El cordero

Al comienzo, 10. 04. 2020

Es la mañana de Mi juicio. Todavía está todo tranquilo. Algunos creyentes están rezando salmos en las calles, pues han venido a Jerusalén para celebrar la Pascua. Todavía no ha amanecido, pero se escuchan los primeros pájaros. Yo converso con Mi Padre: «Padre, Tú me has guiado en Mi camino, me has enseñado, me has dejado enseñar, y me has puesto a prueba. Yo Te seguí, aunque el camino fue difícil. Pero, ¿estás seguro de que este es el momento adecuado?» «Sí, Yo lo estoy.» igual que otras veces, escucho las respuestas de la voz en Mí. «Pero los discípulos, no entendieron lo que pasó. Todavía no me han entendido a Mi, ni tampoco a Tí. ¿No es demasiado pronto para ellos? Esa preocupación y el paso difícil que tenía ante Mí, me provocaba angustia y opresión. Mi estómago estaba contraído y mi boca estaba seca. «Padre, toda la ciudad está llena de personas creyentes, ¿deberá suceder ante todas esas personas?» «Es un signo importante y surgirá un nuevo Pueblo. Muchos Te seguirán.» De nuevo pensé en los discípulos que unos días antes, la noche anterior antes de Mi arresto, se quedaron dormidos en vez de estar en vigilia. Ellos no captaron la seriedad de la situación. «Tu estarás con ellos después de Tu Resurrección, todo el tiempo que sea necesario. Como testigos van a transmitir todo lo que han experimentado Contigo. Sus historias serán tan diversas que van a ser resumidas en un libro. Actualmente estamos escribiendo los últimos capítulos.» «Padre, eso no me lo puedo imaginar. No me gustan las multitudes. Tengo miedo ¿Estarás Tu Conmigo? «Yo siempre estoy Contigo. ¡Quédate Tú Conmigo y en la Realidad Espiritual, en la que Tú sabes que eso tiene que ser así! Tú conoces las profecías. ¡Tú lo sabes! «Sí, Padre, Yo lo sé. Ellas me fortalecen.» «Aférrate a ellas, entonces Tú las recordarás incluso en los momentos más difíciles. Permanece en la Realidad Espiritual. Hoy mismo estarás Conmigo en el Paraíso. De vuelta. ¡Tu lo habrás logrado y nosotros celebraremos la gran victoria! Es un hito importante, un momento decisivo. Con ello se conseguirá que la creación contraria pueda regresar hacia la Creación.» «Lo que Yo estoy pasando no puede sentirse como una gran victoria. Las heridas en mi espalda duelen. ¿No podría haberse encontrado un camino más fácil? «Es el camino que estaba predeterminado. Acuérdate de ello.» «¡Oh Padre, lo sé! Pero una y otra vez habla esa otra voz dentro de Mí.» «El príncipe de este mundo Te ha reconocido a Ti y a tu papel. Él conoce el plan y lo importante que Tu eres. El intenta atacarte a Ti con todos los medios posibles para provocarte inseguridad. El intenta hacerte miedo y deprimirte. Se burla y se ríe ante tu cara y celebrando tu derrota. ¡No le escuches! Recuerda: ¡Tu Reino no es de este mundo!» «¡Quédate Conmigo Padre, quédate Conmigo! ¡Yo no sé si voy a ser lo suficientemente fuerte!» «¡Levántate, levántate en Tu verdadero origen, en el Espíritu! Hoy vas a morir en la cruz y también te sentirás abandonado por Mí, pues la fuerza contraria hará todo lo posible hasta el último minuto para hacerte cambiar de opinión. Ante la visión de tu muerte, ella te mostrará tu ridiculez y te dirá que Yo te he abandonado. Ella querrá hacer de tu victoria una derrota. Será una batalla final con un dolor indescriptible, con el ridículo y la humillación. Tú serás el cordero. Tú serás sacrificado inocentemente, y serás tentado hasta el máximo. ¡Si en todo lo que te va a suceder consigues permanecer en el Amor y en el Perdón, entonces ayudas con ello a todos los seres humanos, a toda la Creación! ¡Tu vas delante! Cree y confía hijo Mio, sé valiente y lleno de esperanza.» «Yo lo sé, pero el acontecimiento será muy duro y difícil.» «En el futuro este día será celebrado por muchas personas. Al igual que el día de Tu nacimiento. Se escribirá un nuevo Tiempo.» «¿El día de Mi nacimiento? ¿Cómo se sentirá Mi madre hoy, cómo soportará al verme morir?» «Ella Te apoyará. Ella es fuerte y Te ayudará a permanecer Conmigo.» «¿Y qué sucederá con Miriam y Juan, cómo se sentirán? ¿Lo comprenderán?» «Necesitarán su tiempo. También Miriam como mujer finalizará el camino que fue planificado. María los ayudará a los dos.» «Ahora estoy más tranquilo. Me siento elevado en Ti. En Tu amor.» «¡Tú has elevado Tú Espíritu hacia Mí!» «Entonces permaneceré allí ahora.» «Lo que vas a experimentar hoy te llevará de nuevo hacia tu ser humano y a todas las dudas. Tu te sentirás abandonado por Mí, pero a través del perdón, encontrarás el camino de regreso hacia Mí y te elevarás en Mi Espíritu. Es el camino de la creencia y de la fe que deberá fortalecerse a través de todas las dudas y los momentos más difíciles. Es el camino que todo ser humano tendrá que enfrentar. Es el camino, del retorno al Hogar, del dar la vuelta y pasar desde la oscuridad hacia la luz, saliendo de la ilusión en la que os encontráis para elevaros completamente hacia Mí. Ese es el camino de regreso al Paraíso, el camino de regreso hacia Mí. La victoria sobre tu voluntad propia, que será depositada en Mi Voluntad. Es el camino que todo ser humano deberá recorrer, de regreso a la unidad y que Tu sigues con tu camino hacia la cruz. Durante mucho tiempo la cruz será vista como la cruz de la derrota, la cruz del dolor. Pero cuando llegue el momento, los seres humanos lo entenderán, la verán como la Cruz de Victoria y Libertad y la elevarán hacia la Cruz de Luz. ¡Acepta el dolor, vence la voz contraria en Tu interior! ¡Legiones de ángeles te acompañarán hoy. No vas a estar solo! ¡Eso se predijo, Tu lo sabes! ¡Eso se predijo, recuérdalo y aférrate a ello! ¡Hijo Mío, sigue en la Marcha Triunfal de la Victoria! ¡Toda la creación lo está esperando y te seguirá a Ti por este camino, sí, deberá seguirlo!»