Red de vinculación

Mensaje Mundial – 29. Abril 2020

¡Yo, Cristo, hablo a Mis seguidores! Yo, Cristo os digo, en verdad, en verdad os digo, Yo soy el que ha regresado de nuevo, el Ungido. Vosotros, que en vuestra fe y creencia habéis aceptado y llevado Mi nombre. Yo me dirijo primero a vosotros, los que os llamáis cristianos. Tenéis el privilegio de ser dirigidos por Mí y por eso llamo a la puerta de vuestro corazón, lleno vuestra alma y fortalezco vuestro espíritu. Y tal como dije, Yo vendré como el ladrón en la noche. Así os lo dije, así sucedió, y ya se ha cumplido. La humanidad no lo notó, ni tampoco el cristianismo. Aunque los signos se cumplieron y fueron visibles para todos a través de la luna de sangre. Fueron las mismas personas las estuvieron presentes en el momento de Mi venida, como las que habían estado presentes en Betania en el momento de Mi ascensión. En verdad, en verdad, Yo os digo que no fue de noche, sino que fue de día, en un hermoso y cálido día de verano. Y Yo vine, dirigido por el ángel Miguel, el guardián de la ley, que me allanó el camino a Mí, el Cristo.

El guardián de la ley también se encarnó y nació al mismo tiempo en el que me Yo encarné como Jesús en el segundo Tiempo, en vuestro mundo de las sombras, en el gran plan de la Redención y del Retorno hacia el Hogar Celestial, para así cumplir el paso y la transformación del nivel del cuerpo hacia nivel del alma y del espíritu. En aquel tiempo él vivía como Juan el Bautista, su madre era Elizabeth, un ser espiritual que estaba y está profundamente conectado con María. ¿Podéis imaginaros que solo seres espirituales superiores asumieron la responsabilidad en este importante plan? El plan tendría éxito, si, debía tener éxito. Y con ese fin se encarnaron muchos seres espirituales. Juntos habían elegido esta misión a Mi lado y dijeron sí ante el Trono de Dios Padre. Esto está profundamente grabado en sus almas, como si hubiera sido imprimido. Ellos lo sabían, lo sabrán, y lo recordarán en sus encarnaciones en la tierra, no sabrán exactamente lo que quieren o lo que deben cumplir, pero si sentirán esta responsabilidad. A veces ellos solo siguen a palabras o a una sensación. Ellos son los buscadores.

Y Yo, Cristo, os hablo a vosotros, los que sienten un gran anhelo de Justicia y Verdad, de Amor y Misericordia. Yo llamo en vuestras almas. Yo llamo en vuestro espíritu: ¡Recordad! ¡Vosotros estáis a Mi lado, como representantes y al servicio del Padre! Nos reunimos por la noche cuando duermes y Yo os fortalezco para llevar la Voluntad del Padre a la tierra. Yo os recuerdo Mi oración: Padre, que venga Tu Reino, hágase Tu Voluntad. Una y otra vez se os ha informado, que el mundo en el que la humanidad se encuentra atrapada, no es el Reino de Dios. Y así actualmente es igual que como en aquel entonces; de nuevo son mujeres las primeras que Me ven, oyen, comprenden y recuerdan. ¡Acordaos de Mis palabras! Han sido mujeres, las que con gran entrega y dedicación han regresado de nuevo a Mi lado.

Oh, vosotras mujeres, oh madres, oh hermanas: entrad en vuestra fortaleza del Amor misericordioso y en la claridad de la Verdad. Ahora se requiere vuestra fortaleza, sin lucha, caminando delante de vuestros hermanos, hombres y padres, para devolverles su dignidad, sin aprovecharse, ni abusar de ellos para satisfacer vuestras necesidades, sino siendo un complemento para ellos. Los géneros masculino y femenino deben sanar en sus roles, pues constituyen una dualidad en la que son y deben volverse de nuevo uno. También vosotras lleváis esta dualidad y comprendéis que se anhela la unidad. Se trata de mucho más de lo que los seres humanos han hecho de ella.

Así Yo vuelvo de nuevo al Plan del Padre, que también es dirigido en este tiempo durante un período de transición, en el que aquellos, que encarnados en la tierra, han venido para ayudar en este importante grandioso Plan de Retorno hacia el Hogar Celestial. Sabed, Yo no estoy construyendo una comunidad en el exterior. Yo os llamo hacia la dimensión cósmica, en la que la cúpula de las estrellas y vuestro altar interno deberían ser vuestra iglesia, pues el templo que visitáis se encuentra en vosotros, en vuestro interior. Vosotros mantenéis limpio vuestro interior, adornado como una novia, para que permanezca en la pureza de vuestro Ser, de vuestra verdadera Vida. ¡Ahí ya vivo Yo! ¡Pues Yo, Cristo, he depositado Mi Luz Redentora en cada alma. Yo soy el camino por el que vosotros andáis. Yo soy la verdad en la que vivís. Yo soy la verdadera vida que os lleva hacia el Padre en la Unidad. ¡La Unidad de la que salisteis, de la que todos venís y a la que todos pertenecéis! ¡Despertad, despertad! ¡Oh, vosotros ciegos, despertad, despertad! ¡Oh vosotros sordos, despertad, despertad! ¡Oh vosotros paralíticos, levantaos, tomad vuestra camilla y andad en vuestro camino hacia el Hogar Celestial! Vosotros sois mucho más. Vosotros sois seres espirituales muy grandes, grandísimos, nobles y sutiles que provienen de la unidad de Dios. ¡Dejad de separaros, dejad de atar, dejad de daros importancia! ¡Mirad quién os seduce a ello! ¡Entrad en Mis filas, actuad como Mis ayudantes a Mi lado y en Mi servicio!

Yo te proporciono todo lo que necesitas para que puedas creerlo, para que aprendas a confiar en Mí y te subordines a la Voluntad del Padre. ¡En el ejército de la Misericordia del Padre, un ejército de Luz conduce hacia la Misión de Paz más grande de la historia! Este es un movimiento en el que se unen todos los que pertenecen a este Espíritu y son conducidos hacia una gran unidad en la tierra, en su totalidad, en Mi Cuerpo de Cristo. Comprended lo que hacéis cuando celebráis vuestros ritos: vuestro hermano sacerdote os dice: El cuerpo de Cristo, y vosotros lo tomáis como símbolo del querer ser una parte de esto, de Mi cuerpo. Captad el contenido de este gesto y aprenderéis a comprender que eso son también verdades de Mi vida, son las palabras de la Última Cena que Yo celebré con Mis amigos. En este tiempo del Espíritu, ahora en la actualidad, podéis comprender el significado de este gesto y de las palabras, pues ahora se trata de eso y solo de eso. Mi vida y Mi palabra han cobrado vida en todos los que a pesar de las muchas dificultades, Me siguieron y esperaron Mi segunda Venida. Entonces Mi segunda Venida es un retorno de todos aquellos que resucitan en Mí. Con ello forman parte y son una célula de Mi cuerpo que acogen en sí, a Mí y al Espíritu del Padre.

Yo, Cristo, os digo: ¡Nosotros vamos a hacer todo nuevo y vosotros sois los participantes fundadores de este nuevo Tiempo, de esta nueva Vida! Ya no existirán más fronteras, ni muros fronterizos, ni alambradas de púas, ni división en „lo mío“ y „lo tuyo“, ni „arriba“ y „abajo“. Es la Vida espiritual hacia la que Yo os conduciré a todos. Todos aquellos que ya se aportan para esta visión y que siguieron y siguen a este buen Espíritu del verdadero bien común, y que son y fueron los luchadores del bien, todos ellos se alegrarán con la obra que ahora va a ser completada. Un ejército de salvación en todos los ámbitos de la vida, humildes y sencillos. Así fueron y siguen activos en la tierra, con una aportación y esfuerzo incansable para hacer cosas realmente buenas y verdaderas. Esos son los Míos, son los guardianes y mantenedores de Mi espíritu, algo completamente diferente a lo que los seres humanos se imaginan. Sabed, son los héroes de la vida cotidiana, son la madre y el padre que dan buen ejemplo para sus hijos, y no actúan según el espíritu del tiempo y ni de las modas. Son las mujeres y los hombres que se complementan mutuamente en su alianza, que la contraen en estima, respeto mutuo, atención, cariño y amor. Son aquellos que viven Mi buen Espíritu en su puesto de trabajo y viven la veracidad y la justicia, pero por ello con frecuencia reciben incomprensión y experimentan marginación.

Y si haces la pregunta: ¿A dónde Padre, a dónde debo dirigirme? ¿Dónde estas Cristo, donde estas Tú? ¿Dónde sucederá todo? Entonces escucha la respuesta: En tu vida, en tu familia, en tu vecindario, en tu pueblo, en las comunidades, en tu puesto de trabajo, allí donde vives, allí dónde se te colocó y te encuentras, aquí está tu lugar, en tu vida! Yo estoy en todas partes y lo que ahora se habla en este mundo se da al mismo tiempo en la red, en la conexión interna en la que se encuentra toda la humanidad. Vosotros tenéis la comunicación de los Cielos a vuestra disposición, que es mucho más eficiente que vuestra red externa. Es una interconexión, la red de vinculación en la que todos vosotros os encontráis, tanto en la tierra como en el Cielo. Oh comprended, vosotros tenéis todo dentro de vosotros, todos vosotros sois seres creativos, creed esto y también veréis al Espíritu de Dios.  Será visible para los ojos de todos, en todo lo que Él hará a través de aquellos que con devoción y entrega se convierten en Sus herramientas. El Espíritu de Dios, que como una suave lluvia de primavera, ya se está derramando sobre la humanidad va a provocar un inmenso crecimiento y transformación a gran escala.

Y si vosotros os preguntáis: «¿Dónde está el origen de todo lo que ahora está sucediendo?». En verdad, en verdad Yo os digo: Todo comenzó en el Cielo y todos, todos los seres humanos pertenecen a él. Todos son hijos de Dios. Cada uno es llamado. Y todo aquel que lo toma en serio, elevando verdaderamente la vida al Espíritu de Dios, cumpliendo los mandamientos y viviendo el amor a Dios y al prójimo, entrará en la red de los corazones que están conectados al latido de Mi corazón, que soy Yo. ¡Yo soy el cuerpo de Cristo, que fue Jesús, que es Cristo, en la Unidad del Padre y del Espíritu de Eternidad a Eternidad!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»