El dragón rojo ha sido vencido

Mensaje Mundial – 08. Abril 2020

Como preparador del camino de Jesús elevo de nuevo mi palabra que toca el centro de los mundos de los bajos fondos con sus oscuros secretos: ¡Hosanna! ¡Alegráos, el dragón rojo ha sido vencido! ¡El poder, la riqueza y la ramera de Babilonia han sido derrotados!

Son aquellos que, en nombre de Dios y en nombre de Su Hijo Cristo, cometieron actos inmorales con el poder y la riqueza. Son todos aquellos que, con falsas promesas condujeron a los seres humanos hacia dogmas y ritos externos, así atándolos y seduciéndolos. Ellos «mejoraron» la enseñanza sencilla del Nazareno, el hombre de Galilea, creando instituciones, sacerdotes, obispos, cardinales, si, incluso representantes de Dios sobre la tierra. A aquellos que con santidad aparente e hipocresía simulan predicar y enseñar en nombre de Dios ensalzándose en sus misas, a ellos les llegará también la cosecha de su siembra. Aquellos que traicionaron con sus intrigas, que ataron e hicieron dependientes de ellos a las personas de buena fe, esos tendrán que responsabilizarse ahora, no solo ante los hombres, sino también ante Dios. No podrán eludir, aunque busquen pretextos, el tener que cargar con la responsabilidad. Tampoco podrán esconderse todos los grupos religiosos que mostrándose como corderos, pero siendo en el fondo lobos furiosos, condujeron con falsos profetas a las personas de buena fe hacia la desorientación. Ellos deberían hacerse conscientes de su hipocresía y santidad aparente cuando residen en sus palacios e iglesias con oro y plata, purpura, pompa y opulencia. ¡Ellos deberían arrodillarse en el Templo del Corazón, en el Palacio del Cosmos, en el Salón del Trono del Todo-Uno! ¡Todo eso no es digno de vosotros! Estáis cegados, y si sois sinceros, también indefensos. Os encontráis en la debilidad que obliga al hombre a arrodillarse con humildad. Abandonad vuestros caminos equivocados y entrad en vuestro templo interno. Ordenadlo y echad de vuestra casa todo aquello que os sedujo y seduce, aquello que hizo de vuestras organizaciones la ramera de Babilonia. ¡Por la Voluntad de los Cielos, sed sinceros, sed sinceros con vosotros mismos! Actuad para el bien de todos, así actuáis también para vuestro propio bien. Escuchad y sabed: Yo, el ángel Miguel, he puesto mi espada en vuestros lugares de reuniones que ahora carecen de valor, pues ya han caído.

De nuevo os gustaría abrir vuestros templos e iglesias para conducir a todos aquellos que han buscado la ayuda, la creencia y la fe. Con vuestros ritos y oraciones predefinidas los habéis convertido en serviles hombres de “si”. Yo conozco vuestras obras, conozco vuestra realidad y os digo, todo está cayendo en picado: Ved, vuestros templos e iglesias no fueron ni son lo que aparentaron ser y ahora permanecen vacíos con las puertas cerradas.

Oh, vosotros los creyentes de buena fe que sois veraces, abandonad los centros de la santidad aparente e hipocresía que arrastraran a muchos en su caída en el abismo. Sabed, los juicios de Dios son justos. Las campanas van a seguir sonando para vosotros, sin embargo, se las ha elevado y puesto al servicio de Dios: Ahora os llaman en vuestro interior. Recordad la misa o culto divino al que cada día asistíais: Ahora os llaman para el servicio a Dios y al prójimo. Para ello no necesitáis intermediarios que, como serpientes astutas, administran y gestionan vuestra herencia, escogen palabras aprendidas, calculadas, con tono dulce, convirtiendo de esta forma a los creyentes y personas de buena fe en sus víctimas. Yo os pregunto, ¿qué sucede, cuando ciegos conducen a ciegos, cuando seducidos conducen a seducidos?

¡Y si os preguntáis, ¿qué me va a quedar?, así os respondo: ¡No os quedará nada de lo que denominabais propio, de lo que os trajo honor, fama, importancia, reputación, prestigio, prosperidad y bienestar! ¡Pues todo eso carece de importancia ante Dios! Eso pertenece a los bajos fondos y a los mundos de las sombras con sus jerarquías en las que vosotros jugabais un papel. Es el juego malicioso con el poder y la influencia, con el querer ser y poseer. Todos los de buen corazón que creen en el honor, la fidelidad, la justicia y la dignidad, son los engañados y defraudados. ¡Los niños son deshonrados abusando de forma vergonzosa de su confianza! Vosotros, que negáis y encubrís vuestra culpa: ¿Por cuánto tiempo van a quedar impunes vuestras obras? Todavía os encontráis en la ley de siembra y cosecha. ¡También para vosotros tiene validez la balanza de la justicia con la que vosotros también medisteis!

¡Todo aquel que anhele la justicia, desee justicia y tenga sed de justicia, ese va a reconocer la Justicia de Dios en los efectos que van a venir! Todavía queda tiempo, pero es un breve tiempo. Así reflexionad sobre las palabras de Jesús cuando estaba colgado en la cruz y dijo al ladrón: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.» Comprended, todo aquel que se haga consciente de su culpa, se arrepienta, vea lo injusto y el daño que cometió, para ese fueron habladas estas palabras. Tuvieron validez en aquel entonces, tienen validez en la actualidad y tendrán validez en tanto las almas vivan en los mundos de la caída.

¡Oh, escucha estas palabras de Jesús de Nazareth! ¡Ellas también tienen validez para ti, el que escucha y lee estos mensajes que vienen del Cenit de los Cielos! Ellas son el Agua de la Vida de Dios que se ofrece a todos los sedientos. Palabras que vienen del Espíritu de Dios, del Espíritu que se vierte cada vez más sobre todos los hombres y todas las almas. ¡El Espíritu de Dios no se detiene ante puertas cerradas, ese Espíritu entra en los hombres, en las almas, en las casas, pueblos, ciudades, naciones y países! ¡Ese Espíritu llena el tiempo y el espacio con un poder y fuerza imparables! Con la velocidad del viento van a difundirse estos mensajes por toda la tierra, en los mundos de la caída y por todos los planos de las almas. Van a ser apoyados y multiplicados por todos los que viven y actúan en ese Espíritu. Ellos no preguntarán si eso es posible; ellos van a saber, que así es.

¡Entrad en el Coro de la Paz, en la Misión de la Paz, en la Marcha Triunfal de la Victoria del Rey de los Reyes! Y si preguntáis: «¿Cómo va a suceder esto?», así respondo: ¡Haciendo las paces y manteniendo la paz, ganando victorias sobre vosotros mismos y sobre el pecado! ¡Y si habéis escrito la justicia en vuestras banderas, entonces luchad por ella, siendo y volviéndoos justos en vuestros pensamientos, palabras y obras! ¡Este es el Camino de Jesús de Nazareth, el hombre de Galilea, que lo recorrió delante de nosotros, permaneciendo justo dentro de la gran injusticia, permaneciendo misericordioso cuando faltaba la misericordia!¡Esa fue Su lucha contra las fuerzas, que hay que vencer y que Él venció! Sin embargo, vosotros seres humanos no veis, no comprendéis, ni captáis lo que eso significa para vosotros. Tampoco lo creéis realmente. Para vosotros la vida de Jesús de Nazareth fue simplemente una historia, cuya dimensión real no se os ha hecho consciente.

¡Creed, creed estas palabras que os avisan, para que deis la vuelta, hacia el recogimiento y la interiorización, que son la realidad, si, que son la Verdad! ¡Entrad en humildad, arrodillaros ante vuestro gran Dios Creador, y encontraréis un Padre amoroso y generoso!

Y si os preguntáis: «¿A dónde tengo que orientarme?», entonces escuchad la Voz del Cielo que os dice: ¡Entrad en vuestro interior! Orientaros hacia el interior y orientaros hacia Dios. ¡Entrad en el Templo Interno, purificadlo para la honra de Dios, que desea habitar en vosotros!

Oh ved, comprended y captad: ¡El retorno a casa del hijo pródigo, de la hija pródiga, se va a convertir en la Fiesta de la Familia Divina! ¡Así se prepara a los retornados para la Fiesta de la Boda, en la que cada célula se unirá en el Cuerpo de Cristo, en la Unidad, en el Ser Divino!

El que tenga oídos, que oiga, y sabed: ¡El alma sabe! ¡Ella se ve como la novia del cordero que, a través del cordero de Dios, el sacrificio de Jesús de Nazareth, consiguió entrar en la Unidad!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»