nacional. Convertíos en hermanos entre vosotros. Hermanos mayores que usan sus recursos para ayudar a los pobres del mundo, compartiendo con ellos. «Tenemos muchas instituciones sociales y humanísticas que ayudan y hacen el bien», os escucho decir. ¿No veis vuestra hipocresía? Vosotros os aprovecháis y explotáis implacablemente a los países pobres, los utilizáis para vuestros fines sin escrúpulos y cuando los hermanos humanos se encuentran frente a vuestras fronteras nacionales, entonces hacéis todo lo posible para no ser invadidos por ellos. Vosotros firmáis acuerdos para que no puedan llegar hasta vuestros países. ¡Los dejáis en manos de un régimen sin escrúpulos, sin derechos humanos ni dignidad! Yo Me dirijo a todos los que sienten y saben esto en su interior, hablo en los corazones de aquellos que todavía quieren lo bueno y ocupan cargos de responsabilidad del gobierno. ¡Si queréis justicia y la deseáis realmente, entonces seguidme a Mí! Dejad de practicar con armas, practicad el trato con personas. En el dicho «Imagínate que hay una guerra y no va nadie», puede reconocerse que, vosotros los seres humanos conocéis muy bien vuestras posibilidades y sabéis que eso es una responsabilidad de cada uno. También la de los padres, que deberán guiar a sus hijos, defendiendo los valores de la bondad humana. Esa es la fortaleza sobre la cual Yo, Cristo, construyo. Mi Marcha Triunfal de la Victoria tocará a muchos, a muchísimos seres humanos en sus corazones. Y los soldados y oficiales ingresarán a Mi Ejército de Paz. Y si llega la próxima gran guerra, que en complicidad secreta ya está planeada esperando la orden para ser iniciada, entonces costaría muchas menos vidas, menos ciudades, pueblos y hogares serían destruidos, si los conquistadores en su toma hostil, no encuentran enemigos, sino hermanos, hermanos que saben que todos los hombres tienen un solo Padre. ¿Entonces qué sucedería? «Algo increíble», podéis pensar, pero Yo os digo: ¡Esta es la actitud de los verdaderos cristianos!

¡Yo hablo en los corazones de los políticos y les pido que asuman su verdadera responsabilidad! ¡Yo ruego a los oficiales y soldados que se pongan de rodillas para pedir asistencia y ayuda divina! Oh, vosotros que todavía creéis defender a los buenos, ¿a quién estáis sirviendo realmente? ¿dónde y en qué estáis participando? ¿dónde están las voces que en su creencia apoyan un cambio revolucionario hacia Mis ideales y Espíritu? ¿Cuánto tiempo queréis seguir en vuestros caminos malignos y nefastos? En Mi camino se necesita coraje, valor y fortaleza, fuerza de fe y valentía para sacrificarse. ¡Sobre ello construyo Yo, Cristo! El Reino de la Paz está construido sobre este fundamento y Yo conduzco a todos aquellos que llevan la Paz dentro de sí, que guardan sus espadas en las vainas, que deponen las armas y con sus manos hacen trabajos artesanos y cultivan la tierra. ¡Yo soy Cristo, Yo soy el Príncipe de la Paz y conduzco directamente a Mis seguidores hacia esa Paz! En Mi territorio, el enemigo solo encontrará hermanos. ¿No sientes el nuevo Espíritu que ya fluye por los países de habla alemana? Así como la lluvia os fue dada como un regalo, así de suave va a ser Mi Revolución, que tiene lugar en los corazones de Mis seguidores.

Sabed, cuanto más practiquéis Mi enseñanza, mejor reconoceréis donde sois todavía una parte de la creación contraria: dependientes, adaptados, amoldados, llenos de miedo, con cuidado para no entrar en la línea de fuego de la creación contraria, en la que con frecuencia os habéis metido. Pero en verdad, en verdad Yo os digo, ¡se acabó el tiempo de los individualistas y luchadores solitarios! Ahora van a ser muchos los que, juntos dejaran resucitar a Mi Espíritu revolucionario en su interior. ¡Oh, vosotros millones, los muchísimos que sienten que el tiempo de la esclavitud ha terminado! Ella acaba cuando los seres humanos superan el miedo a la guerra, al poder de los poderosos, a la burla que no entienden, si, incluso el miedo a la muerte. De esta manera llegareis a la resurrección en la Vida Eterna, abandonareis la rueda de la reencarnación que os condujo una y otra vez a la compensación, la expiación y la reparación y, por lo tanto, a este mundo. Atravesareis el portal que conduce desde la primera Realidad del cuerpo, a la segunda Realidad del nivel del alma, y a través del puente de confianza hacia la tercera Realidad, hacia la Realidad Espiritual, de regreso al Paraíso.

¡El que tenga oídos, que oiga, el que lo pueda comprender, que lo comprenda! No os sorprendáis de que se os regalen tal cantidad de mensajes espirituales, sino, vedlo más bien como un signo, una bendición, pues no queda mucho del tiempo en el que se había quedado detenido el mundo. Como podéis ver, carece de importancia lo que opináis y creéis saber. ¡Aprovechad el tiempo, que os da tranquilidad!

Sed las vírgenes prudentes y sabias que han llenado sus lámparas con aceite. Pensad y reflexionad sobre vuestras vidas, vuestras obras y el significado de vuestros actos. Solo existe el Infinito en el que os encontráis, pero si dirigís vuestra mirada hacia vuestra limitación, entonces quizás os resulta difícil creer, creerme a Mí y a Mi Verdad y confiaros a Mí. ¿Por qué?, preguntaros ¿por qué es eso así?

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»