Haced penitencia

Mensaje Mundial – 07. Abril 2020

Yo, el Portador de la Voluntad Divina, estuve activo en todas las épocas como preparador del camino para el Padre y el Hijo. También en la época de Jesús de Nazareth mi tarea fue prepararle el camino. ¡Como Juan el Bautista llamé en aquel entonces para hacer penitencia! Yo luché con la espada de la Verdad, mostré el espejo a la mentira que conduce al engaño. Esto costó mi cabeza en aquel entonces y desencarné de aquella vida con santo enojo e ira. ¡Aquella que exigió mi cabeza, Yo la había denunciado como pecadora y también ahora la acuso! ¡Yo la invito, ante todo el mundo, para que abandone su juego falso y haga penitencia! ¡Y todos los que imitan su ejemplo, los que esconden la cabeza bajo la arena y prefieren ignorar lo que ven! Yo les llamo para que tomen la responsabilidad propia y den la vuelta: ¡Reflexionad y despertad del mundo de castillos en el aire que habéis inventado! Vosotros seres humanos, ¿de qué os sirve la mente, si no la usáis? ¿habéis olvidado que vais a ser medidos según vuestras obras? ¡La verdad va a salir a la luz, sin impedimentos! ¡Así, Yo os digo, los molinos de Dios muelen despacio! ¡Y ahora se ha acabado el tiempo! A partir de ahora todo va a suceder de forma más rápida. ¡Estad atentos a vuestros sueños, a las cosas insignificantes y pedid conducción en vuestro interior!

Con ello llegamos a un tema que no os va a gustar, pues descubre una gran tentación: la seducción de los sexos. Ya en aquel entonces llamé la atención a la infidelidad y cuando el instinto del varón le convierte en un ser débil manipulable, siendo esclavo de su líbido o deseos carnales. La mujer seduce con sus atributos femeninos, se ofrece y ha perdido la vergüenza, la dignidad y la honra. El principio demoniaco ha establecido y difundido con éxito entre los seres humanos el amor egoísta que ata, el amor personal egocéntrico y el amor sexual. A su vez ha ensuciado, degradado y deshonrado la palabra amor, olvidando el Amor Divino, elevado, altruista e impersonal. ¡Con ello ha bloqueado a todos aquellos que llevan el Amor Divino en sus corazones y lo podían haber traído a este mundo!

¡Que profundo habéis caído! ¡Qué alejados estáis del Amor de Dios! ¡Oh, no desviéis vuestras miradas ni cerréis vuestros ojos ante mis palabras de la Verdad! ¿Cuántos caminos habéis andado en ese camino de la infidelidad y de la codicia sexual, a pesar de haber establecido la alianza matrimonial y dado una promesa con vuestro «Si»? ¡Como traidores de esta alianza, habéis herido sentimientos profundos, habéis abandonado vuestros hogares y a vuestros hijos, haciendo de ellos unos huérfanos! Este comportamiento es considerado desde hace mucho tiempo como normal y progresista. A su vez es proclamado, vivido y aconsejado como un derecho a la libertad. Sin embargo vosotros habláis de amor. ¿De qué clase de amor se trata eso? Así preguntaos sinceramente en vuestro corazón, ¿qué emociones son las que os hacen adúlteros y dividen la unidad de la alianza en dos partes, en «el mio» y en «el tuyo»? Yo os digo y se, que mis palabras van a tocar a muchos de vosotros, pero los seducidos no deben verse como si aparentemente fueran «los buenos» y los vencedores. Ellos sacrificaron sus hijos, dejando sus hogares sin protección y definieron su ruptura de confianza como un poder elevado y una conducción.

Mirad en vuestro mundo, ¿no se ha convertido en Sodoma y Gomorra? ¿No tienen razón los creyentes de otras religiones cuando critican a los cristianos por su libertinaje, corrupción, perversiones, excesos y decadencia sexual? Yo hablo a todos aquellos que siguen estos caminos y se toman el derecho de deshonrar el amor y el Amor de Dios. ¡No lo nombréis más amor, denominadlo atracción, nombradlo corporalidad y líbido, pero no lo llaméis amor! Para poder conocer el amor, tenéis que conocer a su vez el sacrificio, el servir, la protección, el atender y cuidar. Eso surge cuanto transformáis paso a paso vuestra atracción y líbido, en un auténtico trabajar conjunto, el uno para el otro, hacia la pureza.¡No prometáis votos de castidad si no los queréis respetar! «No debes codiciar, no debes codiciar a la esposa de tu vecino.» ¡También esto lo deberíais conocer vosotros los cristianos!

Vuestros hijos, que habéis convertido en indefensos desamparados, ven vuestro mundo de infidelidad, experimentan vuestras mentiras y aprenden una normalidad construida sobre infidelidad, traición y ruptura de confianza.Pero vosotros padres, sois responsables por ellos, ¿qué ejemplo sois y qué valores les queréis dar? También se debería reflexionar sobre este tema, ¿qué huellas de dolor dejáis detrás de vosotros? Pedid perdón y perdonad, arrodillaos y dejaos mostrar lo que habéis provocado en vuestros caminos. Os dirigís a terapeutas consejeros de pareja confiándoos a ellos: ¡Sería mejor que entrarais en vuestro corazón y pidierais a Dios Su conducción! Y si vuestros terapeutas y amigos os acompañan en vuestros caminos de la infidelidad, aquí me permito hacer la pregunta: ¿A qué dioses rezáis y a qué conducción os confiáis? ¡Parad de jurar y de prometer fidelidad eterna! Aprended primero lo que es fidelidad, y entonces pedid fortaleza, también para mantener la fidelidad en la tentación. Fidelidad es una parte del honor y la dignidad, que deberíais y podéis desarrollar.

Y si pertenecéis al grupo de los engañados y traicionados, los abandonados de estos tiempos, entonces mantened en vuestro corazon el honor y la dignidad de vuestro lazo de unidad. ¡Perdonad, perdonad, perdonad, pues esa situación no os viene por casualidad! Vosotros los seres humanos os encontráis en la ley de causa y efecto, en el equilibrio y compensación de culpas antiguas. Aceptad y soportad el dolor, pues quizás vosotros en el pasado también habéis dañado a otros con una vida egocéntrica de libertinaje. Podéis rezar y pedir para poder experimentar y dar, el auténtico y verdadero amor. ¡Parad de jugar el indigno juego de la seducción! ¡Controlad vuestras miradas deseosas! ¡No lancéis más las redes de deseos hacia otras personas con el deseo de abusar de ellos con vuestros bajos instintos! ¡Reducid las tensiones, para que no os veáis obligados a descargarlas con el impulso del instinto! Yo sé que no os gusta escuchar esto. Yo sé que es una herida en vosotros, pero Yo soy la voz, que llama la atención a todo lo que no pertenece ni transcurre según la Voluntad de Dios. Y si mis palabras desencadenan incomodidad y oposición, entonces siente tu conciencia y escucha lo que ella te dice sobre los vicios antiguos que llevas en ti. Acuérdate del cuenco de fuego. Y si reconoces tu culpa y pecado, y te arrepientes de ello, entonces entrégalo a Cristo. Él lo elevará hacia el Fuego de la Redención: ¡Ve y a partir de ahora no peques más!

Así como las autoridades os atan, así os ata también vuestro amor propio y os hace prisioneros de vosotros mismos y de vuestras necesidades. Os atáis con la voluntad propia y entráis en una relación de unión intima, que en realidad no lo es. ¡Amor no ata, amor deja libre! ¡Y si os sentís atados, entonces liberaros de las cadenas, sin herirse, sin traicionarse, sin acusarse! ¡Yo soy el ángel Miguel y hablo desde la Voluntad de Dios! ¡Yo no soy una carta, que se echa y entonces se recibe respuesta para preguntas de la vida! ¡No lo hagáis más, pues esto no es la Voluntad del Padre! ¡No necesitáis ningún oráculo! Comprended y sabed: ¡Aquel a quien le dais el poder, a ese le dais vuestro libre albedrío! ¡Entonces ese libre albedrío es ocupado por la seducción y os conduce hacia la desorientación! Yo llamo en vuestros corazones, Yo llamo en vuestro mundo: ¡No deis la espalda, sino, orientaos hacia Dios! No os quejéis por la dureza de las palabras: ¡Ved más bien que se necesitan de forma urgente! ¡Pues los efectos que van a venir, van a ser duros y amargos!

Todavía es un tiempo de gracia. Aquellos que den la vuelta, aquellos que se arrepientan, van a ser redimidos. Hace 2000 años se exigió mi cabeza por esta verdad, y ahora esto no va a ser posible. Todos aquellos, que critican mis palabras y se quejan, se alteran, se apartan e ignoran las advertencias, deberán sentir, y sentirán los efectos de sus actuaciones.

Es tiempo de cosecha, y Cristo administrará justicia sobre las obras de cada uno. Así escucha las palabras que proclaman una gran penitencia mundial y son pronunciadas en la atmósfera para alcanzar a todos los que se denominan cristianos, así como todos los demás en toda la tierra, todos los hombres y almas de buena voluntad.

Las campanas de vuestras iglesias os deberían recordar los días mundiales de penitencia, que son pregonados en este tiempo de la pasión de Jesús de Nazareth, para que sea también vuestro tiempo de la pasión y pueda terminar vuestro camino de sufrimiento. Cada comunidad, cada religión, cada iglesia, todos los creyentes están incluidos en estos días de oración y penitencia, que todos desean alcanzar en la pandemia, en el sufrimiento y en las enfermedades. Haced penitencia, pedid gracia y todo aquello que se os hace consciente y sea pecaminoso, llevadlo a Cristo para la Redención de esa culpa. Pero no en una absolución generalizada ni en un acto global de perdón, sino en una íntima admisión de culpa personal.

Y si quieres saber dónde tiene lugar este acontecimiento grandioso, debes saber: ¡No existe ninguna iglesia, no existe ningún templo ni lugar de peregrinaje! Ese lugar se encuentra en tu interior, en tu corazón. Ahí arde la luz, la Luz de la Redención y eso sucede en vuestro interior. Los seres humanos van a cambiar, políticos y reyes van a convertirse en mendigos. Esclavos y sirvientes van a ser elevados como príncipes en su interior. No en vuestro pensar externo sino en el Ser Interno.

Así llamo con todos los Querubines, Yo llamo con todos los ejércitos de ángeles. ¡Alabado sea Dios en los Cielos! Deo Gloria, Gloria Deo! ¡Paz para todos los hombres de buena voluntad! Con la aclaración y la enseñanza que está teniendo lugar, van a derribarse la mentira, la falsedad, la negligencia, la separación, la superficialidad, las estructuras de poder, la indiferencia, el fanatismo y la esclavitud en la que se encuentra la humanidad. ¡Se van a aplastar las cabezas de la serpiente! Ante los ojos de todos y a través de un instrumento que ya ha realizado eso en su propia vida, venciendo todas las tentaciones y todos los ataques de las fuerzas demoniacas. Si, y que consiguió vencer a este mundo con todos sus sistemas. Leed el Apocalipsis, aprended a comprender el idioma. El tiempo y el espacio van a desaparecer, pues tiempo y espacio pertenecen a la creación contraria, así como vida y muerte al mundo de la caída.

Así como comienza una nueva mañana, así va a ser el Nuevo Mundo, en la Nueva Tierra. ¡Oh, abandonad vuestros caminos pecaminosos, abandonad el camino ancho que conduce a la perdición! ¡Haced penitencia y agradeced al Cordero de Dios, por la sangre en la que os podéis lavar y resucitar!

¡El que tenga oídos, que oiga, el que tenga ojos, que vea! ¡Y el que lo pueda sentir, que reconozca la Verdad en estas palabras!

EL TERCER TIEMPO

 

«Yo, vuestro Dios y Padre celestial, elevo de nuevo Mi palabra en el tercer Tiempo a través de canales ennoblecidos y purificados, a través de mensajes en el tercer Tiempo, en el idioma de espíritu a espíritu, en el que Cristo conduce a sus seguidores.»