Yo rompí el hechizo

Mensaje Mundial – Viernes Santo – 10. Abril 2020

¡En verdad, en verdad os digo, Yo soy Cristo y Yo os hablo! ¡No importa si los seres humanos lo consideran posible o no! Dejad a los escribas y fariseos del tiempo actual, aquellos que han estudiado Mis palabras. No preguntéis ni os orientéis a aquellos, que creen saber, lo que podría ser, lo que es y no es. Aquellos que creen que Yo debería venir a sus filas y hablar allí de nuevo. Así sucedió hace 2000 años. Ved, Yo he venido como el ladrón en la noche y he actuado de forma invisible para el enemigo de Dios. Esta vez no voy a estar perdido, como lo están los seres humanos, pues Yo cargué con el pecado y la injusticia. Yo miré cara a cara a la falta de misericordia, soporté la burla con amor, seguí el camino del sufrimiento de la pasión, cargué con la cruz y Me desmoroné varias veces. Del mismo modo se desmoronó la esperanza en Mis seguidores, y debido a esto, muchos de ellos en la época actual, no están dispuestos a confiar de nuevo en Dios. No ven la verdadera historia, no comprenden su significado. Ya no les motiva más, a pesar de que esta historia se celebra mundialmente año tras año. ¡Los jóvenes ya no se interesan más por este bla, bla, bla, falto de fuego del entusiasmo y la alegría, que en realidad este acontecimiento en Jerusalén debería haber despertado! Venid Conmigo, el que vivió como Jesús, el hombre que estuvo en Nazareth y en Galilea. ¡Venid Conmigo en estos días que vosotros conocéis como festivos, sin haberlo comprendido! Tantas oraciones, muchos desean aclaración, y así será y se os dará.

Estáis todavía mirando a la muerte en la cruz, que en vuestros ojos significa derrota y debilidad. Pero en verdad, en verdad Yo os digo, eso no es así. ¿Creéis realmente que Dios Me abandonó y que Dios os ha abandonado? En tanto observéis ese acontecimiento únicamente desde el punto de vista humano, entonces no vais a ver ni comprender la Verdad del Espíritu. Fue Mi Voluntad y fue Mi Plan, el venir al mundo de las sombras para traer la Luz, para difundir la Verdad, para mostrar el Camino de Vuelta al Hogar y para iniciar el Retorno de todos los hombres y almas. Así Mi camino de la cruz fue en realidad el camino del héroe y Mi cruz os mostró la aceptación, el aceptar todo aquello que sucede. ¡Tomad vosotros la cruz, cargad también con vuestra cruz! Creed que nada pasa así simplemente, creed que no existen casualidades y también vosotros los que se os encontráis en el cumplimiento de vuestro camino. Preguntaos, ¿qué fuerzas Me dificultaron la vida? Preguntaos, ¿qué fuerzas os hacen la vida difícil? ¿Quién tuvo interés en humillarme a Mí ante todo el mundo? ¿Y por qué? ¿Qué sucedió realmente en aquel entonces? ¿Quién Me sigue humillando? ¿Quién Me deja colgado en la cruz sin afectarse, sin experimentar el acontecimiento en su corazón? ¡Una y otra vez las mismas palabras, los mismos rituales, en los que os arrodilláis, sin sentir la humildad! No os sorprendáis si las iglesias permanecen vacías y se convierten en empresas de servicios, para traer un poco de elevación en los días festivos, satisfaciendo así vuestras necesidades personales. Hace tiempo que el Espíritu se ha retirado de vuestros magníficos edificios, de vuestras ceremonias, rituales y dogmas. Vuestras reuniones, también vuestras oraciones, ¿para quién son? ¿se encuentran realmente en el servicio a Dios y al prójimo? ¿Por qué os pregunto Yo, sigue mirando la humanidad al cuerpo en la cruz, a la derrota de Mi vida terrenal?

Y si vuestros hijos preguntan, ¿por qué deben creer en un hombre, que ante los ojos de todos se le colgó en la cruz y murió?: reflexionad sobre esta pregunta. ¿Dónde habéis quedado atascados en la historia de vuestra creencia? 2000 años, 2000 años y seguís viviendo como si Yo nunca hubiera existido entre vosotros. ¡Mi historia finaliza como una gran victoria, Mi historia fue el viaje del héroe, pues a través de Mi sacrificio alcancé el «Está Consumado» y Me entregué como cordero del sacrificio! Para Dios hubiera sido muy fácil, sacarme de las manos de Mis verdugos y torturadores, pero se trataba de mucho más que el cuerpo del hombre. Y así es, se trata de mucho más. Se trata de vuestro avance y del pasar hacia la realidad espiritual y la verdad.

Existía un gran riesgo para el Mundo Espiritual, también para Mí y para todos los participantes del acontecimiento, pues todos se habían preparado lo mejor posible. La creación contraria del mundo de las sombras estaba en peligro de caer todavía más en las tinieblas, se habían quedado casi sin fuerza creadora. Habían desperdiciado la herencia, la herencia divina. Yo Cristo soy el responsable por el mantenimiento de la Creación y presenté al Padre y a los Príncipes Celestiales Mi Plan para detener la Caída, para llevar a todos los Hijos del Cielo de vuelta al Hogar Celestial. Yo sabía lo que Me vendría, pues Yo lo había elegido y eso estaba grabado profundamente en Mi interior. Sin importar lo que Me sucediera, Yo debería mantenerme en Mi Creencia y no debía fracasar. Mi Padre Me dejo partir, pero con gran preocupación sobre la difícil y peligrosa misión. Mi vida desde el nacimiento hasta Mi muerte fue una gran incógnita llena de incertidumbres. Siempre con las preguntas: ¿Lo va a conseguir? ¿Va a aceptar Mi madre su misión? ¿Resistiré Yo, el hombre Jesús? ¿Y resistirán Mis seguidores? Como vosotros sabéis, cuando uno se encarna como ser humano, olvida lo que se ha propuesto y la tarea que tiene. El plan del alma está oculto, el ser humano se lo tiene que destapar, trabajar y desarrollar paso a paso. Así fue también para Mí, el hombre Jesús. Así es también para vosotros hombres que vivís en la actualidad.

Se me condujo de la mano de Mi madre en la vida, ella me condujo desde su gran fe y creencia hacia Mi fe y creencia. Aunque con frecuencia se le partía el corazón, ella sabía, que Yo me encontraba en el Plan Divino y al Servicio de Dios, y también sabía, qué tarea Me esperaba. Ninguno de nosotros sabía como iba a acabar esa historia, ni qué difícil se iba a volver. Así conocí a Mis enemigos, los aspectos humanos del ego, el antagonista en mí. Conocí a las fuerzas contrarias de este mundo con sus tácticas de miedo, desmoralización, humillación y seducción. Tuve que sentir su poder, aprendí a conocerlas en todas sus variantes y sombras, y aprendí a enfrentarme a ellas con éxito. Fui considerado solitario, Me retiraba con frecuencia en la soledad, en la tranquilidad y como persona era reservado y muy serio. Solo Mi madre comprendía mi forma de ser y con frecuencia interfería entre José y Yo. José no Me podía comprender, Yo era para él un misterio. Su hijo Jacobo, que era mi hermanastro, estaba con frecuencia de Mi parte, silencioso y parco de palabras, pero era una persona de confianza. Yo tuve personas que me apoyaban y tuve enemigos, tal como suele ser en cada vida humana. Cuanto más entraba en Mi misión, tanto más se me atacaba. Esta lucha con y en Mi mismo, se describió en el desierto por el que caminé. En ese tiempo aprendí a centrarme en Mi interior, y a vivir según Mi propia opinión y convencimientos. Yo empecé a predicar y creía conocer y cumplir cual era Mi misión.

Muchos detalles de Mi vida no han sido transmitidos. Varias veces se me atacó y fui molestado durante Mi misión, siendo detenido y encarcelado. Discutía con Dios y giraba en autocompasión, sin poder comprender, por qué Dios permitía eso. Tuvo que pasar un tiempo hasta que reconocí que el antagonista hablaba en Mí. El me manipulaba y sugería, que Yo era indigno, ignorante, analfabeto, solo un hijo de carpintero. Seguro que Dios encuentra otros que son mejores que Yo, para entrar en Su Servicio. Sabed, el dudar de uno mismo es la herramienta preferida del diablo, para asustar y provocar inseguridad en los que son llamados, invocados y elegidos. Tuve muchas luchas en Mi interior, hasta que descubrí el antagonista en Mí. Entonces comprendí y sentí una gran alegría por ello. Estas experiencias y conocimientos Me prepararon, fortalecieron y fueron importantes para lo que iba a tener que venir.

Poco antes de ir a Jerusalén, vi que Yo iba a morir allí. Yo hablé con María, Mi madre, sobre las imágenes que vi en Mi camino. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Yo sentí que ella había tenido imágenes similares que le partieron el corazón. Llorábamos mucho. Sin palabras nos apoyábamos mutuamente y pedíamos a Dios, nuestro Padre, que nos diera Su ayuda y Su fuerza. Pedro vino y nos encontró tan desconsolados. Le dije lo que ahora sabía con certeza: Yo iba a morir en Jerusalén. Despavorido contestó: «¡No, no, entonces no iremos a Jerusalén!»

Las palabras que Yo le respondí «¡Apártate de Mí, satanás!», fueron también para la tentación en Mí, que quería evitar el camino que en ese momento acababa de ver. En Mí empezó una gran lucha. Yo pensaba que tenía una misión: ¿No tenía Yo, como hombre, enseñar y predicar sobre el Amor de Dios? ¡Pero si acabo de empezar hace poco! ¡Y además el gran dolor y sufrimiento de Mi madre! «¿Es esto realmente Tu Voluntad, Padre? Yo pensaba hacer cosas importantes por Ti, ¿cómo es posible? Los apóstoles todavía no están preparados, no lo van a soportar, no lo van a comprender, y Yo tampoco lo comprendo. ¡Yo tampoco lo comprendo! Pero, que se haga Tu Voluntad, que se haga Tu Voluntad.»

María, Mi madre, la vi poco antes de la última cena, nos abrazamos, ella Me besó en la frente, Yo la besé en la frente, y juntos dijimos: «¡Que suceda la Voluntad del Padre!»

A continuación vino Mi tiempo de la pasión, duró varios días y fue el último trayecto del camino. Por primera vez en el huerto de Getsemaní se Me mostró todo el camino, y Yo dije: «Padre, si es posible, que pase de Mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga Tu voluntad, no la Mía.» Entonces pude ver la dimensión espiritual de Mi Plan, entonces entendí, comprendí y capté que era necesario soportar la prueba máxima: La traición de mis amigos, la injusticia de la ley, la dureza del régimen romano, el tener que aceptar y soportar a los seres humanos. A través de ello y solo a través de ello, Me fue posible dejar la Herencia del Cielo como Redención en las almas. Con ello se rompió el hechizo que se había puesto sobre el mundo de la caída. Oh reconoced y comprended, Yo he roto con ello el hechizo que se puso sobre el mundo de la caída. En el Está Consumado se incluía un gran avance, si el Retorno y la Conclusión en uno. ¡Ninguna derrota, victoria! ¡Victoria en todos los planos! Redención para todas las almas que deseaban ese regalo de la Redención y siguen el camino como Yo. Ellas experimentarán cosas similares, ellas también podrán decir el Está Consumado y resucitarán en la vida verdadera, la verdadera Creación, en este camino que todos vosotros tenéis que superar. ¡Las fuerzas oscuras, las tinieblas, los seres de las sombras, lo demoníaco y lo satánico no tienen ningún poder sobre vosotros, si vosotros no se lo dais! Seguid vuestro camino del calvario hasta el final, sed valientes y fuertes, y ved la Resurrección que os espera. ¡Ved la Vida Verdadera en la que ya no existe más la muerte!

Oh ved, se va a disolver el gran atasco de almas que condujo a la superpoblación de la tierra. ¡Una inmensa alegría va a llenar a todos aquellos, que comprendan en si mismos el regalo de la Redención!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»